Crítica: Foscor – Els Sepulcres Blancs

Foscor es una de esas formaciones que apenas hacen ruido, pero cada disco que sacan se superan con creces para ofrecer un material excelente, y no se puede esperar menos de su nuevo trabajo, Els Sepulcres Blancs, que vio la luz el pasado 6 de septiembre a través del sello Season of Mist y que es el segundo capítulo de una trilogía empezada hace 2 años con su anterior trabajo discográfico, Les Irreals Visions. Dentro de una oferta amplia hay géneros donde resulta complicado encontrar formaciones nacionales y ese metal oscuro y atmosférico con toques progresivos, con un sonido que nos trae reminiscencias claras de los franceses Alcest es uno de estos géneros.

Tras cinco trabajos discográficos, la banda tiene ya una dirección y un sonido muy marcados, lo que hace fácil reconocer su trabajo dentro de la inmensa oferta de la que podemos disfrutar. Si Les Irreals Visions me pareció entonces un gran álbum que cumplía sobradamente las expectativas generadas, con este Els Sepulcres Blancs tenía las expectativas aún más altas, y una vez más, han cumplido con creces lo que me esperaba, siempre teniendo como una de sus principales señas de identidad escribir sus líricas en catalán, algo que me sigue pareciendo un buen punto a su favor.

Comenzamos el recorrido con “Laments”, un corte que comienza creando una atmósfera que, al menos a mí, me ha evocado un sentimiento muy profundo de melancolía, algo que va a ser una constante durante gran parte del disco. El trabajo con las guitarras me ha parecido perfecto por parte de Falke, haciendo una demostración de cómo crear un sonido espectacular con las seis cuerdas sin necesidad de hacer esos solos antológicos que, a veces, parecen obligados, esto se apoya en una base rítmica soberbia a cargo de Jordi F. (batería) y Albert M. (bajo), rematando este sonido tan reconocible y particular de la formación catalana con unos teclados exquisitos obra de Esteban P. Toda esta combinación crea la atmósfera ideal para desplegar unas líricas desgarradoras y entonadas a la perfección por Fiar, que logra poner la guinda al pastel con su voz. En algunos segmentos de la canción vamos a encontrar algunos cambios en las guitarras que le dan ese plus de complejidad que convierte la música de la formación catalana en algo tremendamente interesante de escuchar y, sobre todo, en composiciones tan llenas de matices que obligan al oyente a prestarle toda la atención posible a la música para poder degustar cada nota en su máximo esplendor.

“Els Colors del Silenci” es una canción que mantiene la estética vista en el caso anterior y que, sin salirse de ese sonido, coge algo más de fuerza a base de una percusión algo más contundente, subiendo un punto en ese sentido la fuerza que le imprime la batería a la música de Foscor. Como decía previamente, sigue siendo una seña de identidad de lo que hace la banda que todas sus letras sean en catalán, y me parece un trabajo soberbio la forma de encajar cada verso en los tempos; sí, esto lo hacen todas las bandas porque es algo básico, pero en su caso me parece soberbio porque logran que hasta el idioma en el que cantan sea algo propio de su sonido por la forma de entonar del cantante. Una canción que de nuevo nos va a ofrecer un buen abanico de matices, y hablando del cantante podemos comentar también que coge algo más de potencia, sonando por momentos casi desgarrada la voz, y rematando con unas guitarras exquisitas con un solo espectacular.

Si hay algo que me gusta especialmente del trabajo de esta banda es que, sin salirse de un sonido muy marcado, no caen en la trampa de que todo suene repetitivo, y buena muestra de esto es el tercer tema del disco, “Malson”. Arrancan bajando un punto las revoluciones respecto a su predecesora, devolviendo gran parte del protagonismo a las guitarras pero manteniendo ese sonido tan reconocible. El juego sonoro que realizan las seis cuerdas con la voz es una verdadera maravilla, desembocando en un estribillo que resulta ser una explosión de sonidos ligeramente inesperada pero que tiene una calidad incuestionable, y que de nuevo nos deja claro que su repertorio de recursos es casi inagotable. A mitad de tema aproximadamente vamos a tener un pasaje prácticamente ambiental por completo, uno de esos que invitan a cerrar los ojos y dejarse llevar por las notas que suenan por los altavoces, mostrando un trabajo excelente.

Llegamos al ecuador del álbum con “Secrets”, que tiene un inicio de guitarras interesante; la entrada del resto de instrumentos nos deja patente la enorme importancia que tiene en la música de la banda la base rítmica, y no sólo por marcar el tempo. Esta importancia la vamos a poder ver muy clara en la línea de bajo de este corte, y es que la presencia y la fuerza que aportan es impresionante, llevando por momentos el peso del sonido por encima de las guitarras incluso, y discutiéndole el protagonismo a la voz. De nuevo vamos a tener una voz que por momentos va a sonar algo más desgarrada, evocando esa sensación de ansiedad y melancolía. Esta canción tiene un pasaje en la parte central donde las guitarras crean un ambiente maravilloso y, como decía antes, es el bajo quien domina por completo el sonido, logrando así un recurso inesperado, con cierto toque diferente (ya que no es habitual que un bajo domine tanto aunque sea durante unos segundos), y siguen haciendo patente ese amplio repertorio de recursos que convierte su música en algo tan rico.

Nos encontramos con el comienzo más agresivo del álbum por parte de guitarras y bajo en “Cel Rogent”. Se trata del corte más potente del disco con un sonido plagado de fuerza y una batería que marca unos cambios de ritmo excelentes, con un solo de guitarra digno de destacar por su calidad, y que le da ese plus de fuerza del que hace gala la canción. Pero todo esto es incluso más destacable porque lo logran sin abandonar ese sonido que les caracteriza, con esa atmósfera tan particular que logran crear en cada uno de sus temas, demostrando que no todo en este estilo es sonidos oscuros, lentos y densos, que también se puede dar un plus de fuerza sin perder esas señas de identidad y lograr enriquecer aún más las ya de por sí ricas composiciones que llevan a cabo este tipo de formaciones. Una canción soberbia, con un resultado espectacular que merece ser escuchado en bucle durante un buen rato para poder degustarla completamente.

Encaramos la recta final del disco con “Cançó de Mort”, un tema que de nuevo nos lleva a esa vertiente más ambiental, apoyada en unas guitarras maravillosas y con el apoyo de un bajo soberbio, que sirve para desplegar esas voces que suenan tan envolventes y que tan bien atrapa al oyente. Encarando el tercio final de la canción vamos a encontrar ese cambio en la percusión que llena de fuerza la canción durante unos instantes, ya que el cierre de la misma se hace, como no podía ser de otra manera, volviendo a esa atmósfera reinante al inicio de la canción, logrando así un tema redondo y con un sonido, sencillamente, sensacional.

Cierra el disco “L’esglai”, teniendo el inicio más atípico en este álbum, y esto es así por la enorme importancia que adquiere la batería, siendo durante unos instantes la principal protagonista acompañada por una línea de bajo exquisita. Las guitarras y la voz dotan de esa oscuridad tan particular a este tema, sobre todo en los instantes previos a los estribillos, que son una verdadera delicia musical. Unos segundos de guitarra nos dan paso a un segmento donde la atmósfera cambia cogiendo un toque diferente, manteniendo el sonido pero variando en algunos elementos para lograr así crear una sensación completamente diferente de la primera mitad del corte, con un breve pero magnífico solo de guitarra incluido. Sin duda un cierre por todo lo alto a un disco que me ha parecido una obra maestra por parte de una banda que no para de crecer y de afianzarse en un sonido que saben explotar a la perfección, extrayendo el máximo de cada segundo.

Como decía al inicio de este texto, Foscor es una de esas bandas que sin hacer mucho ruido se van superando con creces en cada trabajo que registran, logrando mantener una línea ascendente que no es nada fácil de alcanzar, y menos aún de mantener disco tras disco. Con su anterior trabajo ya pensé que el hecho de cantar en catalán no me parecía ningún tipo de hándicap para que su trabajo llegase a todo el mundo, y con este ElsSepulcresBlanc lo he terminado de confirmar, porque son capaces de transmitir perfectamente las sensaciones que buscan con cada corte y hacer que las mismas invadan por completo al oyente. Uno de esos discos que merece ser escuchado varias veces, y sobre todo que merece que sea dejándote llevar por cada nota, que las sensaciones recorran todo el cuerpo y que la música se encargue de crear esas atmósferas para las que se ha concebido cada canción, ya que es la mejor forma que encuentro de disfrutar al máximo de un disco de la calidad y el calibre que tiene este álbum.

foscor Els Sepulcres Blancs

Formación

Fiar: voz
Falke: guitarras y efectos
Albert M.: guitarras, bajos y piano
Jordi F.: batería
Esteban P: teclados

Tracklist

1. Laments
2. Els Colors del Silenci
3. Malson
4. Secrets
5. CelRogent-
6. Cançó de Mort
7. L’esglai

Adrián Jiménez

9.5
  • Puntuación 9.5

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