Crónica y fotos de Christina Rosenvinge – Joy Eslava (Madrid) – 17/01/2020

A lo largo de varias publicaciones distribuidas a lo largo y ancho de Fotoconciertos, he ido hablando de lo que me gusta la música de Christina Rosenvinge. Puede dar la impresión de que hubiese estado escuchándola desde siempre, pero nada más lejos de la realidad, solamente dos años y por un hecho fortuito, más allá de esas que todos conocemos y que poco tienen que ver con lo que hace ahora. Sea como fuere, ese evento me trajo el viernes 17 de enero a la sala Joy Eslava de Madrid, dentro del ciclo de conciertos Inverfest, para disfrutar, por primera vez, de su directo.

Christina Rosenvinge joy eslava Alejandro Sanz 2020 01 17

Christina Rosenvinge se subía una vez más al escenario de Joy Eslava para cerrar la gira de presentación de Un Hombre Rubio, el mismo lugar donde la abrió en 2018. Y cuando escribo presentar, lo digo en el sentido más literal posible, ya que interpretó las nueve pistas del álbum. No solamente eso sino que nos introdujo en cada canción y en el significado del disco, hablándonos de quién es ese hombre rubio, su padre, sus conflictos con él, y como los ha resuelto gracias a canciones o diálogos entre generaciones como “Pesa la palabra”, “Romance de la plata” y “La flor entre la vía”.

Como ella mismo dijo, varias de las canciones de Un Hombre Rubio se mezclarán con otras en el set en el futuro. Algunas dejará de tocarlas para rescatarlas con el tiempo. Y el resto caerán en el olvido. Pero como ya he indicado, en esta velada fueron interpretadas todas, y como no podía ser de otra manera, junto a piezas de sus anteriores discos como “Jorge y yo”, “La distancia adecuada”, “Alguien tendrá la culpa” (con muy poco que ver respecto a la grabada en su momento), “La muy puta”, con ella cantando desde el suelo y que acabó empalmando con “La tejedora”.

Christina Rosenvinge joy eslava Alejandro Sanz 2020 01 17

Era una noche especial por lo ya mencionado, así que tocaba disfrutarla yendo un poco más allá. Y eso lo logró con “La piedra angular”, el tema que cierra Un Hombre Rubio, compuesta originalmente para Loquillo (y sabiendo ahora esto, la verdad es que le pegaría mucho) pero que finalmente acabó en este trabajo. ¿Y cómo lo consiguió? Bajando a bailar con el público. Y si “La piedra angular” parecía un broche perfecto, Christina todavía nos tenía reservadas dos más, “La absoluta nada” y una versión más rockera de “Anoche – El puñal y la memoria”.

Se me ocurre cerrar esta crónica con una de esas frases de fan, como que este será el primero de muchos al que iré o algo así. ¿Y yo qué sé? La vida y los gustos cambian. Lo que tengo claro es que encontré todo lo que esperaba y mis expectativas se colmaron. No hubo un solo instante en el que Christina no tuviera al público completamente entregado en una Joy abarrotada. El show, de casi dos horas de duración, comandado por su suave y personal voz y carisma sutil, además de una gran banda, siempre estuvo arriba y no existió momento del que pueda sacar un fallo.

Texto y fotografía: Alejandro Sanz

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