Crónica y fotos de Pablo Alborán – Palau Sant Jordi (Barcelona) – 21/12/2018

Dicen que a la tercera va la vencida, pero en el caso de Pablo Alborán, todas y cada una de las visitas que ha realizado este año a la ciudad condal han resultado igual, un rotundo éxito. Y es que pocos artistas pueden presumir de llenar el Palau Sant Jordi cada vez que pisa Barcelona.

Pocas excusas mejores hay que la reedición de un gran disco como Prometo para dejarse caer una vez más de gira por tierras catalanas, cerrando así un año repleto de éxito que, presumiblemente, seguirá así el próximo, con una nueva visita en este mismo escenario en apenas unos meses, así como una fecha muy especial en el emblemático Royal Albert Hall de Londres. No os hacéis una idea de lo que pagaría por estar allí.

Pablo Alborán Palau Sant Jordi Lluís García 2018 12 21

Con apenas unos minutos sobre la hora prevista y tras una pequeña introducción al espectáculo, “No Vaya a Ser” iniciaría la fiesta con los susurros de Pablo Alborán y los seductores ritmos provocados por todos los músicos que poblaban el escenario. Le seguirían “Pasos de Cero” y “La Escalera”, recuperando así su anterior trabajo, Terral, y es que la noche sería larga (aunque se nos hiciera corta) y tendríamos tiempo de disfrutar de todos sus grandes éxitos.

La emoción y las lágrimas inundarían el precioso ambiente que el malagueño sabe crear como pocos músicos de la mano de “Donde Está el Amor” y que mantuvo una sentida “Recuérdame”, con la voz de miles de personas retumbando al unísono como si tratara de una sola. No era de extrañar pues el agradecimiento que el artista nos brindaría, una vez más, en una ciudad tan especial para él como es la nuestra. “Quién” sería la última en sonar (hasta el momento) antes de volver a su último disco.

Pablo Alborán Palau Sant Jordi Lluís García 2018 12 21

He de confesar que “Cuerda al Corazón” es una de mis pequeñas debilidades, y a juzgar por la vivido allí, el de muchos otros seguidores, con un estribillo capaz de crear una bellísima química que convierte al escenario y público en un solo ser. Poco le tiene que envidiar una composición de la magnitud de “Lo Nuestro” en la que Pablo Alborán nos regaló otro de esos momentos mágicos que siempre se viven en todos sus conciertos y que resulta francamente difícil explicar con un puñado de palabras que no son suficientes para describir la magia que en ellos se crea.

Llegaba el momento de ponernos a bailar al compás de “Quimera”, y es que no todo van a ser baladas en un recital del compositor sin olvidar, eso sí, su faceta y vertiente más melódica repleta de ternura. Y claro, la gente enloquecía con cada movimiento, gesto y mirada de nuestro protagonista. “Tanto” pondría el broche tras el que se apagarían las luces por un breve espacio de tiempo antes de seguir con una de las veladas más emotivas que un servidor ha vivido nunca en un concierto.

Pablo Alborán Palau Sant Jordi Lluís García 2018 12 21

Los aires flamencos arrancarían un pequeño set acústico encabezado por la ternura de “Perdóname” (las veces que haga falta Pablo), “Te He Echado de Menos” (y nosotros ya te echamos de menos a ti) y una deliciosa “Al Paraíso” al que nos llevó el malagueño entre sonrisas y miradas cómplices. Quizás fuera pequeño, como os he comentado antes, pero os aseguro que intensidad y sentimiento le sobró a esta concesión al formato acústico que tan bien le sient a las composiciones de Pablo Alborán.

La proyección de fondo de un extraño (o no tanto) planeta nos llevaba directamente a “Saturno” de la mano del músico, para más tarde hablarnos por “La Llave” que uno en ocasiones tanto anhela tener y que tan felices nos podría hacer. Los ritmos reggae se apoderarían del protagonismo de la noche con los acordes de “Boca de Hule” que desata su perfil más reivindicativo y cañero, subiendo los decibelios y con la banda acompañándole como si se tratara de una marcha militar. Quien diga que su música son tan solo baladas y canciones blanditas es que no conoce bien de lo que habla. Algo que recuperaría con “Por Fin” para devolver las emociones a flor de piel.

Pablo Alborán Palau Sant Jordi Lluís García 2018 12 21

Si ya es complicado no emocionarse con una canción como “Tu Refugio” en cualquier habitación de tu casa os podéis hacer una idea de lo difícil que resulta no hacerlo en vivo. Poco importa. Las lágrimas, los abrazos y las sonrisas se veían allí donde miraras y estas aún se hicieron más evidentes tras el regaló de estribillo en catalán que el malagueño nos regaló y que despertó un sonoro aplauso entre la multitud. “Curo tus Labios” seguía empeñada en tocarnos la fibra más sensible y claro, nosotros no podíamos resistirnos.

El Pablo Alborán de acento más andaluz nos brindaba al aire una preciosa “Miedo” a la que le siguieron dos temas de corte más festivo aunque de la misma exquisitez sensiblera. “Idiota” nos haría bailar al compás que nos marcaban unos músicos que disfrutaban como niños sobre el escenario y cuyo ambiente se trasladaba a todos y cada uno de los escondites del Palau, al igual que ocurriría con “Vivir”. Sin duda alguna una de esas composiciones que son todo un grito a la vida y a la figura de uno mismo.

Pablo Alborán Palau Sant Jordi Lluís García 2018 12 21

Tras un breve nuevo apagón y en compañía de tan solo un piano el malagueño aparecería en el escenario para interpretar el que fuera sin duda alguna el tramo más emotivo del concierto. “Solamente Tú” pararía el tiempo de la fría noche de la ciudad condal, con un nuevo fragmento en catalán, pero “Prometo” serían palabras mayores. Uno de esos momentos que cualquiera que ame la música debería vivir al menos una vez en su vida en directo, con la voz de un público que fue capaz de emocionar y frenar al propio Pablo. No soy capaz de hacer justicia con este texto a lo que supone este momento, os pido perdón.

En fin, tocaba limpiarse de los ojos una inexplicable agüilla que caía sobre nuestras mejillas tras el extraño fenómeno masivo del “se me ha metido algo en el ojo” para ponernos en pie (si aún no lo estábamos) y dejarnos seducir por la alegría y la seducción de “Éxtasis” y la festividad de “Vívela”. Punto y final a dos horas de sonrisas y lágrimas que convergen en un espectáculo único. Un concierto de Pablo Alborán. Y yo ya estoy contando los días que quedan hasta que llegue su próxima visita al Palau Sant Jordi. Lo PROMETO.

Texto y fotografía: Lluís “DiMu” García

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