Crónica del Azkena Rock Festival 2019 día 2 – Mendizabala (Vitoria-Gasteiz) – 22/06/2019

Algo que ha caracterizado siempre al Azkena Rock Festival es que la fiesta en los días de festival empieza ya en el centro de Vitoria con los conciertos en el centro de la ciudad, haciendo partícipe a la misma de la celebración de música que la empapa estos días, en el primer día no habíamos llegado a tiempo, pero para el sábado, teníamos marcada como obligada la actuación de Danny & The Champions of the World en la plaza de la virgen blanca, y allí acudimos para deleitarnos con una bandaza que ofreció un concierto de rock y soul the raíces, increíble la voz de Danny George Wilson que hizo las delicias de una plaza abarrotada.

Ya en Mendizabala, la elección del primer concierto que veríamos se hacía complicada, a la misma hora se situaban las actuaciones de Meat Puppets y Tesla, nos decantamos por los segundos en el escenario God para contemplar como nos ofrecen un show de categoría, con un guitarreo potente, con momentos de gran emoción como las baladas “Changes”, “Love Song” o el “Blackbird” de The Beatles a trallazos de intensidad como “Miles Away” o la final “Gettin´ Better” en los que Jeff Keith demuestra que a sus cuerdas vocales aún les queda bastante que contar.

Dadas las ganas que tenía de ver a Corrosion of Conformity desde hace años, me había marcado su actuación en el Azkena como uno de los conciertos del año para mí, y aunque al principio parecía que el sonido estaba haciendo algún mal amago, enseguida comprobé que era cuestión de mi ubicación, no estaba todo lo potente que debiera para ellos, y según te movías algo de la zona de cobertura central la voz de Pepper Keenan se perdía con facilidad en los primeros temas.

Ya situado en una mejor zona, pude vibrar con clásicos como “My grain” o “Albatross” en un show que no me defraudó en absoluto, el bajo de Mike Dean unido a los potentes riffs de Woodroe Weatherman y del propio Keenan nos introducen en su mundo en una actuación sobria y empática en la que los pogos, no tan frecuentes en el Azkena, están asegurados; para acabar, el inmortal “Clean my Wounds” me dejó con ganas de algo más, pero sin duda, y sé que quizás es una cuestión de gusto personal, el suyo fue para mí otro de los mejores conciertos de este año.

Y si estamos hablando de conciertos intensos, lo que viviríamos con Wilco iba a ser toda una demostración de como no es necesaria tan siquiera distorsión y ritmos rápidos para lograrlos; he de reconocer que no había seguido a esta banda nunca anteriormente, pero después de verlos en directo, me declaro fan absoluto; desde el inicial “Handshake Drugs” o el cautivador “I´ll Fight” me me atrapan en su propuesta de ritmos contagiosos a rabiar y cambios de ritmo magistrales.

El carisma de Jeff Tweedy es innegable y el aire que le dan a sus temas su virtuosa banda es increíble, así, “Impossible Germany”, “Jesus, etc” o el precioso “I´m Always in Love” iban cayendo uno tras otro para gozo de sus seguidores y de los que aún no lo éramos, hasta un “The Late Greats” que dejó el listón altísimo, por mi parte, junto a Blackberry Smoke y Corrosion of Conformity, ya estaba el podio decidido.

Tras la intensidad vivida, un pequeño descanso y recuperar fuerzas comiendo algo se hacía necesario, aunque me tuviera perder gran parte del concierto que Morgan estaban ofreciendo en el escenario Love, aunque sí llegué a tiempo para observar como en los últimos temas los madrileños tenían completamente enganchado al público con su contagiosa actuación, me apunto como tarea pendiente el verlos en algún momento.

Tocaba ver a otro de los cabezas de cartel, The Cult, y aunque con los primeros temas, sobre todo con “New York City” y “Automatic Blues” me vi absorbido por la maestría en la guitarra de Billy Duffy y la poderosa voz de Ian Astbury, pronto ese encanto se me fue rompiendo hasta hacérseme el suyo un concierto monótono y repetitivo; si bien es cierto que su toque notablemente ochentero nunca me ha gustado demasiado, esperaba otra cosa en directo, siendo sincero.

Con muy poca conexión con el público, Astbury muestra sus habilidades pero atrapa con ellas sólo a los fans más acérrimos, mientras un gran número de gente se sienta en la zona de césped lateral al escenario God mientras suenan “Rise” o “Fire Woman”.

Para el bis, “Wild Flower”, “Rain” y “Love Removal Machine” levantan un poco el ánimo de un concierto más bien apático, tras el que contemplamos sorprendidos como Astbury se aclamaba a sí mismo, cosas del ego, supongo.

Desde el principio he de decir que el hecho de que Phil Anselmo esperase a que muriese Vinnie Paul para volver a realizar un show íntegro de temas de Pantera me pareció una falta de respeto brutal, pero el hecho de poder ver al mítico cantante interpretando los temas que le encumbraron a la cúspide del metal era algo tan goloso como obligatorio.

Así, junto con sus The Illegals cerraban esta edición del festival, en una fiesta de clásicos como “Mouth for War” o “Becoming” en la que Phil deja claro que aunque su voz no es ni la mitad de lo que fue algún día, su particular brusco carisma sigue siendo el mismo y The Illegals demuestran que el sonido deficiente de los discos es una cosa de producción, sonando aquí de forma potente y consistente mientras los seguidores de los texanos coreábamos himnos como “This Love”, “Fucking Hostile” o el incomparable “Walk”, un final de fiesta más nostálgico que objetivamente positivo para otra edición inolvidable del Azkena.

Texto: Juanpa Ameneiros

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