Crónica del Be Prog! My Friend 2018 Día 2 – Poble Espanyol (Barcelona) – 30/06/2018

Después de un primer día lleno de calidad musical y de conciertos tan apabullantes como fueron los de A perfect circle o Pain of salvation, tocaba el turno del sábado, en el que un progresivo algo más clásico cogía las riendas. Aunque el principal atractivo de la jornada era el concierto del cabeza de cartel, Steve Hackett, el día estuvo lleno de conciertos, algunos mejores que otros. Veamos.

El sábado empezaba a la misma hora (y con el mismo sol) que el viernes, pero en el momento en el que Plini empezó a tocar, el público estaba mucho más lleno. Aunque el nombre de la banda lo recibe el guitarrista y compositor, el resto de componentes del grupo de soporte estuvieron igual de magistrales. Destacar sobre todo canciones como “Handmade cities” o “Moonflower”. La virtuosidad de la guitarra de Plini lo convierte, sin duda, en uno de los músicos de progresivo más interesantes del panorama actual. Para mí fue uno de los mejores conciertos del día, y eso que eran los primeros.

Y después de dejar el listón tan alto, llegó Gazpacho, la banda noruega con nombre español. Una banda con toques de The Pineapple thief que supo mantener el ambiente tranquilo de la velada, aunque creo que, en mi opinión, lo hizo en exceso. Aunque no lograron conectar con el público, en un espectáculo más recogido y sobrio, sí lograron una presentación musical excelente. Algunas canciones como “Soyuz One” o “Emperor Bespoke” (de su último álbum, Soyuz), “Tick Tock, Part 3” o “Winter is Never” fueron las más destacadas, aunque en general mantuvieron un nivel alto durante todo su concierto.

Los siguientes eran Sons of Apollo, la nueva banda de Mike Portnoy. Lo primero que me pregunté al saber que tocarían hora y media es como iban a llenarla, teniendo en cuenta que es una banda recién formada con un solo álbum de estudio. Pero compensaron el resto de tiempo con un par de versiones de Dream Theater (aunque no las que yo habría elegido para versionar) como “Just Let me Breathe” o “Lines in the Sand” y con interludios musicales. Está claro que la banda de Portnoy y Sherinian tiene una calidad musical excelente. Sin embargo, su música me pareció poco original. Jeff Scott Soto, el cantante, compensó su voz desafinada y desentonada con un carisma en el escenario que, al menos en mi caso, llegó a hacerse cansino. Eso sí, los fans acérrimos de la banda y de Portnoy disfrutaron muchísimo del concierto. Algunas canciones como “Alive” o “God of the sun” fueron las más destacadas. El concierto acabó con “Coming Home”.

Y era el momento de la gran estrella de la noche. Steve Hackett, el ex-Genesis, era el cabeza de cartel y el público no tardó en hacer notar su emoción. Tengo que admitir que he escuchado poco a Genesis y menos a Hackett, pero el show que realizó fue espectacular. Una presentación en la cual la música era la absoluta protagonista. Todos los miembros del grupo estuvieron impecables, pero destacar, además de la guitarra de Hackett, la preciosa voz de Nad Sylvan nos transportó a un mundo casi mágico. El progresivo más clásico también tiene cabida en el festival, algo que el Be prog lleva demostrando en las últimas ediciones.

Durante dos horas, Hackett nos transportó a los setenta, tanto con sus composiciones personales (“Every Day”, “Behind the Smoke”) como con canciones de Genesis. Algunos de sus grandes clásicos como “Firth of Fifth” o “The Musical Box” sonaron en el Poble Espanyol, en un renacer que le hizo justicia a la banda original. Y sin duda, el público lo agradeció, bailando y cantando al ritmo de un prog más clásico.

A medianoche las luces de Hackett se apagaban y gran parte del público se despidió ya del festival. Sin embargo, cuando Burst salió en escena, lo hicieron con la misma energía que si la plaza estuviera llena. Este grupo, que se alejó de los escenarios en 2009, se reunieron especialmente para tocar en el festival. Para mí fue una de las sorpresas de la noche, no solo por la energía que transmitían (no parecía que llevaran varios años sin tocar juntos) sino también por lo interesante de su propuesta. Su sonido, entre metálico, progresivo y gutural, llenó la plaza por última vez este año. Canciones como “I Exterminate the I” o “We are Dust” hicieron las delicias tanto a los fans acérrimos como a los que, como yo, descubrían por primera vez la banda sueca. Sin duda, el punto y final de un festival que cada año gana más fuerza.

El Be prog es uno de los eventos más importantes en la escena musical española. Aunque no llena extensiones como otros festivales patrios, la calidad musical, el savoir faire de la organización y el line up, que siempre es excelente, logran hacer que este sea un festival adictivo: una vez vas, ya no quieres volver a perdértelo. Sin duda, repetiremos el año que viene.

Texto: Isa J. González

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