Crónica de Gritando En Silencio + Gatibu – Sala Custom (Sevilla) – 02/02/2019

La noche del sábado nos dejaba en Sevilla una de los conciertos más especiales de Gritando En Silencio en el marco de la gira de presentación de su cuarto trabajo, Material Inflamable, pues en esta ocasión les tocaba lucir sus mejores galas para jugar en casa, arropados por su público más incondicional. Alrededor de medio millar de personas en total se dieron cita allí para ver a una de las sensaciones del rock urbano en los últimos años. Pero el cuarteto sevillano no sería el único en subirse a las tablas, ya que los vizcaínos Gatibu habían recorrido la mayor parte de la península para plantarse en la Custom. Antes de entrar en la sala, la diáspora euskalduna que se había acercado a disfrutar de la banda de Guernica se hacía notar en las afueras. No fueron pocos tampoco quienes aprovecharon el concierto para pasar un fin de semana en la capital hispalense. Aunque ya sabíamos del tirón que tiene este grupo en su tierra, este hecho nos dejó ver de un modo cristalino la dimensión que alcanza el fenómeno Gatibu.

A eso de las nueve en punto se subieron al escenario los vascos ante un batallón de fieles que se agolpaba en las primeras filas. Su rock alternativo con dejes indie hizo disfrutar a sus fans y diría que logró convencer a la mayoría, fruto del buen rollo que se desprendía tanto de su música alegre como de la actitud de su frontman Alex Sardui, que no paró de bailar a su manera durante todo el concierto. La banda también se encontraba presentando disco, Azken Indioak, que interpretaron al completo nada más empezar. La sala Custom suele gozar de un gran sonido y en esta ocasión no fue menos. Ellos, además, muestran unas tablas propias de banda grande, así que el show fue muy disfrutable y la gente no paró de saltar y bailar.

Uno de los momentos más llamativos fue el que tuvo como protagonista a Sardui, que dejó a un lado por un momento el euskera para cantar unas líneas en castellano declarando su aprecio a Sevilla y al sur, antes de arremeter con “Bang Bang Txiki Txiki Bang Bang”. La banda se lo estaba pasando bien y eso se notaba. El protagonismo que adquiere Haimar Arejita a la guitarra es algo que me sorprendió. Es junto a Alex el alma del grupo y sus filigranas y adornos fueron muy de mi agrado. Había mucho flow ahí. “Urepel”, que presentaron como su primera canción y que nunca falta en sus directos, no lo iba a hacer tampoco aquella noche.

Entramos en la última fase del concierto y en ella no podían faltar todos los hits del grupo. “Euritan Dantzan” nos puso a bailar bajo la lluvia, “Ez Naizu Epaitu” y “Aske Maitte” nos recordaban su anterior lanzamiento, Aske Maitte, Aske Bizi y “Gabak Zerueri Begire” puso al público a botar mientras interpretaba las voces del estribillo. Se despidieron tras más de una hora de show con “Zeu, Zeu, Zeu”, muy agradecidos por la respuesta de la gente y prometiendo volver a Sevilla. Si lo hacen, ahí espero estar.

Después de una actuación propia de una banda que encabeza el cartel, nos preparábamos para otro concierto que se las prometía electrizante. Para Gritando En Silencio se trataba de una fecha especial y eso pudo hacer que a su líder Marcos Molina se le notase nervioso en algunos momentos cuando hablaba. No así interpretando los temas, afortunadamente. La banda fue a piñón fijo durante hora y media y viniendo de lo que veníamos me resultó un show un poco plano. Concierto que comenzó de la misma manera que lo hace Material Inflamable, con “Mi Último Cartucho”, para después rescatar “Dos Semanas y un Domingo” de aquel Maldito. Perfecto sonido y banda bien plantada sobre el escenario, aunque quizás algo rígida en su conjunto y eché en falta algo más de interacción con el público.

Como era de esperar interpretaron prácticamente al completo su último trabajo, desde la más pesada y sureña “Rumbo de Colisión”, pasando por las más reivindicativas “Ya Debió Cambiar” y “Lágrimas de un Paria” hasta las que provocaron una mayor reacción en el respetable como “Días Grises” y “Como si no hubiera nada más”. Al final sabemos que lo que triunfan son los clásicos y de esta manera la gente enloqueció con “Actitud” o “A la Luz de una Sonrisa”, que desató el primer pogo enfrente del escenario. También hubo tiempo para repasar su anterior disco, La Edad de Mierda, del que interpretaron “Alma de Blues” o la combativa “A Las Armas”.

La dupla formada por “¿Dónde te has quedado?” y “Vértigo” fue la elegida antes de que los músicos abandonasen el escenario para después volver y tocar el bis ante un público deseoso de más. En ese momento, Marcos comenzó a interpretar a solas con su guitarra la primera parte de “Rutina en las venas” para después presentar a su amigo y cantante Lucas, quien lo acompañó en las voces. Ya toda la banda sobre el escenario, tocaron la segunda parte del tema para posteriormente despedirse definitivamente con su ya clásico “Rock ‘n’ roll de Barrabás”, con el que la gente terminó de darlo todo.

Así finalizaba una buena noche de rock en la capital andaluza con dos bandas, la primera difícil de ver por el sur y la segunda anfitriona, que lo dieron todo por intentar agradar al personal. Estoy seguro de que fans de unos y otros quedaron satisfechos y guardarán un agradable recuerdo de la experiencia.

Texto: Alberto Zambrano

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