Crónica y fotos del Inferno Metal Festival Norway 2019 día 4 – Oslo – 21/04/2019

Y por si no había habido suficiente, asistí al cuarto y último día del INFERNO METAL FESTIVAL NORWAY, cuyo cartel estaba encabezado por Opeth. Sin embargo, no era a los suecos a los que tenía más ganas que ver, sino a los islandeses que tocaban justo antes. En general, a diferencia de los dos días anteriores, los géneros musicales fueron ligeramente más diversos, incluyendo bandas de symphonic black, progressive/sludge o blackened thrash. Desafortunadamente, no pude asistir a la actuación de los noruegos Vingulmork debido nuevamente a problemas de salud.

Cult of fire Inferno Metal Norway 2019 Gerard Brull 21042019

Mi día empezó en la sala Rockefeller (ya como de costumbre) para escuchar a los checos Cult of Fire, banda que, sin duda, será conocida por todos los fans de los polacos Batushka pues de ahí viene su influencia. Si había algo que destacaba aparte de sus temas largos y sus riffs repetitivos, al estilo de mantras hindúes (junto con samples e instrumentos típicos de esa zona), ésta era, sin duda, su escenografía. Situados detrás de dos largas mesas que servían de altar, los checos tocaron con la cara cubierta por grandes capuchas. Los altares estaban llenos de utensilios, entre ellos incienso e imágenes de dioses del panteón hindú. Si uno cerraba los ojos y se dejaba llevar por los olores y el symphonic black, podía tener la sensación de estar en un lugar íntimo y oscuro, arropado por un manto épico proporcionado por los dioses.

Archgoat Inferno Metal Norway 2019 Gerard Brull 21042019

La siguiente banda que vi fueron los fineses Archgoat, otra de las pocas bandas provenientes del país nórdico. Si Cult of Fire destacaron por su elaborada escenografía, Archgoat representaron todo lo contrario. Con lo justo y necesario como escenografía, los fineses tocaron un black clásico. Los graves guturales, los blast beats, y las letras obscenas a los que nos tienen acostumbrados llenaron la Rockefeller de fans ansiosos por más. Cabe destacar el increíble batería que la clavó en todo momento.

La primera banda que vi en la sala pequeña, John Dee, fueron los neerlandeses Altar. Con un estilo death típico de los 90, destacó la energía de todos los integrantes, aunque en especial la de su cantante, quién, además de ofrecer un rasgado impecable, animó al público constantemente. Llenaron la sala sin demasiada dificultad.

Carach Angren Inferno Metal Norway 2019 Gerard Brull 21042019

Le siguieron otros neerlandeses que tocaron en la Rockefeller, esta vez los black simfónicos Carach Angren. Pese a que fue un concierto al que esperaba con especial interés, la experiencia estuvo algo mermada por el hecho de que empezaron la actuación con quince minutos de retraso, lo que les hizo reducir algo el repertorio (ya que sus temas suelen ser largos). Al separarse los telones entendimos todos el por qué de la demora. Frente a la batería se encontraban ahora lo que parecían tuberías, las típicas que conducen los desechos al mar. A cada extremo del escenario se encontraban dos plataformas cuadradas que, al activarse, ascendían, subiendo el guitarra y el teclista, respectivamente. El teclista, además, disponía de un teclado que cambiaba de posición, sobre todo para tocar desde el lateral o desde la posición normal. Al subir las dos plataformas, una bandera con el logo del grupo se desplegaba. La sensación de estar en una obra de teatro era más que evidente, que potenciaba todavía más la faceta dramática de las canciones. El cantante se encargó de animar y moverse por todo el escenario, constantemente y casi sin parar, mientras los demás integrantes se mantenían en sus plataformas (o en la batería), y cuando se movían para realizar un gesto no relacionado con sus instrumentos lo hacían cuán títeres. Tocaron temas de su último disco, Dance and Laugh Amongst the Rotten, con temas como “Charlie”, “Pitch Black Box” o “Blood Queen”. Con este último tema, un maniquí, que hasta entonces parecía simplemente aumentar la sensación creepy que proporcionaba el escenario, fue “degollada” por el cantante para, automáticamente, un chorro de sangre salírsele del cuello, que el cantante bebió. Los temas sonaron bien, y la escenografía ayudó a que la sensación de dramatismo se consolidase, seña de identidad de los neerlandeses.

DVNE Metal Norway 2019 Gerard Brull 21042019

Sin embargo, si algo negativo tuvo el trabajo de montar y desmontar todo aquello, fue que afectó al timing. En efecto, se produjeron ciertos retrasos en las siguientes bandas, algo que había estado cuidado a la perfección en las jornadas anteriores. Si bien esto afectó sobre todo a las siguientes bandas a tocar en el escenario principal, no afectó a los escoceses DVNE, que tocaron en la John Dee. Sin duda ofrecieron un concierto más que memorable. Con su metal progresivo con tonos sludge y stoner, desempacaron toda la energía posible y por haber. Ofrecieron un show sólido de principio a fin. Personalmente, no los había escuchado anteriormente, y me sorprendieron para muy, muy bien. Tocaron sobre todo temas de su último disco, Asheran, cuyas líricas tratan sobre temas de ciencia ficción. Tuvieron una muy buena respuesta del público, además.

Metal Norway 2019 Gerard Brull 21042019 07

1349 fue la banda que les siguieron en la Rockefeller. Empezando unos diez minutos tardes, los noruegos llenaron el escenario de fuego y petardos, á la Ragnarok. La sensacion de estar en el infierno era constante, con sus corpse paints habituales y su abundancia de fuego en el escenario. Y es que no era para menos ya que celebraban los 20 años de su primera demo. Tanto el show como el sonido fue espectacular. Sonaron temas de casi todos sus discos. Aunque la mayor parte fuero de su ultimo disco, Massive Cauldron of Chaos, no faltaron clásicos como “I Am Abomination”. Hasta sonó el tema “Dødskamp”, cancion que sacaron este mismo año por orden expresa del gobierno de Noruega en honor a Edvard Munch, cuyo titulo hace referencia a una de sus obras. Un concierto digno de ser recordado para todos.

Misthyrming Metal Norway 2019 Gerard Brull 21042019

Y llegamos a lo que fue, desde mi humilde punto de vista, la mejor banda de la jornada: Misþyrming. Los islandeses dieron un show que “habló por sí mismo”, sin necesidad de que el cantante se refiriera al público en ningún momento. Tocaron su black épico, contundente hasta más no poder, donde cada acorde parecía ser un cabezazo hacia la roca volcánica de la solitaria isla y con ciertos recuerdos a la atmósfera de Svartidauði y Sinmara. Dieron un live sencillamente espectacular, llenando 1:15h como si fueran tan solo unos minutos, a partir de sus temas de su único disco de larga duración, Söngvar elds og óreiðu (The songs of fire and chaos), enteramente en islandés. Y es que expresaron la idea del disco a la perfección: cuán titanes peleando entre sí, con sus golpes y hazañas moldeando la tierra, con el fuego como elemento primordial. Tal era la energía que desprendían los islandeses. La sala John Dee parecía estar enmudecida frente a tal explosión de energía. Piel de gallina.

Opeth Metal Norway 2019 Gerard Brull 21042019

La jornada, y por lo tanto el festival, terminó con los suecos Opeth. Pese a tocar canciones de sus últimos trabajos, y que por lo tanto están algo más alejados de su death inicial, llenaron todos los recintos del Inferno, casi de la misma manera que lo consiguieron los Dimmu Borgir el primer día. De hecho, uno podía deducir que el público parecía ser algo más diverso que en los días anteriores, o al menos eso era lo que parecía al ver camisetas de colores distintos al negro.

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Era difícil que el INFERNO METAL FESTIVAL NORWAY mejorara respecto al cartel del año pasado, cuando trajeron a bandas como Emperor, Obituary, o Carpathian Forest. Pero lo ha hecho. Incluso el clima fue mejor: soleado y caluroso, los oslenses salían a la calle en manga corta, gafas de sol y tomando el sol en las terrazas (escenas poco habituales, ya que en pasadas ediciones normalmente ha hecho mucho frío acompañado de nieve). El sonido y la organización en general fueron simplemente perfectos, demostrando un equipo que está más que a la altura para recibir a cualquier tipo de banda. Por todo ello, y por un cartel memorable, sólo queda decir que ya falta menos para la siguiente edición, que tendrá lugar entre el 9 y el 12 de abril del 2020. No se tratará de una edición más: en ese año Inferno celebra su vigésimo aniversario. 20 ediciones ininterrumpidas ofreciendo algo simple, pero bien hecho: bandas y sonido de calidad, en un ambiente festivo para el gozo y disfrute de los amantes del metal extremo.

Texto: Àlex Giménez | Fotografía: Gerard Brull

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