Crónica de Evergrey + Bloodred Hourglass + Genus Ordinis Dei – Sala Custom (Sevilla) – 28/03/2019

El jueves parecía un buen día para asistir a uno de los no muchos conciertos de bandas internacionales de cierto calibre que se realizan en Sevilla. Como de costumbre, la periférica sala Custom sería la encargada de albergarlo. Hablamos de la gira de los suecos Evergrey, que les ha llevado a visitarnos en cuatro fechas incluyendo parada en la capital del Guadalquivir. ¿El motivo? Su majestuoso undécimo disco, The Atlantic, que se erige como el colofón a la trilogía marina brillantemente iniciada con Hymns For The Broken y continuada con The Storm Within.

Antes del show de los de Gotemburgo, tendríamos la oportunidad de ver a las dos bandas que les acompañan en esta gira europea: los italianos Genus Ordinis Dei y los finlandeses Bloodred Hourglass. Dos propuestas interesantes para calentar el ambiente como se merece. Y fueron los transalpinos los encargados de hacer los honores todavía a una temprana hora, por lo que el público era aún muy escaso. Su estilo mezcla el death metal con el metal sinfónico, recordando a bandas como a Septicflesh o Fleshgod Apocalypse, pero influenciados por un sonido más moderno y dando más protagonismo a medios tiempos. Contando con un EP y dos álbumes de larga duración, la banda, que ya vimos por España teloneando a Lacuna Coil, lucha por hacerse un nombre en la escena internacional.

El cuarteto italiano comenzó su concierto bien plantado sobre el escenario, desbordando energía y ganas de agradar al público. Su breve setlist mantuvo representación de sus tres discos, comenzando con “You Die in Roma” de su más reciente Great Golden Dynasty. Antes de seguir con “Halls of Human Delights”, “Embracing the Earth” recordaba aquel EP homónimo lanzado entre los dos largos. Tampoco olvidaron la particular versión que han publicado recientemente de “Hail and Kill”, de Manowar, tras la cual su vocalista Nick K pidió una ovación para las otras bandas y agradeció su presencia temprana a los asistentes. “Red Snake” y “Roots and Idols of Cement”, de su debut, cerraron la intensa, por el poco tiempo disponible, actuación de Genus Ordinis Dei.

Sin más dilación y cumpliendo a rajatabla los horarios preestablecidos, Bloodred Hourglass salieron a la palestra con la misión de continuar incrementando las buenas sensaciones del público. Con un sonido muy escandinavo a caballo entre Children Of Bodom y The Haunted, se metieron rápidamente en el bolsillo a buena parte de los presentes a base de tralla. Otorgando el protagonismo de su repertorio a su último trabajo Heal, comenzaron con “Quiet Complant” y “Six Feet Savior” para luego rescatar “Valkyrie”, de su Where The Oceans Burn, uno de sus temas más icónicos a juzgar por la reacción de parte del público. El quinteto mostraba una compenetración total a la hora de ejecutar el headbanging mientras tocaban sus instrumentos y su vocalista, Jarkko Koukonen se mostró cercano y bastante cómodo sobre el escenario. Dan la sensación de ser una banda que podría seguir progresando hasta encabezar sus propias giras. “The Last Of Us” y una espléndida “Where the Sinners Crawl” dejaron el pabellón bien alto ante los aplausos de los asistentes.

Después de un extenso receso, había llegado el momento del plato fuerte de la noche. Los progresivos y melódicos Evergrey son, en opinión de quien les habla, uno de los casos más flagrantes de grupo infravalorado en el circuito metalero internacional. Sus últimos tres discos muestran un nivel que puede competir directamente con el estado actual de otras bandas suecas muy reconocidas y su directo, como quedó demostrado, es impecable. La distribución sobre un escenario bastante decorado con el artwork de The Atlantic dejaba a las claras que el teclado de Rikard Zander iba a tener un gran protagonismo, quedando al fondo a la par con la batería y no más retirado hacia un lado como suele ser común en otras formaciones.

Así, bajo una iluminación de contraluces que a menudo no dejaba ver más que la silueta de los músicos, arrancaban Evergrey con “A Silent Arc”, primer single y tema que abre su último disco. Lo hicieron padeciendo algún problemilla con el sonido, que parecía no haber sido regulado del todo por los técnicos hasta mediados el segundo corte, “Weightless”. Eso sí, como no hay mal que por bien no venga, a partir de ahí pudimos disfrutar de un sonido totalmente cristalino y fiel al estudio. Después del “ensayo”, con “Distance” comenzó un crescendo que llegaría hasta el final del show. Una vorágine de sensaciones que, aparte de sus vecinos Katatonia, pocas bandas saben transmitir en directo. Gran parte de culpa la tiene la voz de Tom Englund, delicada y entrecortada cuando no parece evocar un llanto.

En cuanto al repertorio, como era de esperar, la banda abraza su última etapa, esa que abarca sus tres últimos lanzamientos y que coincide con la vuelta a la formación de Jonas Ekdahl a la batería y Henrik Danhage a la guitarra. “Passing Through” y “The Fire” terminaron de encender a un público siempre dispuesto a colaborar con palmas o lo que se terciara. Sumergidos en la melancolía nostálgica que dejan temas como “Black Undertow” o “My Allied Ocean”, llegamos al final del grueso del set con la lenta “All I Have”, otro de los temas del último disco, de aire doom en su inicio y que deriva en una balada en toda regla.

Llegamos así al extenso bis que los suecos habían preparado, con hasta cuatro canciones más y un solo de teclado y guitarra que, para qué engañar, me sobró bastante. Lo que seguro no sobró, sobre todo a los fans más old school de Evergrey fueron las interpretaciones de temas clásicos tales como “Recreation Day” y “A Touch of Blessing”, que encontraron cabida en esta parte final del concierto. Tampoco desmereció en absoluto la majestuosa “The Grand Collapse”, del enorme Hymns For The Broken. El final fue por todo lo alto con otro corte más de ese disco, la épica “King of Errors”, tras la que se despidieron entre una larga ovación del respetable.

A una hora bastante temprana para lo que estamos acostumbrados, estábamos ya fuera de la sala tras haber disfrutado de tres grandes conciertos en los que el buen sonido fue el denominador común. Evergrey demostraron en Sevilla que están en estado de gracia, en una segunda juventud creativa y presentando su candidatura para subir, y ya es hora, a la primera división del metal europeo.

Texto: Alberto Zambrano

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