Crónica y fotos de Mind Driller + Duendelirium – Sala Caracol (Madrid) – 25/01/2020

Vuelvo a las andadas hacia Caracol con la camisa nueva, esta vez a ver como se las gastan Duendelirium y Mind Driller.

Abriendo puntuales, la gente fue entrando lentamente. Y menos mal que fue así, porque no fue hasta casi las 21:00 (la apertura era a las 20h.) que no se abrió el telón de la sala para dejar paso a Duendelirium.

Con escenario floril, y una buena ambientación, lo primero que me crujió la cabeza en dos fue que con la puesta en escena que me gastaban, tiraran de batería electrónica. Poco tardaría en descubrir que esta elección tenía muchísimo sentido dado el sonido de la misma.

Una de las cosas que reconozco me tiró muy para atrás fue el hecho de que cada canción tuviera su propia presentación. Entiendo que haya gente que entra mejor en ese juego, pero siendo el concierto de quien es en realidad, a mi me sacaba un poco.

De lo que si me declaro fan es de su baterista, la cual de lejos junto a su guitarrista/violinista fueron los que más vivían el concierto.

Tras 45 minutos (que se me empezaron a empezar a hacer largos desde los 20) acabaron un concierto muy arriba, y dejando a la gente con ganas de que Mind Driller pisara el escenario.

A las 22:20 se abrió el doble telón (el de la sala y el propio de la banda con la imagen de una ouija y salieron los alicantinos a escena, con un sonido desde el primer minuto muchísimo mas claro que sus predecesores.

En la crítica a su disco ya mencioné el hecho de las voces producidas en exceso y es una de las cosas que más me ha gustado de este concierto, escuchar la voz de sus tres cantantes lo más natural posible.

Obviamente, el espectáculo que liaron fue pequeño, trayendo todo tipo de props en cada canción, como máscaras de varias formas, e interactuando entre ellos en unas coreografías bien trabajadas. Lo destaco como algo importante, dado que me parece muy importante para dar una imagen de un grupo serio, y en ”Psycho” quedó demostrado que lo son, dada la compenetración (gran juego de palabras, mejor persona) entre las tres voces, bajo y guitarra. Incluso para salir de problemas técnicos (un micro murió durante «Wo ist dein Gott?”) demostraron un gran saber estar.

En definitiva, una noche que empezó regulera y embotada, pero que vio como los Mandriles se van haciendo cada vez más grandes.

Texto: Manuel Grande | Fotografía: Alejandro Sanz

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