Crónica y fotos de Rosendo – Coliseum (A Coruña) – 14/12/2018

“Fuiste tú , rock and roll callejero bebiendo blues…” así empezaba el mítico homenaje que le hacían Platero y tú a Rosendo, y así quisiera empezar yo esta crónica, y es que venía a despedirse a A Coruña nada menos que el patriarca del rock estatal, el inventor del llamado rock urbano, ese señor que lleva cuarenta años tirando de oficio, carisma y guitarra para crear temas por todos conocidos, himnos que traspasan la cultura callejera y construir una de las carreras más honestas del panorama musical.

No venía sólo esta vez, como telonero en esta gira que ha llamado Mi tiempo señorías ha decidido venir precedido por su propio hijo, Rodrigo, al que no fue posible hacer fotos (extraña forma de apoyar a los artistas más pequeños en algunos eventos, no muy habitual por suerte por aquí), que abría la velada con un Coliseum aún muy lejos de llenarse, como haría una hora más tarde.

Con una propuesta musical muy alejada de la del padre, pero una banda bastante compacta por lo que pude apreciar desde el punto lejano desde el que pude ver su concierto, Rodrigo fue haciendo un breve repaso a los temas de sus tres discos, abarcando un mestizaje con grandes dosis de reggae y soul y una pizca de ritmo latino, una decisión muy arriesgada la de su elección como telonero, pero sin duda es fácil imaginar la ilusión que debe hacer el completar tu última gira con tu propio hijo, y algunos de los primeros asistentes que en la pista ya iban cogiendo sitio lo celebraron con los primeros bailes de la noche.

Rosendo Coliseum 06 12 2018

La propuesta para esta gira de despedida de Rosendo está lejos de parecerse a las que había podido ver las múltiples veces que lo había visto en directo, si antes siempre optó por escenarios sencillos, sin parafernalia, para esta ocasión se rodea de un espectáculo de luces y audiovisual memorable, las enormes pantallas en las que en todo el evento se suman imágenes pre-grabadas con realización en directo crea un espectáculo maravilloso que funciona a la perfección en una noche que empezaría con “Aguanta el tipo” y “Por meter entre mis cosas la nariz”.

Tras las oportunas canciones en el foso, un pequeño contratiempo en el cual, por lo que se ve, no sabían muy bien donde situarme para que pudiera seguir el resto del concierto, hizo que me perdiera con pena tres o cuatro temas, tras lo cual conseguí, con ayuda de una compañera de seguridad, acceder a una pista completamente abarrotada, como pocas veces recuerdo en el Coliseum,al tiempo que sonaba la versión del “No dudaría” de Antonio Flores.

Rosendo Coliseum 06 12 2018

La entrega del público era completamente constante, y Rosendo, tan bien acompañado siempre de sus escuderos Rafa J. Vegas al bajo y Mariano Montero a la batería lo agradece, pero al mismo tiempo pide bajar un poco las revoluciones porque según él ya está muy mayor, para así interpretar unas emotivas “No son gigantes” y “Mala vida”.

No duraría mucho esta calma, pues tras ellas, volverían los inconfundibles guitarrazos de “…Y dale!” y “Soy” y llegaríamos a la gran carga política de “Vergüenza torera”, bien acompañada por multitud de mensajes en las pantallas que dejaban clara la intención de este tema, toda una declaración sincera de intenciones que da paso al clímax del concierto, las celebradísimas “El tren” con su “¡Leño pa’ siempre!” incluido, “Flojos de pantalón”, “Masculino singular”, “Pan de higo” y“Navegando”, creo que no hace falta describir la reacción del público con estos temas tocados uno detrás de otro; pese a la edad,nos llevamos la impresión de que, si tuviera ganas, aún podía estar unos años más girando, puede que la movilidad ya no sea la misma, pero la actitud y el sonido le acompañan aún a día de hoy,una auténtica y constante lección de rock en escena tras la que se van para regresar muy poco después con un “Agradecido” en el que nos emocionamos al ver un montaje de todas sus portadas desde la época de Leño y acabar con “Loco por incordiar” y un “Maneras de vivir” épico coreado por absolutamente todo el mundo que llenaba el Coliseum.

¿He dicho acabar? Pues nos equivocábamos, porque aún saldrían de nuevo una última vez, pese a que como volvió a repetir, está muy mayor, para agradecer la siempre genial acogida que había tenido la ciudad con él, el cariño que se le había brindado y recordarnos que quizás no nos volveríamos a ver en esta vida, pero que todo tenía que acabar y así, con “¡Qué desilusión!”, Rosendo sí se acabó de despedir de nosotros en una noche antológica.

“Si la tocas otra vez, te prometo que esta noche yo nunca la olvidaré” decía el estribillo de aquel homenaje del que hablaba al principio, y así será, la noche en que en A Coruña le dijimos adiós a Rosendo no la olvidaremos, seguro.

Textoy fotografía: Juanpa Ameneiros

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