Crónica y fotos de Pedro Guerra – Teatro Circo Price – Madrid (16/01/2019)

Los más jóvenes no lo sabrán y otros su memoria no le dará para hacerlo pero, hubo una época allá por mediados de 1995 en la que tuvimos una gran proliferación de cantautores, por nombraros algunos se me vienen a la mente ahora, Tontxu, Ismael Serrano, Javier Álvarez, Jorge Drexler, pues bien, en esa vorágine de nombres surgió Pedro Guerra, un tipo sencillo y humilde como marcan los cánones del buen cantautor. Pocos consiguieron sobrevivir a la moda, aunque no me guste llamarlo así, de la época, entre esos está el canario en gran medida, todo hay que decirlo, gracias a un tema, “Contamíname” que convirtieron en clásico Ana Belén y Víctor Manuel. Ese corte estaba incluido en lo que fue su primer disco, “Golosinas”, un álbum al que veinte tres años después está rindiéndole un merecido homenaje interpretándolo crudo y desnudo, como nacen las canciones, y es el motivo por que el Teatro Circo Price se quedó a muy poco de colgar el “No Hay Billetes”.

La belleza de lo simple, no se me ocurre mejor manera de describiros los de Pedro Guerra sobre el escenario, sin darte cuenta, sin ser ni siquiera consciente de ello, no han pasado más de dos o tres temas y estas metido en su mundo. No me digáis como pero es algo mágico, te sorprendes a ti mismo ensimismado prestando atención como como si hubieras sido víctima de una hipnosis colectiva. Es tal el nivel de respeto que incluso el público, a pesar de que sea invitado a ello por Pedro, parece pedir disculpas al romper de algún modo ese trance para tararear “Dibujos Animados”. Tras tres cuartos de hora en los que Pedro Guerra es el único habitante del escenario y tras interpretar la tremendamente bella “El Marido de la peluquera” dedicada a su pareja y manager María, llego la compañía de Tony Gil al bajo y Guille Molina en la batería. El primer tema como trio, “Biografía”.

Pedro Guerra Circo Price Madrid Raul Blanco 2019 17 01

Como es habitual en los conciertos del Canario, se mantuvo muy locuaz y simpático arrancando más de una carcajada entre el público, sin excesos, sin llegar a ser monologista, sin llegar a cansar. Así entre otras muchas presentaciones, dio las gracias por “haber encontrado a alguien al que dejarle los niños para ir al concierto ”porque en sus comienzos éramos hijos y ahora la mayoría padres” y que sirvió de introducción para dedicarle a su familia el tema “Rayas” o la simpática forma de presentar “Contamíname”, o como él dijo que había pasado a llamarse la canción, “Contamíname de Víctor Manuel y Ana Belén”, en la que no le dio tiempo a terminar su speech para comentar que “con esta canción además acabamos este viaje…” cuando se empezó a escuchar un “nooooo” entre el público a la vez que terminaba “… al disco “Golosinas”, han empezado a decir no antes de dejarme terminar la frase, he dicho que terminamos con este disco, si quieren toco más canciones de “Golosinas” pero me las voy a tener que inventar por que no quedan”.

Tengo que hacer un apunte negativo, al menos desde mi punto de vista de espectador, es totalmente antiestético visualmente el IPad incorporado al pie de micro para tener de apoyo a las letras, lo siento pero no es de recibo, son tus temas, es tu trabajo, no me puedo creer que alguien profesional sea incapaz de aprenderse una veintena o treintena de temas que además ha creado el mismo, su público se las sabe y no ese número, casi la totalidad de su discografía y las de otros muchos artistas. Tras el repaso a “Golosinas” comenzó uno a su carrera con temas como “Pasa” dedica al Libertad 8, “La Maestra” con una indirecta mención a VOX y con un mensaje político sobre la memoria histórica y la guerra civil, o “Sin puntos ni comas” de su más reciente lanzamiento en el que pone música a catorce sonetos de Joaquín Sabina entre otras.

Pedro Guerra Circo Price Madrid Raul Blanco 2019 17 01

Nos fuimos sin darnos cuenta a las dos horas, ciento veinte minutos deliciosos, dulces y sensibles, impecablemente ejecutados. Si bien os comentaba al principio de esta crónica que no te das cuenta de cómo ni cuándo has entrado en el mundo de Pedro Guerra, te das cuenta de que sales del concierto con una estúpida sonrisilla cuando al mirar la cara de los asistentes que como tu desalojan el recinto ves que todos tienes el mismo gesto en su cara así que, bueno, te sirve de consuelo, no eres el único al que le ha sucedido ¡Maldito trovador!

Texto y fotografía: Raúl Blanco

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