SOILWORK + DARKANE + DEATHSURRECTION – Shôko Live (Madrid) – 05/03/2014

Una gran tarde de miércoles la que se vivió en Madrid el 5 de marzo. Con el calor de vuelta y las actuaciones en Shôko poco más se pudo pedir a ese día.

Debido a motivos desconocidos, System Divide se cayeron del cartel pocos días antes y en su lugar entraron en Madrid los locales Deathsurrection. Shôko puede presumir de tener un sonido bastante decente, pero con ellos no fue así, y aunque he de decir que ya tenía curiosidad por verlos como he manifestado en otras ocasiones, durante la mayor parte del tiempo todo sonó muy apelotonado, no pudiéndose distinguir los matices de su música. Su concierto fue lo menos bueno (que no malo) de la noche.

Aun así, el quinteto le puso ganas a pesar de la poca presencia de público que tuvieron. Para uno de sus temas contaron con la colaboración del vocalista Topo de Nordical de Illogical. Dieron fin a su show con “Pathetic” de Lamb of God, que personalmente hubiese metido entremedias para terminar con un tema propio.

Con la sala con mejor aspecto aunque observándose aún grandes huecos, Darkane tomaron el testigo. Los primeros suecos de la noche venían a presentarnos “The Sinister Supremacy”, el disco que ha supuesto el retorno de su vocalista original, Lawrence Mackrory, con menos pelo pero con las cuerdas vocales intactas.

Fueron varios los temas que sonaron de su último trabajo, “Mechanically divine”, “Ostracized”, como no el tema que da nombre al álbum.. Pero la confianza de sus miembros en este disco es absoluta ya que finalizaron con uno de ellos, “Existence is just a state of mind”. Aún así, para mí el punto álgido de su actuación fue la interpretación de “Layers of Lies”, grandísimo corte que en directo gana muchos enteros.

Darkane no pararon un segundo en el escenario, con todos los miembros intercambiando posiciones y recibiendo muy buena respuesta del público. Sin embargo, la banda tuvo un detalle que no llegué a entender, una salida del escenario muy muy fría, tanto que lo comentaba con la gente de al lado “irán a hacer un bis”, pero no, se fueron sin más, sin despedida ni nada. Pude hablar con alguno de ellos después del concierto y se mostraron muy cercanos, así que esto se me escapa, quizá el tiempo.

Y después de ellos, sus compatriotas Soilwork, los cuales, tras casi seis años, volvieron a pisar un escenario español. Yo no asistí a aquel show del 2008, es más, no sabía de su existencia en aquel momento, pero desde luego, aquellos que acudimos a este, vamos a recordar el espectáculo que dieron durante mucho tiempo. Y es que aunque la sala no presentó lleno, todos los presentes nos unimos moviendo la cabeza, los pies y con los brazos en alto desde el momento que comenzó a sonar “This momentary bliss”.

Yo me fui dejando llevar por los temas. Se me iba pasando el tiempo sin darme cuenta y no fue hasta el final de “Spectrum of eternity”, y ya habían pasado casi treinta minutos, cuando me quise dar cuenta de que tendría que sacar alguna foto de Björn y los suyos.

No fue un concierto perfecto, los teclados de Sven Karlsson comenzaron sólo escuchándose en algunas intros quedando tapados durante el desarrollo de los temas, aunque fue un problema que terminó solucionándose. Francamente, aunque forman parte vital de los temas de Soilwork, el nivel desplegado en el escenario fue tan sumamente alto que compensaba esto. La energía de Björn, los solos de Sylvain y David, la locura a las cuatro cuerdas de Ola Flink…

Aunque no tocaron ningún tema de su primer disco, no olvidaron el segundo con el tema que le da nombre, “The chainheart machine”. Tampoco faltaron otros clásicos como “Like the average stalker”, “Follow the hollow” y como no, dejándola para el final, y prometiendo que volverán a España, “Stabbing the drama”.

Para mí es la primera experiencia con Soilwork en directo y me dejaron de piedra. Este concierto va directo a los mejores del año sin duda, y repito, sin un sonido perfecto. Si todo hubiese sonado como debiera probablemente estaría hablando de uno de los mejores conciertos de mi vida.

Texto y fotos: Alberto Sanz

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