Crónica del Vienna Metal Meeting 2019 – Arena Wien (Viena) – 11/05/2019

El pasado 11 de mayo el festival austriaco Vienna Metal Meeting abrió sus puertas por tercera ocasión, donde servidora tuvo el honor de asistir disfrutando de una magnífica velada con grandes bandas sobre el escenario, tales como Sóstafir, Benighted, Rotting Christ, Necrophobic, Urfaust u Opeth entre otras.

El día fue uno de los más intensos vividos últimamente, tomando un vuelo desde Madrid a Viena a primera hora del sábado, sufriendo el mismo un considerable retraso, me dirigí a la carrera al Arena Wien, lugar donde tendría lugar el evento, según aterricé en la capital austriaca.

La primera impresión que tuve del recinto no fue demasiado positiva, típica sala de conciertos de centro Europa, con un espacio abierto dentro del mismo utilizado normalmente como parking de autobuses de gira. Continuando con esas primeras impresiones, extensa fila (la misma que el público), para conseguir mi pase de prensa, y nueva fila para entrar en el recinto.

Tras lograr acceder finalmente al lugar me dirigí directamente a la sala, o escenario de interior, donde Ellende había comenzado ya con su actuación. Debido a los problemas con mi vuelo no tuve ocasión de disfrutar de las dos actuaciones anteriores Doomas y Enclave, encargados de abrir el festival.

En el escenario de interior no cabía un alfiler, cuestión que corroboró mi impresión inicial, un magnífico recinto para giras, pero quizá demasiado pequeño para albergar un festival.

No obstante, y aunque observé el concierto de Ellende desde última fila, los austriacos me causaron una fantástica impresión, demoníaco corpse paint, agónica puesta en escena, y un atmosférico/depresivo black metal hicieron desaparecer de mi mente los inconvenientes vividos hasta el momento. Y aunque los de Graz también padecieron lo suyo (notas desafinadas a la guitarra, gazapos a la batería…) en general ofrecieron un gran show que comenzó de forma casi acústica, para después incrementar su intensidad hasta concluir con un delicioso caos de distorsiones desesperadas.

Breve recorrido por el recinto exterior antes de la siguiente actuación, el cual cambió mi perspectiva de la situación, donde descubrí una buena organización, espacios traseros de interior habilitados para el merchandising y sesión de firmas y un gran ambiente aderezado por las estupendas temperaturas que nos acompañaron.

Tras mi corta introspección regresé al interior a empaparme de la brutalidad derrochada por los death metaleros Chapel of Disease, encargados de cubrir la ausencia de Agent of Steel, que cancelaron su aparición en el festival pocos días antes del mismo. Muy grata sorpresa la que me llevé con los alemanes, pues poco conocía de ellos, agresividad, profesionalidad y una gran conexión con el público deleitó a los allí presentes con magníficas composiciones del terror de antaño envueltas en un aniquilador death metal de la vieja escuela.

Aunque tal y como suele suceder en casi todos los festivales, no llegué a finalizar mi asistencia a su actuación, ya que en el escenario de exteriores me esperaba el concierto de Chris Holmes Mean Man. He de reconocer que W.A.S.P. es una de esas debilidades que tengo oculta entre bastidores tras tanto metal extremo, y el ex componente de los mismos suponía la perfecta ocasión para disfrutar con los clásicos de la banda.

Y en efecto, aun con una escasa afluencia de público durante su tiempo sobre las tablas, Holmes y los suyos no defraudaron en ese aspecto, clásicos de W.A.S.P. festejados con vehemencia por los allí presentes hicieron relegar a un segundo plano la poca creatividad de sus composiciones en solitario, unida a unos registros vocales bastante pobres. El furor del público fue recibido por la banda como un rayo enérgico ya que los estadounidenses lo dieron todo, rotura de cuerda de la guitarra de Holmes incluida en el ocaso de su actuación, suceso que no le impidió poner un gran punto final a su tiempo sobre el escenario.

Tras ello el correspondiente cambio de escenario comenzó a efectuarse, el espacio comenzó a estar a rebosar, por lo que decidí permanecer en mi posición privilegiada en el exterior para recibir a la siguiente banda, otra de mis muchas debilidades confirmadas en el festival, los gigantes del black metal griego Rotting Christ. Los helenos jamás me han decepcionado en directo, y en esta ocasión he de admitir que sobrepasaron mis expectativas realizando uno de sus mejores conciertos de los últimos tiempos, el acierto de los temas escogidos para la ocasión, en su mayoría acelerados y bestiales, de los cuales me quedo con la fabulosa “Κατά τον δαίμονα του εαυτού”, echada en falta últimamente en directo y sencillamente grandiosa, unidos a la siempre carismática puesta en escena de los hermanos Tolis y compañía, como si de soldados espartanos se tratase, junto a la perfección con la que ejecutaron cada acorde, hicieron de su actuación un auténtico campo de batalla de desenlace más que satisfactorio para ambas partes involucradas en la contienda, banda y público. Quizá la única nota menos positiva de tales minutos de magnificencia fuera la ausencia del guitarrista George Emmanuel, que separó su camino de la banda recientemente, ausencia que no fue capaz de solventar su nuevo sustituto, falto de ese carisma y complicidad que une entre sí a los miembros de Rotting Christ.

Exhausta tras tal derroche de adrenalina, decidí reponer fuerzas en uno de los múltiples puestos que ofrecían típica comida austriaca y alemana, por lo que sólo pude contemplar en segundo plano la actuación de los death metaleros Unleashed, que ofrecieron un show realmente demoledor, lástima que no pudiera empaparme con los detalles del mismo, pero mi pausa en ese momento resultó ser muy necesaria.

De nuevo con las pilas recargadas me fui al interior dispuesta a disfrutar de mi siguiente debilidad, los franceses Benighted, donde poco tuve que esperar para que la primera oleada abrasiva me sacudiera al pisar las tablas un demencial Julien Truchan, el cual junto al resto de la banda se metió al público en el bolsillo desde el inicio de su actuación. La contagiosa simpatía que desprende el “Frontman” galo, descalzo como de costumbre sobre el escenario, unida a la increíble versatilidad de registros vocales que su garganta es capaz de emitir, hechizaron a un público con ganas de mucha tralla, a lo que Benighted respondió doblegando las expectativas de los allí presentes con su devastador death metal, rozando la frontera con el grind, ejecutado con máxima perfección, vomitando vísceras en cada acorde, haciéndonos partícipes de la más sangrienta de las orgías musicales. Como punto álgido destaco “Necrobreed”, tema de menos de dos minutos de duración, pero que refleja con suma fidelidad la esencia de la banda, y que siempre consigue los más brutales mosh pits entre el público.

De nuevo a la carrera, y de nuevo de debilidad en debilidad, sin esperar a la finalización del concierto de Benighted me dirigí al exterior, donde descubrí gruesas gotas de lluvia cayendo de un cielo encapotado, las cuales no impidieron deleitarme con la para mí, mejor banda de rock atmosférico actual, los islandeses Sólstafir, contando entre sus filas para esta ocasión con la colaboración de Ragnar Ólafsson (Árstíðir) al teclado, y Ragnar Sólberg al bajo en sustitución temporal de Svavar Austmann.

Carisma, pareciere que fuera el icono y nota predominante en el Vienna Metal Meeting, y es que si antes os hablaba de la derrochada por Julien Truchan o Sakis Tolis, el vocalista de Sólstafir, Aðalbjörn Tryggvason, no fue en absoluto una excepción en lo que venía siendo la tónica general. Si a tal carisma le unimos unos excepcionales registros vocales, nos encontramos ante el perfecto cóctel que hizo las delicias de los allí presentes. No obstante la proeza no fue sólo mérito de Tryggvason, ya que la banda al completo ofreció un formidable show, interpretando emocionales piezas que recibimos con nudo en la garganta y contención de lágrimas, y otras más tralleras donde la energía y sincronicidad entre público y banda fluyó de tal forma que un velo de positividad se ancló en cada uno de nosotros. Sincronicidad que por cierto también mantenían entre los componentes de la banda, en especial la de los dos Ragnars, caldeando a las masas todavía más de lo que se encontraban, como si ello fuera posible.

Calada hasta los huesos, pero con la sonrisa de quien acaba de contemplar la magia, volví al interior, esperando a que me comunicaran el comienzo de la actuación de Opeth, la cual se retrasó debido a problemas técnicos, hasta tal punto de sólo poder ofrecer un show de 45 minutos en lugar de los 75 planeados, lo cual decepcionó sobremanera a sus fans, deseosos de poder disfrutar de los cabeza de cartel.

Entre tanto yo había comenzado a deleitarme con una de las mejores bandas dentro del metal extremo existentes en mi opinión, Necrophobic. Los suecos realizaron un concierto realmente impecable, si se me permite usar tal palabra con ellos, tanto temas clásicos como otros extraídos de su trabajo más reciente Mark of the Necrogram fueron ejecutados con la rabia y maldad a la que los escandinavos nos tienen acostumbrados, pero ya fuera por cansancio, o por la lluvia caída sobre nosotros, el público no llegó a responder de la forma que la banda se merecía, dejándome una sensación agridulce del concierto.

Al igual que la mayoría de los asistentes, yo también me encontraba agotada y empapada, con lo que tras la actuación de Necrophobic decidí concluir mi tiempo en el Arena Wien, con la sensación de haber disfrutado de un gran evento, con magníficas bandas que estuvieron más que a la altura de lo que se esperaba de ellas, y aún con ciertas complicaciones e inconvenientes, la opinión general que me produjo el Vienna Metal Meeting a lo largo de la velada fue la de un festival joven que aun teniendo puntos que mejorar ofreció lo mejor de si mismo para obsequiarnos con una experiencia inolvidablemente formidable.

Texto: Ana Teresa Cuevas

Comments (0)
Add Comment