Crónica de Angus & Julia Stone – Real Jardín Botánico Alfonso XIII (Madrid) – 04/07/2018

Un año más, la Universidad Complutense de Madrid abre sus puertas a todo aquel que quiera disfrutar de buena música en un espacio único y muy especial: en el Jardín Botánico. En estos conciertos hay cabida para un sinfín de estilos musicales, pasando desde el flamenco de uno de los más grandes, Miguel Poveda, hasta el indie rock de Phoenix, por nombrar algunos. La pasada noche del 4 de julio fue el turno del folk acústico de los hermanos Angus & Julia Stone, que vinieron desde Australia, su país natal, para ofrecernos lo mejor que tienen.

Ya desde primera hora había mucha gente esperando al dueto australiano para poder ocupar las primeras filas del público y tener más cerca a sus ídolos. Pese al calor y al Sol no hubo ningún problema y todo trascurrió con total normalidad.

Las primeras notas de “Draw Your Sword” comenzaron a sonar y se hizo un silencio sepulcral entre los asistentes, que no se querían perder absolutamente nada. Continuaron al mismo ritmo con “Snow”, el tema homónimo de su último álbum, que pese a haber salido hace apenas un año, casi todo el mundo la cantó con los hermanos. Es un tema con un significado muy especial para ellos porque tras tantísimas disputas que ha habido entre los hermanos por tener que pasar tantas giras y tanto tiempo juntos, “Snow” representa la reconciliación que cualquier familia enfrentada desea. Algún que otro asistente comentaba antes del concierto que tenía muchas ganas de ver cómo se comportarían en el escenario, si habría química entre ellos o si por otra parte se evidenciaría la distancia que hay entre los dos. La verdad es que hubo un poco de todo: al principio parecía que Angus estaba en un concierto y Julia en otro, pero según fueron sonando temas, los artistas fueron acortando la distancia y la complicidad iba aumentando poco a poco. En un escenario no deben notarse los problemas personales que puedas tener con gente de tu propia banda –más aún si hablamos de dos hermanos-, y era muy feo ver cómo, por dar un ejemplo, Angus se iba con su guitarra atrás del todo, donde los focos no le pudieran dar, cada vez que cantaba Julia y viceversa. Parecían dos conciertos en vez de uno, y eso es muy difícil cuando en un mismo tema cantan los dos.

Ya en “Grizzly Bear” parecía que estaban algo más metidos en el concierto y por un momento parecía que encajarían entre sí, pero la alegría duró poco y en cuanto empezó a sonar “Private Lawns” las piezas del puzzle volvieron a separarse. Da igual lo bien que cantes, lo bien que toques o lo bien que compongas: si en un escenario se te ve incómodo y le das más importancia a apartarte cuando no es tu turno a transmitir al público, apaga y vámonos. Las cosas tienen que hacerse bien o terminarán caducando antes de tiempo. Pasó exactamente lo mismo en “Nothing Else”, “Santa Monica Dream” y “Cellar Door”. Es una lástima porque los músicos, incluidos ellos dos, son muy buenos y empastan perfectamente musicalmente hablando, pero en cuanto a la parte interpretativa… aún tienen mucho que aprender.

Ya pasado el ecuador del concierto, “Who Do You Think You Are” tomó el relevo para empaparnos de emociones. La verdad es que dejando a un lado el tema de la interpretación, fue un concierto muy bueno. Si cerrabas los ojos y te centrabas tan solo en escuchar, se podía llegar a un estado de tranquilidad y paz con uno mismo al que pocas bandas pueden transportarte. El tema, de los más aplaudidos de la noche, terminó y Angus presentó el siguiente, “Bit Jet Plane”, contándonos que está inspirado en una chica de la que se enamoró en un festival. Una chica de la que, desgraciadamente, no ha vuelto a tener noticia alguna. Por fin pudimos ver conexión al cien por cien. Por fin los hermanos compartieron algo más que el apellido. Fue un regalo tremendo poder disfrutar de los dos Stone al mismo tiempo en la misma canción. Si el concierto hubiese sido así desde el principio habría sido de diez. Una pena, la verdad.

Presentaron a los músicos, tocaron un precioso “Chateau” y salieron temporalmente del escenario para volver pocos segundos después con los bises. Una armónica con muy buen rollo sedujo a la totalidad de los asistentes en “Wherever You Are”, el tema encargado de cerrar la noche.

Como conclusión se puede decir que el concierto tuvo puntos muy altos y otros bastante bajos. Musicalmente hablando, sublimes. Interpretativamente, muy malos, aunque al final la cosa mejoró bastante. Si dejaran a un lado sus problemas personales, sin duda alguna Angus & Julia Stone habría dado uno de los mejores conciertos de las Noches del Botánico de Madrid de esta edición.

Texto: Luis Sánchez

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