Crónica y fotos de Alestorm + Skálmöld – Sala Camelot (Salamanca) – 14/12/2018

Que traigan grupos de Metal a Salamanca un poco conocidos es algo extraño. Que los traiga la promotora de uno de los tres festivales más grandes de este países aún más raro. Pero que elijan la sala Camelot, famosa por tener una asistencia casi limitada a chavales de Erasmus de nacionalidades muy variopintas que se lo pasan como enanos escuchándolos últimos grandes éxitos latinos más casposos, es más que sospechoso… ¿O no?

En fin, que no nos vamos a quejar por el regalo de una noche de vikingos y piratas como la que pudimos disfrutar el pasado viernes. Sí, un día después de la infame Nochevieja Universitaria (de la que no haremos crónica po rrazones obvias), Skálmöld y Alestorm consiguieron una gran afluencia para lo que es esta ciudad. La vida, en ocasiones, puede ser maravillosa.

Y en otras, no tanto.Como siempre, pero no me acostumbro, la luz en las salas céntricas es un jodido desastre. Y eso jode mi trabajo y eso me jode a mí. Y no voy a explayarme más en este tema porque da para ópera wagneriana y no es el caso que nos atañe. Pero, oye, que la velada tan fantabulosa que nos hicieron pasar hizo que se me olvidara un poco el disgusto.

skalmod camelot salamanca 14 12 2018

Tras una hora y media de delicioso retraso en la apertura de puertas y otra media hora en la que pude degustar una sabrosa cerveza (nótese la ironía), Skálmöld se subían al pequeño escenario mostrando orgullosos unas latas de zumo de cebada de verdad para darnos envidia a los que teníamos que “disfrutar” los tercios que ofrecía la sala. Tras una intro entre lo espiritual y lo ambiental, los islandeses comenzaban su descarga de rabia norteña, con una base rítmica especialmente inspirada, llevando al respetable a un estado cercano al paroxismo a golpe de riff (las tres guitarras sonaban como los dioses) y doble pedal (que no bombo), con el colchón fantástico de los teclados. En Skálmöld canta hasta el apuntador, llevando el trabajo vocal a un nivel altísimo, con corales muy curradas que van desde la armonía simple hasta las disonancias típicas de los coros del folclore islandés. El Viking sigue teniendo grandes fans y ello se muestra en la entrega de los asistentes, que ya empezaban a practicar la versión moderna del saqueo: el mosh. Un gran bolo por parte de aquéllos que vinieron del Norte, desde aquí me declaro nuevo flan.

Alestorm Camnelot Salamanca 14 12 2018

Tras una espera algo más corta (gracias a Devin), comenzaba la intro de los escoceses Alestorm, que prometía exactamente lo que veríamos a continuación: una puta fiesta. Comenzando por la archiconocida (más en Salamanca, casi, donde fue un himno en varios garitos de la ciudad) “Keelhauled”, pasando por temazos como “Mexico” y “1741 (The Battle of Cartagena)”, y cerrando con la divertidísima «Fucked with an Anchor», la descarga fue hilarante y bien interpretada, a destacar el trabajo teatral de Bowes a las voces y el keytar, siempre juguetón con el público y con Bodor (sobre todo con éste, ahem). Incluso se permitieron el lujo de invitar a dosmiembros de su crew para interpretar la genial “Hangover”, cover de Taio Cruz, donde el tipo más grande de las huestes piratas se ventiló seis latas de cerveza en una sentada, así, como si nada.En la parte musical, a destacar lo bien empastados y lo bien que suenan los escoceses, no impidiendo que los gestos exagerados y los saltos sin descanso desmerecieran una interpretación casi perfecta ,donde el público estaba totalmente desatado, regalando un wall of death y varios moshpits en los que temí por la vida de mi cámara (por aquello de que es una sala los suficientemente pequeña como para no molestarse en colocar un foso). Sólida interpretación y fantástica interacción con los presentes, regalando momentos de descojone absoluto y cabeceo constante. Fetén por necesidad.

Alestorm Camnelot Salamanca 14 12 2018

El sonido, en general,fue relativamente bueno, aunque quizá la parte técnica exageró un tanto con la parafernalia sonora, siendo exagerada en el mejor de los casos.

Una gran noche de Metal empañada por los retrasos que hicieron que el concierto en sí comenzara dos horas después de la hora estipulada. Bravo por la organización. Y por las luces. Devin salve a los músicos.

Texto y fotografía: Gabriel Wolfsherz

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