SCORPIONS + STEEL PANTHER – Palacio de Vistalegre (Madrid) – 08/03/2014

Corría 1965, la Guerra Fría amenazaba con convertir la Tierra en un páramo nuclear, nadie sabía que pasaría en una Alemania dividida tras su derrota en la Segunda Guerra Mundial, pero eso no impidió a Rudolf Schenker y Wolfgang Dziony, comenzar con el embrión de lo que hoy conocemos como Scorpions: Nameless. El pasado 8 de marzo, 48 años después dijeron adiós (o no) a su público español en un Palacio de Vistalegre lleno hasta la bandera, como un servidor no lo ha visto nunca.

Acompañados por los irreverentes Steel Panther, que al parecer dieron un espectáculo más que decente y digo «al parecer», porque un servidor se encontraba aún en la cola mientras que los californianos salían al escenario y descargaban su arsenal contra el público.

Pude incorporarme a su actuación, con los últimos acordes de «Community Property» y pudiendo escuchar «Death to All But Metal», que hace un buen repaso a todo aquello que no es Metal, siempre desde el tono de humor mordaz e irónico que le imprime Michael Starr y que sinceramente, uno agradece en este mundillo.

Tras un plato fuerte, llegaba el turno del postre, café y tarta ¿y qué había de postre? no eran profiteroles (que dirían mis buenos amigos de Fostioner), el postre, que llevaba más de 48 años macerando eran ni más ni menos que Scorpions, bien servidos con un acompañamiento de espectáculo y una ración doble de Rock & Roll; que tras la clásica intro, se arrancaron con un «Sting in the Tail» que si bien, no se trata en absoluto de una balada, si se me queda un poco «sosa» para abrir una actuación, tras esta, los alemanes nos trasladaron a 1980, con uno de los grandes clásicos de la banda, ni más ni menos que «Make it Real» con la que Meine demostró con creces que continúa teniendo un chorro de voz que ya lo quisieran muchos y que es capaz de mantenerlo durante los poco más de 90 minutos que duró su actuación durante esa noche del 8 de marzo.

Tras una pequeña pausa en la que se Klaus se deshizo en agradecimientos  y cumplidos hacia el público español con el que compartía, por segunda noche consecutiva, las tarimas de Vistalegre (ya sabéis, lo típico, buenas noches -inserte su ciudad acá- sois el mejor público del mundo, etc, etc) y en la que mostrándose muy cercanos con sus fans, repartieron púas y baquetas (actitud que se repetiría en multitud de ocasiones durante la noche), se arrancaron con otro tema de su «Animal Magnetism», ni más ni menos que «The Zoo», la noche prometía convertirse en una vorágine de clásicos y temas nuevos que no dejaría indiferente a nadie y que al que os habla le dejó más que encantado. Tras esta, le llegó el turno a «The Best is yet to Come» con la que se dejaron ver los primeros momentos tiernos entre el público, un par de filas delante de mi, tenía una pareja de unos 60 años con sus sendas camisetas de Scorpions desgastadas que no dejaron de estar abrazados durante toda la actuación y que al menos a mí, me generó mucha ternura. Y como de baladas iba la cosa, le tocó el turno a «Send me an Angel», donde las miles de gargantas que había en Vistalegre, se unieron a Klaus en una sola voz y le acompañaron formando un coro que hacía que hasta se estremeciera hasta el más pintado y tras ella, le tocó a «Holiday» que cuenta, en mi opinión, con uno de los solos de guitarra más grandiosos del Rock.

Tras «Holiday» le llegaría el turno a «Tease me Please me» y al finalizar esta, tras una pequeña pausa, le tocó al solo de batería, del que lo más reseñable fue la plataforma elevable sobre la que se colocaba la batería y la «cagada diplomática» James Kottak en la que emulando uno de los mejores momentos de Federico Trillo con su «Viva Honduras», agarró una bandera de Portugal y la besó al grito de «¡Viva España!». Tras salir bajo la plataforma de la batería, dieron paso a «Blackout» otro temazo que se convierte en un terremoto en directo y tras la cual se produciría el primer amago de despedida, pero la cosa no acababa ahí… Ni mucho menos.

Tres grandes temas fueron los elegidos para dar cierre al concierto, ni más ni menos que «Still Loving You», «Wind of Change» y «Rock you Like a Hurricane» siendo de los tres himnos, el último el que más me marcaría verlo interpretar por primera (¿y última?) vez en directo. Finalizado el último tema se volvieron a retirar del escenario… Pero la falta de música de ambiente y el hecho de que no se encendieran las luces de sala del recinto, daba la impresión de que tenían una bala más en la recámara y así fue, el último salto al escenario lo harían con «When the Smoke is Going Down», con la que cerrarían una velada mágica y la historia de una de las mayores bandas del Rock en esta roca que vaga por el espacio llamada Tierra.

Enormes, inigualables, impensables, irrepetibles, serían adjetivos para describirlos, pero yo, personalmente, prefiero llamar a las cosas por su nombre y estos son: Scorpions.

Texto: FRGarcía / Fotos: Sergio Blanco (http://sergioblanco.wix.com/sergio-blanco-1)

Comments (0)
Add Comment