Crónica y fotos del Inferno Metal Festival Norway 2019 día 1 – Oslo – 18/04/2019

Por cuarto año consecutivo, me dispuse a ir rumbo al norte para asistir a la ya habitual cita del máximo exponente del metal extremo, el INFERNO METAL FESTIVAL NORWAY. Aunque estaba esperando esta edición con gran entusiasmo, una inoportuna (y tozuda) gripe me obligó a dosificar las bandas todos los días. Sintiéndolo mucho no pude disfrutar de Svarttjern, Shakma, e Inculter (éste último especialmente debido a la aglomeración que había en la sala John Dee, que hacía casi impracticable poder entrar).

Mi jornada empezó con la última cancion de The Black Dahlia Murder, uno de los primeros grandes grupos a ocupar el Rockefeller. Aunque su Death Metal no son especialmente de mi agrado, el tema «Deathmask Divine» sonó muy decente. Dieron un show muy animado y se entregaron al público en todo momento, del cual el frontman destacaba por la gran energía que desprende.

La sala John Dee fue después ocupada por Au-Dessus, una banda lituana de Athmospheric Black. Debo decir que me gustaron especialmente. Su indumentaria recordaba a otras como Uada o Mgła, con capuchas negras y evadiendo la mirada al publico. Su show fue muy técnico, tocando un setlist de su único álbum y EP. Dieron un bolo sólido, capaz de crear y mantener su particular atmósfera sin mucho esfuerzo, y que obtuvo el encanto y reconocimiento del público. Tal fue así que la sala se llenó por completo, algo que, por ejemplo, el grupo que tocó al mismo tiempo en la edición pasada no consiguió.

Le siguieron las leyendas del blackened-thrash, Aura Noir. En general, la banda estuvo poco dinámica sobre el escenario debido a que el cantante/ bajista estaba sentado en una silla con ruedas, de las baratas de la oficina. Sin embargo, el público se entregó totalmente y repartieron su mezcla de thrash y black con potencia y agresividad, ya un clásico dentro de los distintos subgéneros del black. Sin duda uno de los tops de la noche.

Después de ver que era imposible adentrarse a la John Dee para ver a Inculter, vinieron Witchcraft con su doom/psychedelic/hard-Rock. Su estilo dio un toque de color al festival, con el que poco a poco llenaron el ambiente con sus riffs largos y hard-rockeros. El cambio de Aura Noir a Witchcraft fue bastante radical en tema de estilos de música, algo que para los fans del Doctor Music Festival seguramente serian irrelevante pero para mi fue un poco de bajón. Por suerte el estilo que practican lo ejecutan a la perfección y poco a poco nos fuimos adentrando a su mundo de emociones y psicodèlia. A recalcar la gran técnica de los músicos y la gran energía del batería.

Le siguió otra banda muy esperada, el dúo Urfaust (nombre original al luego llamado Fausto, de Goethe). La banda conceptual de los países bajos, nos adentraron a una “tristeza austera”. Con solo dos personas, el guitarra/cantante y el batería, lograron plasmar esa melancolía y tristeza mediante unos riffs repetitivos que, combinados con la voz aguda, los shrieks y guturales graves lograron llenar la pequeña sala del Inferno con una atmósfera que quitaba el aliento. El setlist se componía básicamente de canciones del Meditation. La presencia del grupo chocaba: mientras el cantante parecía tener un look al estilo Led Zeppelin, el batería parecía pertenecer a un grupo de punk. Esto también se vio en la energía: mientras el cantante estaba tranquilo, el batería lo estaba dando absolutamente todo, marcando cada baqueta, de hecho rompió una y casi me quedo sin ojo.

Los cabeza del cartel de la primera jornada del festival fueron los noruegos Dimmu Borgir, quienes no fallaron en absoluto. Con un show de 1:30h, salieron vestidos con sus ya características indumentaria de tonos fríos con sus pinchos aquí y allá. Su bolo estuvo a la altura de cualquier concierto a la altura de cualquier cabeza de cartel. Su setlist fue variado, tocando temas de discos antiguos, nuevos y clásicos. No faltaron temas como «Puritania», «Progenitors of the Great Apocalypse», «The Serpentine Offering», o el grande «Mourning Palace». El cantante estuvo animando al público constantemente. Las partes orquestales, que sonaron a través de samples, sonaron bien, al igual que todas las partes con voz aguda/femenina/coros. En definitiva un gran directo, posiblemente el mejor de día.

El primer día acabo con un aprobado alto, todas las bandas (incluyendo las pequeñas) dieron un bolo digno de recordar y un 10 para la organización y el sonido (quitando las claras limitaciones de sonoridad de la John Dee). Aunque yo lo disfrute poco debido al combo de fiebre y aglomeraciones, pude ver como el resto de los asistentes disfruto cada minuto del un inicio de festival que prometía ir in crescendo.

Texto: Àlex Giménez | Fotografía: Gerard Brull

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