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Crónica y fotos del Farbidden Fest – Sala B (CAEM) – 10/11/2017

Salamanca. Arte, saber y… Ahem.

Los tiempos cambian. Y esta ciudad no podía ser menos. Llevábamos años clamando por un festival de Metal en condiciones y unos chavales jovencísimos se pusieron manos a la obra hace un tiempo y se sacaron de la manga el Farbidden Fest, un festival que se ha convertido en referente del metal charro. Todavía recuerdo la primera edición, en un garito que nada tenía que ver con el estilo que ahora nos atañe, con unos músicos casi prepúberes dándolo todo en el “escenario”. Y aquí estamos, años después, en el escenario más grande y mejor preparado que jamás haya tenido el festival (la Sala B del CAEM, una institución en Salamanca), cuyo currículo se ha engordado con bandas que hoy en día engordan festivales de la talla del Resu. Todos hemos crecido… ¿O no?

Absalem Farbidden 11 11 2017

La tarde se presentaba movidita, con un público madrugador escaso, pero entregado. Absalem abrían la jornada, trayendo bajo el brazo un disco recién publicado bien calentito. Una banda muy joven, pero con algunos músicos veteranos en la escena local y con los que he tenido el honor de compartir escenario hace eones. La tercera vez que los tenía delante y he de decir que han crecido. Mucho más seguros sobre las tablas, más empastados, más maduros. Y es esta madurez de la que hace gala Gin, la cual se ha desarrollado como músico en esta banda. Mucho más fina y acertada que en otras ocasiones, con las limpias más exactas y los guturales mucho más gordos que la última vez que los vi. Así y, a pesar de los problemas técnicos puntuales de Miguel en la guitarra, desarrollaron un set marcado por la contundencia y los cambios de tercio, destacando su single “Chaosvolution” y una más que correcta cover de los intratables Gojira, “Silvera”. Una guinda para un pastel bien rico de un grupo que crece a cada paso que da hacia un sonido mucho más personal y mimado.

Therootsoftanuki Farbidden 11 11 2017

Las cosas marchaban lentas, pero sin pausa; los stand de merchan muy bien colocados, la barra ya sirviendo cerveza a buen ritmo y la gente de la organización del Farbidden siempre pendiente de todo. Le tocaba el turno a The Roots of Tanuki. Damas, caballeros, si en algún momento tienen ocasión de ir a ver a un grupo underground, ésta debería ser su elección. A esta gente la sigo desde hace años, pero lo del sábado fue una lección de destrucción desde la humildad. Qué tocho, señora, qué gordo. La frente me daba en el objetivo de la cámara de cabecear, enfocar era una locura con esa contundencia que te devoraba por dentro. Un Rober pletórico reventaba cabezas con los growls y la constante metralla de Jimbo llevaba la batuta con tiranía aplastante a lo que Marina contestaba sin dudar con las explosiones subsónicas de su bajo y Andy remataba la merienda con unos riffs salidos del infierno mismo. Groove y slow heavy metal music playing. Desde “Bangover” hasta “Lion in Babylon” (mi favorita), pasando por unas salvajes “Terror” y “Hardcore hits cancer”, soltaron la bomba del que, para mí, fue de los dos mejores bolos de la noche, con colaboración incluida de Julen, de Meltdown. No os los perdáis si tocan cerca de vosotros.

Meltdown Farbidden 11 11 2017

El directazo de los Tanukis daba paso a la primera sorpresa de la meriendacena musical. Y es que el concierto de Meltdown no dejó indiferente a nadie. Cinco chavales vestidos todos con camiseta blanca se subían al escenario. Su calentamiento, una suerte de mosh solitario e introspectivo, saltos, puñetazos al aire con los instrumentos colgados. Y todo reventó de repente. Estos chavales le pegan muy fuerte al Postcore. Y muy bien, joder. Las atmósferas subyacen a la garra de un directo que combina fuerza con buen hacer y cariño, como muestran la encargada de abrir su concierto, “Izarren Hautsa” (que sonó a los mejores August Burns Red “Gears”, que se nota el tema mimado de “papá”, atreviéndose con un tema de While she sleeps, “Miles away”, pegando bofetones del tamaño de “Oxymoron”, que sonó bruta y prog (como a mí me gusta) y cortando la cabeza del bolo con una soberbia “Skulls of Stone”. Muy salvajes en las partes rápidas y bien pesadotes en los breaks, deerrocharon rabia y entrega y el público supo responder, demostrando que la nueva oleada del Postcore (y los -cores en general) está calando muy fuerte gracias, en la mayor parte, por grupos como Meltdown, que saben esconder bajo esa máscara de juventud unos musicazos que lo dan todo en el escenario.

Gautxori Farbidden 11 11 2017

Y tocaba el turno, con el retraso acumulado que provocó que los posteriores bolos se acortaran sustancialmente, del granito de arena punki de la velada, Gautxori. Una banda que, junto a Paté de Pato, lidera el renacer de los punkis en la ciudad de Unamuno. Un concierto marcado por las risas, por la cerveza (ahí me han fallado: por todos es sabido que los punkis beben calimotxo) y las putas Panteras Rosas (el pastelito, sí). “Polistunning” calentaba la cera de las crestas mientras Óscar se desgañitaba en el micro y la omnipresencia de Carlos al bajo llenaba los huecos que dejaban algunos problemillas técnicos bien solventados por unos Gautxori que se lo pasan como enanos encima del escenario. “Dale una hostia” tuvo el honor de ser la elegida para que Jimbo, de The Roots of Tanuki, se subiera a compartir unos alegres momentos crestudos, apuntalando con guturales muy hardcoretas el tema. “Pasteles Panteras Rosas” cerraba el bolo y, literalmente, llovían sobre el público dichos bollos de nuestra infancia, para celebrar que éste es el nuevo adelanto de Gautxori. Tengo que decir que me lo pasé realmente bien, sin ser gran fan de este tipo de Punk, y que eché en falta una “BoBoBó”. La dejo apuntada para la siguiente.

Soundofsilence Farbidden 11 11 2017

Sound of Silence. Ya sólo el nombre te llena. Después de un pedazo de disco que se sacaron este verano, venían a presentarlo a Salamanca. Una banda madura, con tablas e historia a sus espaldas, que venía con ganas de asolar las tierras charras. Empezando por una riquísima “Culto al Suicidio”, uno de mis temas favoritos de su último redondo, rápida y afilada como una katana, servía como ritual de iniciación a la fiesta de la masacre, liderada por un bestial Nefta, cuyos guturales agudos hacen la delicia de los oyentes, pero que destacan aún más el jodido buen hacer de la base rítmica, que sonaba como un cañón antiaéreo hasta el culo de anfetamina: un doble pedal destructor y un bajo que, de haber estado un pelín más alto, hubiera sido perfecto. “Más allá de Mí” es otro trallazo que azota al respetable, pero “Felices bajo Tierra” ya corta las cabezas de los asistentes, con una interpretación pasmosa. Los mosh ya son la tónica general del bolo, mientras Dimitry y Rubo hacen arder los mástiles de sus guitarras. Cerraban con una enorme “Viendo al Cielo llorar” una actuación impecable, cruda y de puro Metal salvaje. Y la nota amarga de la noche toca incluirla en este párrafo, ya que durante el concierto de los asturianos un energúmeno se dedicó a sobar a las asistentes, demostrando que no todos hemos crecido y aún cargamos con ese tipo de lacras en la escena. Por suerte fue identificado, denunciado y detenido. Sin embargo, estamos aquí para hablar de la música, y este hecho no pudo empañar una actuación tremebunda de Sound of Silence.

Escueladeodio Farbidden 11 11 2017

A estas alturas, el público estaba que ardía y entre el humo se presentan sobre el escenario los veteranísimos Escuela de Odio, una jodida institución en el Hardcore del país, con el doblete de Nefta y Rubo de Sound of Silence a las guitarras. Creo que es la cuarta vez que los veía y cada vez me gustan más. Un Hardcore del descarnado y crudo, directo y sin piedad. Nada de medias tintas y con el aval de casi 25 años de historia. Una auténtica lección de contundencia y rabia social, donde sonaron clásicos como “Estúpida Tradición” o “Medio Ambiente” y canciones más actuales como “Puertas Cerradas” o el puto trallazo que es “Resistir es vencer” junto con temas de obligado coro como es el “Zu Atrapatu Arte” de Kortatu. Cuánto tenemos que aprender en este país sobre HxC, pero no pasa nada, ya tenemos a gente como Escuela de Odio, que nos enseñan el camino correcto.

Crisix Farbidden 11 11 2017

Y llegó el boom para el público: Crisix. Forman parte del Top 3 del Thrash en España, lo saben. Y les encanta. Siempre en conexión con el público, nunca rompen ese lazo tan especial que muchos han olvidado. Crisix son jóvenes y aún disfrutan con ese enlace, se alimentan de él. Son una maquina de troquelar, un martillo neumático que taladra cerebros y que suena como una batalla a cañonazos de Flak 88 entre el Thrash más clásico y el más evolucionado. Poco se puede decir de ellos que no se haya dicho ya. Hicieron las delicias de los allí presentes, con temas como “Brutal Gadchet” (con introducción funky incluida), “Strange” (brutalísima, un disparo entre oreja y oreja) o “Rise… Then rest”, incluyendo un medley en el que todos los miembros se intercambiaron los papeles, recayendo en Busi y Dani el trabajo vocal de traer a la palestra temas clásicos de Metallica entre otros. Cierran con un brutal encore que comienza con “Bring Me to the Pit” y que continúa con “Great Metal Motherfucker” para resolver con la bestial “Ultra Thrash”, llevando al paroxismo a los allí presentes.

Llegaba el momento de realizar la difícil tarea de cerrar un festival con retrasos acumulados. Y ésta recaía sobre los hombros de Legacy of Brutality. Y se los comieron. A todos.

Legacyofbrutality Farbidden 11 11 2017

Vayamos por partes. Primero, Legacy of Brutality son, probablemente, la mejor banda de Death Metal de este país. Segundo, en directo suenan mejor que tu abuela diciéndote que ya está la comida. Tercero, si no te gustan, puedes volver a recomprar los discos de Tamara que vendiste cuando descubriste a Avenged Sevenfold.

No, en serio, reivindico su papel en el Farbidden, ya que la sala se quedó a medio gas tras el bolo de Crisix y (quiero creer) fue por total desconocimiento de la bandaza que venía después. Me esperaba un señor concierto, pero es que fue empezar “Rebirth of the Ancient Cult” y ya se me hizo el culo pesicola. Simón es un puto bestia de las voces guturales, suena como 30 en directo, Borja y Yoye son como escuchar a un coro celestial que se ha caído de cabeza al infierno (tropezándose con ese montón de discos de Avenged que te compraste -en serio, deja de comprar esas cosas-) y la base rítmica llevada por Javi a la batería y Javier Cosmea al bajo fue de lo mejor del festival. “Under the Hammer of Doom” fue una salvajada plagada de blastbeats y ráfagas de bombo y “Your Kingdom come” llenó hasta el vacío de una ruptura amorosa. Pero el público no estaba por la labor, entre el cansancio de casi 8 horas seguidas de conciertos y la ausencia. “Beyond the Walls of Colloseum”, un clásico de la banda, fue la alegre tonadilla encargada de cerrar un concierto de los que acojonan de buenos que son. El mejor broche para una meriendacena fetén, sólo empañada por las manos largas.

Texto y fotografía: Gabriel Wolfsherz

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