Crónica de Estíbaliz – Sala Galileo Galiei (Madrid) – 17/12/2018

Estíbaliz Cabrales lleva un par de años en Madrid intentando hacerse un hueco en el mundo de la música, y el pasado lunes 17 de diciembre dio un paso de gigante al presentar su primer disco, 600 Kms, en una Galileo Galilei bastante llena. No ha sido un camino fácil, pero todo lo que arriesgó por quedarse en la capital ha terminado mereciendo la pena, y no solo por poder sacar un álbum, sino porque lo ha podido presentar rodeada de mucha gente que ha conocido en el camino, gente que le ha ayudado tanto a nivel personal como profesional. Estíbaliz, además de una gran compositora, es de esas artistas que piensa que la música es para compartir y no para competir, así que muchas de esas personas que aparecieron en el camino de la gaditana pudieron subir al escenario para cantar (o tocar) con ella algunas de sus canciones.

Una de esas invitadas, que fue la telonera del concierto, fue Sara Marín, también de Cádiz. No tuvo mucho tiempo para presentarnos su material, pero supo aprovechar muy bien sus veinte minutos para hacernos una pequeña muestra de cómo es su música y animarnos a muchos de los que no la conocíamos a apuntar su nombre para darle una escucha más profunda en nuestras casas.

Sara abrió la noche con “Bailando”, una canción que tiene un estribillo tan sencillo como pegadizo y alegre. El siguiente tema sería más íntimo a todos los niveles: tanto por el instrumental como por la letra. Dejó la guitarra y explicó que hay veces en las que nos enamoramos de personas que son perfectas para nosotros, con las que encajamos como si fuésemos dos piezas del mismo puzle, pero que, por una razón u otra, la situación no permite que estés con él o con ella. Fue una canción dedicada a todas esas historias de amor que no tuvieron un final feliz porque el destino la enmarcó en el momento menos indicado posible.

Volvió a coger su guitarra e hizo un viaje en el tiempo, concretamente a 2014, para cantarnos “A mil kilómetros”, tema que le puso nombre a su primer disco. Terminó dándole las gracias a Estíbaliz por darle la oportunidad de tocar en un lugar tan emblemático como la Galileo Galilei y pidiendo al público que cantase con ella el estribillo de su última canción y se animara un poco con las palmas.

En seguida bajó del escenario para dar paso a la protagonista de la noche y a toda la banda que le acompañaría en el concierto. El primer tema de su disco, “Hoy ya sé”, fue también el que abrió la velada. Estíbaliz sonó exactamente igual que en la versión de estudio, pero la canción mejoró bastante gracias a la banda y, sobre todo, a los coros de Israel del Amo e Iciar Ybarra, que estuvieron muy acertados en todo momento.

De pronto, la canción terminó y empezó a sonar una risa bastante poco confiable, parecida a la que podría tener un payaso de una película de terror. “Miedos” es un tema que trata sobre la ansiedad y los miedos que nos entran por la noche, cuando tan solo estamos con nosotros mismos y no hayamos la forma de huir de los temores que viven en nuestras mentes. De nuevo, sonó impecable, y las gesticulaciones de Estíbaliz acompañaban perfectamente a la angustia que trató de transmitirnos con su canción.

“Perdóname” fue el siguiente tema, que cuenta con un videoclip donde se muestra a la gaditana cantando en directo. El mensaje de la canción es, básicamente, que la mejor opción que tenemos siempre somos nosotros mismos, que no debemos estancarnos en relaciones tóxicas que nos envenenen.

Llegó el turno de la primera colaboración de la noche: Fran Fernández, al que conoció en la casa de muchos cantautores, el Libertad 8, se colocó junto a Estíbaliz para cantar juntos “La Tregua”. Fue un momento mágico tanto por Fran como por la propia Estíbaliz. De momento, el único pero que se le puede poner al concierto es que estaba muy nerviosa y entre canción y canción se le notaba demasiado, pero eso es algo que con el tiempo se aprende a disimular y además no afectó a su directo, así que se pasa por alto.

La banda abandonó su lugar para dar la bienvenida a Alberto Torres, el segundo invitado de la noche. Llevaba consigo un violín que sonó precioso durante toda la canción, que era un vals inspirado en El Kanka. No encaja demasiado con el estilo que Estíbaliz nos ha regalado en su disco, pero en directo fue una pieza más del mismo puzle que encantó a todo el mundo.

Volvemos al amor con el primer single, “Solo espero”, tema al que se le hizo un videoclip incluso antes de saber que habría disco físico. Sin duda, la protagonista principal de estos cuatro minutos fue la guitarra eléctrica, logrando crear una atmósfera más que especial en la Galileo.

La Estíbaliz de canciones lentas desapareció para dar paso a la rockera a la que le gusta escuchar Foo Fighters en su casa: llenó el escenario de un “Fuego” que dejó impactado a todo el personal de la sala. Fue de las mejores canciones del concierto, todo el mundo movía inconscientemente la cabeza a ritmo de la batería y algunos hasta intentaban seguirlo con las manos y los pies.

El siguiente tema quiso presentarlo de forma especial, contándonos una breve historia para introducirlo. Estíbaliz vino a Madrid hace dos años a hacer una grabación para una película y, según explicó, “Silencio” es la banda sonora. Tanto de la película como de su vida. Vino por trabajo, pero se quedó aquí, en la capital, para intentar hacer realidad su sueño, es una canción que marca un antes y un después para ella. Es una canción muy buena, seguramente su mayor hit, y quiso cantarlo con Israel del Amo y acompañarlo de un chelo y un violín. Es una delicia poder escuchar “Silencio” en directo, tanto por la calidad de la canción como por la interpretación de ambos artistas. La química (no amorosa) entre ambos cantantes es más que palpable y eso no solo se nota, sino que se disfruta. Se nota mucho cuándo un artista se emociona y cuándo vive lo que está cantando, y ese disfrute se contagia.

El siguiente tema, “Voy”, tampoco está incluido en su disco. Volvió la banda Alberto Torres se quedó para seguir acompañándoles con el violín. “Voy” es una canción de amor muy bonita. “En una mirada, me has devuelto entero el corazón”, cantó la gaditana. Este tipo de letras suenan especialmente bien en una voz tan dulce y tan única como la de Estíbaliz.

“Si supiste amar” vuelve a tocar el tema de las relaciones tóxicas. Está tratada desde la ironía: es obvio que la persona en cuestión no supo amar, pero no es tan directa como “Perdóname”.

Como ella misma dijo, un artista no solo debe expresar sus emociones, sino que, en medida de lo posible, tiene que intentar concienciar a la gente para que haya el menor número de conflictos posibles, tanto a nivel personal como de sociedad. Desgraciadamente vivimos en un mundo lleno de conflictos, injusticias, desigualdad, corrupción y engaños. “La bandera” expone todos estos temas y grita para intentar hallar una solución. Ojalá la hubiera, y si la hay, ojalá la supiéramos.

El ambiente se relajó muchísimo con la tranquila “Respirar”, un tema lento y pausado pero con un mensaje muy positivo. Tampoco está en el disco, pero ya nos avisó hace unos meses de que este día 17 podríamos escucharla en la Galileo.

El último invitado de la noche fue Mr. Kilombo, con quien cantó uno de sus temas más conocidos, “Sinmigo”. Es una canción que huele a tranquilidad y a paz aunque en realidad el mensaje es muy triste y realista. “Quiero que ames libre aunque sea sinmigo”. Tanto la colaboración como el tema elegido fueron todo un acierto, y para quienes no conocíamos a Kilombo, todo un descubrimiento.

Antes de llenar la sala con su “Ni blanco ni negro” aprovechó para agradecer a todo el mundo el haber asistido: a la banda, al público, a los técnicos… le dio las gracias, también, a sus padres, quienes no pudieron asistir, y a artistas que la han acogido y ayudado en un mundo tan complicado como es el de la música. La banda, como siempre, un diez, pero para este tema la corista Iciar se salió. La letra de la canción vuelve a ser un golpe de realidad y una carta de presentación de lo que es Estíbaliz: una persona más que tiene sus defectos y sus virtudes, sus cosas buenas y sus cosas malas, que no es ni blanca ni negra. Una persona que, simplemente, es ella misma.

Quiso terminar la noche con un “en esta hay que bailar, ¿vale?” que precedía a un “Tu nombre” que levantó a mucha gente de sus asientos mientras aplaudían y se movían al son de la canción. Fue un cierre bastante bueno que consiguió dejar un muy buen sabor de boca. Está claro que cuando anuncie otra fecha en Madrid muchos de los que estuvimos allí, repetiremos. Estíbaliz demostró ser una gran cantante, una gran intérprete, una gran compositora y la ilusión con la que nos miraba mientras le aplaudíamos vale oro. Esperemos que para el siguiente esté un poco más tranquila, es lo único que le hace falta para terminar de demostrar todo el talento que tiene. 

Texto: Luis Sánchez

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