CAN’T SWIM – Fail You Again

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Hace exactamente un año, y guiado por el magnetismo de su portada, hice la reseña de una banda que presentaba EP. Su curiosa combinación entre pop punk y post-hardcore atraía por su capacidad de transmitir una soledad compleja, llena de aristas y excepciones. Sin embargo, su sutil equilibrio se desinflaba peligrosamente hacia el silencio de su portada. Veremos si ahora, con doce temas a sus espaldas, los de New Jersey son capaces de invertir esa tendencia manteniendo el elemento turbio de su nueva portada; ahora ella, sin la boca tapada ni gafas tras las que esconderse, con el filtro verde de la malignidad del Mago de Oz, nos promete tumultos. Esperemos que el título no sea profético o que, si nos fallan, que lo hagan bien.

@eserregeio

No sin antes pensárselo un instante, “What’s Your Big Idea?” se adentra en un sonido sorprendentemente cercano al metal linkinparkiano, algo que no interfiere en la inconfundible voz de Chris LoPorto, acompañada por una progresión de subidas y bajadas sonoras antes orientadas a ser coreadas en vivo que al desgarro emocional. Pero no todo es renuncia a la utopía en ellos, algo asoma cuando la voz se crispa y las guitarras no saben cómo acomodarse a ella –punto donde por fin salen a la luz sus influencias post-hardcore soterradas por el metalcore, sobre todo durante la última parte del tema que debería ir al principio, la sordina de las lágrimas sobre las mejillas. Los más (des)esperanzador de este trabajo será así que entre lo pegajoso de las grandes melodías las canciones no se midan en segundos sino en dudas.

El comienzo de “We Won’t Sleep” nos trae aromas de su anterior Death Deserves A Name con esa batería que corre con la determinación sin límites del niño aprendido a andar, a montar en bicis, quizás a nadar; no domina su recorrido pero lo disfruta sin automatismos. Por eso la voz se muestra tímida, no quiere cortar la mezcla entre felicidad y peligro. Sin embargo, como las inevitables fotos de cumpleaños, irrumpe un estribillo demasiado goloso bajo la fórmula de ese hardcore de barra de bar brindando con los amigos –en este caso menores de edad– capaz de conectar desde sus compañeros de sello, los insobornables First Blood, hasta Bring Me The Horizon. Con tanta perfección y sentimentalismo nos recorre un escalofrío, preguntándonos si no estaremos ante una distopía propia de esos barrios suburbiales de bonitas casas y sonrisas falsas: las guitarras siempre están allí para ayudar, la melodía es perfecta y con gancho, las transiciones y la producción pulidas. Pero nos quedan las arritmias rítmicas, un corazón que funciona mal por exceso de esperanzas.

“$50,000,000”, con unas guitarras del océano pacífico y una voz como sombra de las palmeras californianas, nos devuelve ahora sí que sí al estilo pop-punk goes post-hardcore que tan bien sabe combinar Can’t Swim, otorgándole al tema un tono de semibalada. Es decir, una melodía que depende del día te transmite ganas de bailar o de hacerte una bola en un rincón del cuarto; sus tranquilidades esconden tempestades, sus abscesos de rabia, ternura. Hemos alcanzado el punto donde la duda no la ponemos nosotros sino que ésta vertebra el mismo track; por eso, tras los delirios de grandeza de los dos primeros temas –una línea sonora que por otra parte incluye bandas ni mucho menos malas o tendenciosas como Fight the Fight–, “Friend” sigue la línea del anterior corte. Como manda su título, el componente sentimental o emocional es forzado para darnos un sonido que si bien radiante no es necesariamente fiestero a lo Good Charlotte sino más cercano a bandas como Columbus, Mayday Parade o Trophy Eyes, por citar potentes grupos actuales.

Dos a dos hasta el momento. “Quitting” son el hilillo de voz y guitarras titilantes, casi como de campana de iglesia que, en un giro sorprendente que nos pilla a contrapié, les acerca al indie británico. Los de New Jersey sufren una severa anemia primaveral que casi les hace llegar al silencio –o a la noche con sus susurros–, algo que se refleja en los ojos de venganza de la mujer de la portada, cansados de hastío. Como si tras una ruptura alguien asumiera la culpa y prometiera propósito de enmienda con vista a las siguientes parejas, el cambio de registro de Can’t Swim no parece inmotivado, por el contrario busca algo que todavía desconocemos. “Hey Amy” recoge las cenizas del anterior corte dándoles un chute de melancolía incompleta, introduciéndoles dentro de ese rock agrio de Jimmy Eat World. Esto nos da a entender que las variaciones sonoras que en el álbum van acompañadas de dos en dos, pretenden mostrarnos cada una de las dos mitades de una relación amorosa –amorosa en el sentido amplio de la palabra, incluyendo a la amistad o la hermandad, de ahí las distintas franjas sonoras, del comerse el mundo a la intimidad inconfesable. Magnífica táctica.

Desde esta perspectiva nos topamos con un diálogo entre cada parte; ‘cuál es tu gran plan’, dice el primero con la boca grande, a lo que responde el segundo que con su pulido plan, tan pop, no dormirán, el inicio de una nueva vida. El primero repite, desde otras coordenadas, ‘eso significa mucho dinero’, el segundo contesta, ‘estaba hablando de amistad’… y así hasta el siguiente “Stranger”, el cual termina en el peligroso “One Shot”. El primer corte trata de mantenerse folk, camuflando las guitarras, no deseando dejarse ver demasiado, hasta que al mostrarse lo hace con todo, con lo más característico del grupo, como si no estuviésemos ante un tema sino ante un ethos –no es de extrañar que éste haya sido el primer single del álbum pues no posee un carácter demasiado acaramelado aunque su melodía enganche de manera similar a las promesas que haces sobre quien no conoces de nada, desgarrándonos como la relación que deviene extranjera. El segundo tema, “One Shot”, con un ritmo mucho más macarra y directo, rockero, contundente, se transforma en el punto de vista del extraño o, mejor dicho, en esa parte extraña en nosotros que hace que no nos reconozcamos, pura rabia. Por eso los coros, mucho más duros que los de los primeros temas, poseen otros sabores; ya no son celebración sino funeral –algo parecido a coger la escenificación de bandas como Hellions y arrancarle todo sentimiento de jolgorio.

“Kid” pretende ser la guía hacia algún lugar olvidado o al menos eso asegurará el siguiente “Show Me”. En el primero, su sonido amable provoca que las guitarras punteen rápidamente, ausentándose como quien coge unas cuantas uvas de la mesa de la cocina a escondidas de su madre, delicadeza que pretende crear un estribillo a prueba de bombas donde todo el mundo se sienta a gusto. Una senda en la que se especializaron Sum 41 y que Can’t Swim con “Show Me” le da una pátina de sonido noventas. No obstante, en esta etapa final descubrimos algo nuevo; si bien creíamos que la estructuración de los temas se daba en racimos de a dos con un sonido independiente respecto a los demás, esto ya no sucede con el siguiente “Molly’s Desk”. En esta última etapa del álbum el conjunto sonoro se dirige hacia ciertos terrenos, llegando al paseo por el viejo oeste, aquí traducido en una habitación polvorienta y con las persianas bajadas. Pero esta coherencia sonora entre los últimos temas lejos de densificar el LP provocará cierto aburrimiento, falto de sorpresas. Por eso el final “All The Moves We Make Are In The Dark” suena a los anteriores temas metidos en una batidora con la que digerir el alimento que no nos apetece masticar.

Con Fail You Again estamos ante un trabajo mucho más orientado al pop, menos atacable en su composición global a costa de sacrificar garra. Eso sí, cuando enseña las uñas, a veces con restos de pintura otras con fragmentos rotos, tiembla, se llevará una parte de ti por el camino. Será debido a esto que a pesar de que los temas no son tan impactantes como en su EP debut, el cual funcionaba a modo de inyección inmediata, en su conjunto este álbum resulta más interesante, dejando al oyente colgado a la espera de algo. Sin embargo, Can’t Swim todavía no se enfrentan a nosotros con el rostro completamente al descubierto.

can't swim fall you again

Formación

Danny Rico: guitarra
Greg McDevitt: bajo
Chris LoPorto: vocales, guitarra
Mike Sanchez: guitarra
Andrea Morgan: batería

Tracklist

1. What’s Your Big Idea?
2. We Won’t Sleep
3. $50,000,000
4. Friend
5. Quitting
6. Hey Amy
7. Stranger
8. One Shot
9. Kid
10. Show Me
11. Molly’s Desk
12. All The Moves We Make Are In The Dark

can't swim

7.8
  • Criteria 7.8

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