Crónica y fotos de God is an Astronaut + Xenon Field – Razzmatazz 2 (Barcelona) – 09/05/2018

Asistir a un concierto de post-rock siempre es una experiencia gratificante y más si el grupo es de la talla de God is an Astronaut, uno de los mejores grupos del género que hay en la actualidad. Con motivo de Epitaph, su último álbum de estudio (el noveno ya), el grupo de Irlanda está realizando una gira por toda Europa acompañados de Xenon Field y desde el equipo de Fotoconciertos tuvimos la suerte de poder verlos en directo.

Ni el día (medio lluvioso) ni la hora ni la sala acompañaban el evento. Razzmataz 2 es una sala de Barcelona que, pese a ser secundaria, es considerablemente grande. Más, teniendo en cuenta las pocas personas que entraron cuando abrieron puertas a las 20h. Sin embargo, poco a poco, como a cuentagotas, se fue llenando mientras esperábamos la aparición de los teloneros en el escenario. Xenon Field no se hizo de esperar y aparecieron los dos músicos que componen la formación del grupo.

Xenon Field razzmatazz 2 09 05

Este grupo puede parecer una elección extraña para telonear una gira de un grupo como God is an Astronaut. Sin embargo, teniendo en cuenta que Robert Murphy, el teclista que los ha acompañado en el tour, es a su vez el líder de Xenon Field, quizá se entienda mejor. Con una clara influencia electrónica de los 80 y dándole mucha importancia al instrumento en vivo. Un claro contraste con el post-rock de God is an Astronaut. Sin embargo, a mi parecer, este contraste funcionó. El concierto no se hizo excesivamente largo, más bien al contrario. La guitarra y el bajo distorsionados añadieron un tono diferente a la electrónica que hacía, a su vez, de base. Estas aportaciones melódicas de la guitarra daban, pues, el contrapunto perfecto. Xenon Field, con sus dos integrantes y su escenografía sencilla, llenaron el escenario durante la media hora que duró su concierto, antes de dejar paso a la estrella de la noche.

Xenon Field razzmatazz 2 09 05

La sala se llenó a cinco minutos de que se apagaran las luces. La sensación de expectación podía mascarse en el ambiente a medida que las luces se apagaron y aparecieron en el escenario los irlandeses. Y de la misma forma, igual de rápido, empezaron a sonar las notas que nos trasladaron al universo de la banda irlandesa, estrenando el escenario con “Epitaph”. La maravilla y exactitud técnica con la que cada uno de los músicos tocó su música, y la manera en que esta se unía, lograron meter a todo el público en su mundo.

A esta ambientación musical tiene que sumársele el espectáculo de luces que no solo estuvo a la altura de la calidad musical de God is an Astronaut, sino que ayudó a que la experiencia fuera memorable. Las luces no eran, por lo tanto, un simple acompañamiento a la música, sino que intervenían en cuanto a las emociones que transmitían las diferentes canciones. De la oscuridad melancólica de las canciones de Epitaph con las que empezaron el concierto a la magia cristalina de canciones como “All is violent, all is bright” o “Fragile”, dos de las canciones en las que la banda (y su escenografía) brilló más. Y siguiendo con la escenografía, a destacar el detalle del fondo estrellado que trasladaba en más de una ocasión a la banda, y su público con ella, hasta el espacio del que parecen hablar algunas de sus canciones.

God Is An Astronaut razzmatazz 2 09 05

El muro de sonido que parecían crear los instrumentos y sus distorsiones, y que le daban un aire de conjunto precioso a todo el grupo, se veía interrumpido maravillosamente por notas de guitarra o piano, dos de los grandes protagonistas de la noche. Sin embargo, como contraposición, otros instrumentos como el bajo o, en muchas ocasiones, la batería, parecían ausentarse, escondidos entre ese muro de sonido.

God Is An Astronaut razzmatazz 2 09 05

A destacar también algunas de las canciones que brillaron con más fuerza, como las tres comentadas anteriormente, “Forever lost” o la maravillosa “Suicide by star”. De hecho, a mi pareceré, esta canción, y no “Helios”, habría sido la nota perfecta para acabar el concierto. Aún así, supieron mantener un nivel altísimo de ejecución que aunque sonaba con la calidad de estudio, tenía la emoción y la intensidad de un directo. Espero que esta no sea la última vez que la banda irlandesa traslada a los fans de Barcelona al cosmos de su post-rock.

Texto: Isa Janis | Fotografía: Gerard Brull

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