Crónica y fotos de DEEP PURPLE + AIRBOURNE – WiZink Center (Madrid) – 03/07/2017

¿Qué hago yo aquí? Tras la decepción que supuso Deep Purple en Hellfest, tuvieron que darse una serie de carambolas improbables para que en menos de un mes me volviera a cruzar con los británicos. Pero algunas veces el diablo va y se pone de tu parte, y ahí estaba, en Palacio de los Deportes, Barclaycard, WiZink Center o como se llame ahora. Y ya de paso, ver a Airbourne, apostando todo a que se comerían a la leyenda sin pestañear.

De Airbourne sólo he escuchado maravillas. Conciertos intensos, con mucha cerveza, con su guitarra y vocalista, Joel O’Keeffe, trepando por el escenario, y toneladas de buen rock, bueno, eso último es muy subjetivo, o lo que es lo mismo, la razón por la que aún no había visto a los australianos sobre un escenario, y que confirmé en vivo, todas sus canciones me suenan iguales.

Airbourne WiZink Center 03 07 2017

En cuanto al concierto, el cuarteto de Warrnambool se esforzó mucho, con Joel moviéndose mucho. Su otro guitarrista, Harri, intercambiando posiciones con Justin, su bajista. Juegos con linternas y sirenas, o incluso, durante “Girls in black”, Joel tocando entre el público. Pero permitidme que os diga que lo vi extremadamente forzado. No me metí en su actuación ni por instante. Tampoco tuvieron el mejor sonido que el Palacio puede ofrecer, ni la mejor voz, pero había más. Les vi cansados, cosa que contrasta con el constante movimiento, lo sé, pero es la sensación que me transmitieron.

Con este panorama estar un buen rato con los Purple, no me apetecía nada, sin embargo, mi percepción empezó a cambiar a la par que empezaban los acordes de la inicial “Time for bedlam”.

Deep Purple WiZink Center 03 07 2017

He sido muy crítico con la presencia de Ian Gillan, pero será el recinto cerrado, que fuera “de noche”, y con un público que es enteramente el suyo, pero este no era el mismo que semanas atrás en Clisson. Lo mismo con las cuerdas de Roger Glover y Steve Morse, aún más entregados. Y además, con más interactuación entre los tres.

Desde luego lo que sí fue clave, y que ya menciono líneas atrás, era que Deep Purple tocaban ante su público, entregadísimo en todos los clásicos que tocaron, como “Strange kind of woman”, una sublime “Lazy”, o esa pieza que para mí es más que una obra maestra, “Perfect strangers”, con guiño al Atlético de Madrid y a Emerson, Lake & Palmer con un fragmento del “Fanfare for the common man”, todo ello cortesía del teclado de Don Airey.

Deep Purple WiZink Center 03 07 2017

Y sí, por supuesto no faltaron, y siento decir que se me ocurren varias decenas de temas mejores, “Smoke on the water” o “Hush”, que sí, que como las van a quitar, pero existiendo esa maravilla incomprendida como The House of Blue Light, que fue completamente ignorado, me fastidia.

Y tras dos horas, y poniendo a los varios miles de asistentes a sus pies con “Black night”, los ingleses nos decían adiós. ¿El último? Permitidme dudarlo, son ya muchas las despedidas que llevo a mis espaldas y aún más giras que las continúan. Aún así, si lo hicieran ahora, aunque lejos de estar en la cima, dejarían el listón muy alto.


Texto: Alberto Sanz | Fotografía: Andrés Abella

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