Crítica: Melanie Martinez – K-12

Es evidente que Melanie Martinez es una artista, con todo lo que conlleva el significado más superlativo de la palabra, diferente. Tras su exitoso paso por la tercera temporada del talent show estadounidense de The Voice, donde sorprendió a propios y a extraños con su peculiar voz y magnetismo escénico, se tomó su tiempo para regalarnos su primer disco, Cry Baby. Un excelente trabajo que recogía influencias de Björk a Lana del Rey y que podríamos comparar, con multitud de matices, con el sonido más actual de Halsey o Billie Ellish.

Si aquel debut fue toda una (agradable) sorpresa su siguiente paso discográfico, este K-12 que hoy nos ocupa, no podría ser menos. Y es que lo podríamos definir como un disco conceptual que, para disfrutarlo en toda su esencia, deberíamos acompañar de su película para ponerle banda sonora. Una experiencia audiovisual que hará las delicias de sus seguidores. Todo teñido de tonos pastel, melodías que parecen ir contracorriente del pop más accesible, unas letras que muestran el lado más oscuro del ser humano y que, sin embargo, contagian energía y optimismo, a su manera, y un ápice de surrealismo implícito en su naturaleza.

Imposible no tararear esa conocida e infantil melodía inicial de “Wheels On The Bus” y dejarnos seducir por ese extraño pero hipnótico estribillo que se apodera de nosotros ya en la primera escucha. Una acertada descripción de esos tortuosos trayectos en autobús camino al instituto que podría servir como metáfora de esa sociedad que trata ya sea de forma distinta o mirando hacia otro lado al que decide salirse de la aburrida línea recta que rige nuestra moralidad.

La imprenta más electrónica y de ecos sonoros metálicos que rebotan a lo largo de sus complejas composiciones se hace fuerte en “Class Fight”. Un corte de retales hip-hop y fuerte espíritu pop de pegadizas melodías. Desgraciadamente el bullying siempre ha estado, y parece estar más que nunca, presente en la etapa escolar y precisamente de eso trata la canción.

El sarcasmo es quizás una de las mejores armas para combatir la hipocresía y el abuso de poder que nos rodea por culpa de los que se encuentran en lo alto de la pirámide social, y contra ellos carga en “The Principal”, en una suerte de director al que fácilmente podríamos ponerle la máscara de cualquier político o pez gordo que disfruta haciéndose grande a costa de hacer pequeños a los demás.

Visualmente “Show And Tell” es uno de los platos fuertes del álbum, con una puesta en escena maravillosa con Melanie como marioneta a la que uno cree con derecho de poder manejar a su antojo y despojar de toda dignidad cuando ya la hemos decidido convertir en un juguete roto. Un sensual pero crudo cabaret de ritmos delicados y voces aterciopeladas que demuestran todo su potencial como creadora.

El sonido circense inicial de “Nurse’s Office” nos introducen en un opresivo universo del que uno quiere escapar a toda costa ya sea con medicinas capaces de evadirnos de la maldita realidad o de un simple justificante que nos sirva para alejarnos, momentáneamente, de la incomodidad que nos puede provocar el sentirnos diferentes, fuera de lugar o, en el peor de los casos, víctimas de los malos tratos, ya sean físicos o psíquicos, de todo aquel que se cree moralmente superior. No, la vuelta al cole no siempre es, desgraciadamente, sinónimo de felicidad para muchos de los niños y adolescentes que nos rodean.

Otro de los momentos más inspirados de este K-12 lo encontramos, sin duda, en “Drama Club”, uno de esos cortes quizás más cercano a lo que ya descubrimos en Cry Baby. Un muy inspirado estribillo acompañado por una melodía sintetizada y un increscendo final ponen música a una canción que como “Show And Tell” muestran ese otro (y no tan bonito) lado de la fama. Destacar también la fuerza que le otorga su puesta en escena y es que, creedme, no volveréis a escuchar ni sentir de la misma forma este disco tras el visionado del film.

La crítica sigue presente en “Strawberry Shortcake” y esta vez le toca el turno a una de las grandes lacras de nuestra sociedad, el machismo. Su letra ahonda en la equivocada realidad de algunos (demasiados) que encuentran la solución al problema en la falta de libertad de la mujer y su victimismo en lugar de preocuparse por educar a un hombre que encuentra en sus supuestos instintos más primitivos la naturaleza depredadora de su naturaleza. Cuanto tenemos aún que aprender y que lejos estamos de ello.

Sigue explorando caminos sonoros plagados de efectos electrónicos y ecos de diversas líneas vocales en “Lunchbox Friends”, tan llena de adornos y artificios como esas tóxicas y falsas amistades de la que la mayoría de nosotros hemos sido alguna vez cómplices o víctimas de una u otra forma.

Recorre una senda similar “Orange Juice”, con prácticamente los mismos esquemas compositivos y sonoros pero con un estribillo de esos que tanto nos gustan y que nos invitan a cantar una y otra vez. Esta vez se aferra a los falsos cánones de belleza impuesta repleta de sexismo que, en demasiadas ocasiones, termina en bulimia y desordenes alimenticios y psicológicos que nos destrozan por dentro y, también, por fuera.

He de confesar que otro de mis temas favoritos es “Detention”, de acertadas y sintetizadas melodías repletas de groove que culminan en un estribillo marca de la casa gracias al inimitable registro vocal de Melanie. En ocasiones resulta más fácil fingir que todo está bien, exhaustos de la indiferencia o abuso ajeno, y en estas tesituras se apoya la letra del corte.

Las atmósferas más densas y opresivas se vuelven a poner de manifiesto con “Teacher’s Pet”, valiéndose de la metáfora de una insana y depredadora relación entre profesor y alumna para, una vez más, atizar (de forma necesaria y artísticamente impecable) con ecos de Britney Spears a ese patriarcado rancio del que aún hace gala nuestra sociedad.

Aunque el clímax compositivo del disco probablemente se esconda tras los versos de “High School Sweethearts”. Tras un dulce e hipnótico arranque el tema pronto se convierte en toda una delicia sonora que nos deja por el camino el lado más dulce de su voz siempre acompañado de una letra tan reconocible como inspirada. Ay esos amores de instituto llenos de inseguridades y malas pero en ocasiones necesarias malas decisiones… uno de los momentos más inspirados del álbum y de la película.

No podíamos acabar un trabajo como éste sin un mensaje positivo y lleno de color y esperanza como el de “Recess”. Su naive y pegadiza melodía nos acompaña a lo largo de la composición empujándonos a luchar con nuestra confianza a pesar de todo lo malo que nos pueda pasar y todas las adversidades que podamos encontrar (y que encontraremos) en nuestro camino. Una despedida en clave relajada y optimista.

Puedo afirmar sin miedo a equivocarme que este K-12 es uno de los discos más brillantes, necesarios y refrescantes del año. Toda una experiencia que expande el universo de Cry Baby y que pone de manifiesto que Melanie Martinez es una artista, cantante y contadora de historias distinta al resto y que, a riesgo de resultar pesado, opino que se enriquece aún más con la película que le completa a la perfección. ¡Hora de la vuelta al cole!

melanie martinez k

Tracklist

  1. Wheels On The Bus
  2. Class Fight
  3. The Principal
  4. Show & Tell
  5. Nurse’s Office
  6. Drama Club
  7. Strawberry Shortcake
  8. Lunchbox Friends
  9. Orange Juice
  10. Detention
  11. Teacher’s Pet
  12. High School Sweethearts
  13. Recess

Lluís “DiMu” García

9
  • Puntuación 9

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