Crónica y fotos de Pablo Alborán – Wizink Center (Madrid) – 22/05/2019

Hasta cuándo puede estirarse una gira? Pues está más que claro con este cuarto concierto del Tour Prometo del malagueño Pablo Alborán, si no contamos el especial en el Teatro Real, en un abarrotado Wizink Center de Madrid que hasta que el público quiera. Y es que son dos años ya lo que tiene de vida el hasta la fecha último lanzamiento de un Alborán al que apenas le ha costado ocho años desde que lanzara su disco debut para convertirse en uno de los artistas más reconocidos y admirados de nuestro país absolutamente por méritos propios con su pop de fácil digestión con esos toques aflamencados que tanto gustan en nuestro país.

No recuerdo haber escuchado tanto grito como el que soporte al apagarse las luces del Wizink, puede que fuese la última vez que visite el pasaje del terror del parque de atracciones, y solo estamos hablando de un video de introducción pero, aun así, es lo mismo, la cara de Pablo Alborán aparecía en la inmensa pantalla que servía de fondo de un inmenso escenario y eso era más que suficiente para poner los nervios a flor de piel en la, sobre todo femenina audiencia. Un gran rombo de luces comenzó a juguetear sobre lo alto del escenario en el cual hacia aparición el malagueño con “No vaya a ser”, por si fuera poco griterío les regalas así de primeras uno de los temas de más éxito de Prometo, pues para que queremos más ¿verdad?.

Un juego de luces realmente soberbio y un sonido espectacular ayudan, y de qué manera, a que todo sea aún más grandilocuente pero curiosamente al contrario de lo que le sucede a un grandísimo número de artistas del mismo estilo, tanto musical como físico, de Pablo Alborán el público no consigue pisar su voz en la casi totalidad del concierto, y eso lo veas como lo veas dice mucho y muy bien de él. Luchar con más de 16.000 gargantas y salir victorioso de esa batalla es algo digno de sentarse en el trono de hierro, aprovechando el símil ahora que esta tan de moda. No pierde mucho tiempo en charlas el artista que más allá de agradecer una y otra vez a “su familia”, como llama a los que allí estaban, hasta que llega al mini set acústico del show con “Perdóname”, “Te he echado de menos” y “Al paraíso” aprovecha para darle su minuto de fama a su guitarrista y director musical Lolo Álvarez al que tomare de referencia para comentaros la gran banda que arropa sobre el escenario al andaluz.

Si bien ya he comentado con anterioridad el tremendo espectáculo visual ofrecido este sin ningún lugar a dudas llega a su punto más álgido con “Saturno”. Imágenes planetarias, de naves espaciales y una cegadora, potente y elegante luz blanca se apodera de todo el escenario para lograr una puesta en escena sencillamente asombrosa. Posiblemente el speech más largo de la noche sea para presentar uno de los temas más moviditos de su carrera, un corte en el que pretende dar a entender “la impotencia y la rabia por no poder cambiar un mundo cada vez más violento, machista, homofobo…” que no es otro que “Boca de hule”. Una lluvia de confeti y “Vivir” daban por finalizado el set list principal del concierto y concedían el tiempo justo para un descanso y la aparición de un piano en el que Pablo Alborán llevara al extremo de un acantilado los sentimientos de su público con “Solamente tú” y “Prometo” en la que cedió total y absolutamente el protagonismo a las gargantas rotas por la emoción de sus fans que en ese momento ya eran conscientes de que estaban a punto de despedir a su artista favorito por una larga temporada.

Pero como toda buena fiesta “en familia” que se precie no puede terminarse de una manera tan lenta y sentimental así que llegaba el momento de poner a saltar a Madrid, “Éxtasis” y “Vívela” con bengalas incluidas pusieron el punto y final al último concierto de Prometo en Madrid. En proceso de gestación de un nuevo álbum Pablo Alborán consiguió dejar completamente extasiado a su público para que la espera se les haga lo más corta posible para regocijo de algunas y algo menos de esas parejas de las que irremediablemente se tira a rastras a este tipo de eventos aunque a pesar de que ellos nunca lo reconocerán y yo no seré quien los saque del anonimato, más de uno contenía las ganas de disfrutar para no escuchar eso de “ahora que, ehhhh”.

Texto y fotografía: Raúl Blanco

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