BLACK RAINBOWS – Sala La Ley Seca (Zaragoza) – 19/05/2016

Antes de nada un pequeño tirón de orejas por la falta de comunicación que impidió que pudiera entrar al recinto acreditado como prensa. En lo personal el tema es intrascendente, hubiera acudido igual al concierto a apoyar la escena, lo doloroso es el síntoma al que esta anécdota señala y que explica en parte por qué un grupo como éste sólo reunió a unas veinte personas cuando podían haber triplicado el número sin necesidad de ‘venderse’ y llenarse de beilebers.

En cualquier caso, y aun fallando esa maquinaria en la que una crónica es, en cierta medida y a estos niveles, otro engranaje en el trabajo de visibilización de bandas y salas, vayamos al tema. Black Rainbows venían de gira por estas latitudes con el ánimo de defender su reciente Stellar Prophecy (2016), álbum que partía de la dificultad de igualar esa cima en su carrera llamada Hawkdope (2015), trabajo que hasta la fecha es el que mejor combina las influencias hard y stoner de sus comienzos y las lleva a un nuevo nivel de psicodelia sideral, con un final irregular pero con un sonido más balanceado y con menos tirones que en su última referencia. Y precisamente con el tema que abre Hawkdope, “Electrify”, comenzó el bolo a mil por hora en un desierto lleno de serpientes de cascabel e iguanas alucinógenas en su vertiente más fumanchuesca y desenfadada, esa que deseas sentir en la cara con unos altavoces ensordecedores en un día como éste, cuando llega el pegajoso calor de la última primavera. Lo que los italianos pueden perder en directo lo ganan en contundencia, sin embargo, durante los primeros minutos me pregunté si ese imaginario stoner tan seductor era posible transmitirlo completamente en una sala.

Continuando con su última referencia, “Evil Snake” mejoró la cantidad de magia en el ambiente, ayudada por el acompañamiento vocal del bajo e introduciendo una mayor densidad sonora. Por mucho ‘psych’ que le den el elemento básico sigue siendo el blues pantanoso compitiendo en velocidad con el fuzz. Debieron de haber leído mis pensamientos pues no se conformaron con zanjar el asunto tan rápido e inmediatamente se lanzaron al “Hawkdope” de su disco homónimo para mostrarnos las estrellas. Con todo, seguían produciéndome un sentimiento extraño pero no por ello malo ni mucho menos; si bien el tema de estudio comparte esa sensación de estar levitando que tan bien logran otras bandas como Mars Red Sky o Ufomammut, aquí, al cerrar los ojos la banda te agarraba hacia el subsuelo con una sensación completamente subterránea, exhibiendo un stoner mucho más puro –en el sentido de terrenal– por muchos efectos de ciencia ficción cincuentera que le quieran meter.

El inicio de la siguiente “Hypnotize my soul with Rock n’ Roll”, mucho más alargado y evocador que el original, constituye un argumento más acerca de por qué hay que ir a los directos. El siguiente argumento también lo encontramos aquí, su sonido setentero se fue descosiendo hasta quedar en un clásico riff sabbathiano multiplicado por diez; sí, ese en el que estás pensando, ¿qué tendrá que no nos cansa? No nos queda París, ni el trabajo ni la dignidad, pero todavía tenemos ese riff como hogar. Sin mucha interacción con el público pero con buen humor, en el ecuador del concierto decidieron presentarnos un nuevo tema de marcadas raíces hard que, para mi gusto, ralentizaba la gasolina inicial. Dándole vueltas a si esta sensación era personal o compartida el debate se zanjó en cuanto entró el riff sabbathiano sludgeado y nos sacó el corazón del pecho a los asistentes, confirmando que estas últimas generaciones, criadas con ese sonido mastodóntico, piden que cualquier retorno a décadas anteriores pasen por la lentitud monolítica y toda esa droga de los noventa.

Que el siguiente tema fuera “The Prophet” confirmó el cariño que le tienen a su penúltimo álbum, dándonos uno de los mejores solos de la noche entre un ritmo incendiario. Lo mismo con el espiritual “Cosmic Picken”, el cual, como sucedía en el álbum, adoleció de los mismos problemas en directo, perdiendo garra y ganando unos lugares comunes que les hacen ser muy buenos pero que, por desgracia, les impiden ese toque que les lance directamente a la primera división de su liga. Personalmente lo habría sustituido por “Waiting for the Sun”, más breve y que sabe transmitir el mismo estado meditativo con mayor destreza, más cuando en teoría se trataba del último tema como tal. En cualquier caso con grupos como Black Rainbows tienes la suerte de que siempre se van a dejar temas en el tintero que te gustarían escuchar.

Oficialmente terminaron con la versión de MC5 “Back to Comm”, algo ya clásico en ellos, hurgando en las raíces de su sonido, fuzzeándolo, provocando que la batería entrara en trance y que la guitarra y el bajo se dejaran llevar en una jam que terminó en viaje astral. Y en aplausos y vítores, por supuesto. Poca gente pero a muerte con la banda, que se portó en un bis con “Killer Killer Fuzz” cuyo título ya lo dice todo.

Texto: @eserregeio

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