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Crónica de Lacuna Coil + Cellar Darling + Sinheresy – Sala Custom (Sevilla) – 03/12/2017

Una de las noches más frías del año en la capital hispalense nos dejaba la visita de los italianos Lacuna Coil. Apenas hacía un año de la anterior visita de Cristina Scabbia y los suyos por España, también con fecha en el sur, pero a juzgar por la espectacular entrada registrada por una abarrotada sala Custom seguía habiendo muchas ganas de ver a los milaneses, quienes esta vez tendrían de teloneros a sus compatriotas Sinheresy y a una de las sensaciones de este año con su disco debut, como son Cellar Darling.

Comenzaron puntuales Sinheresy, quienes aprovecharon la oportunidad para dar todo para ganarse al numeroso público que ya poblaba la sala. Ellos se definen como “metal sinfónico moderno”, aunque sobre el papel su propuesta se parece mucho (quizás demasiado) a la de Lacuna Coil tanto en lo musical como en la estructura de la banda, donde Cecilia Petrini y Stefano Sain comparten la labor vocal. Esta afinidad con el reclamo principal de la noche hizo que el público se lo pasara bien durante una media hora de su actuación en la que pudieron ir al grano, circunstancia a la que se une el casi impecable sonido que suele registrar esta sala. Se encuentran presentando su segundo trabajo de larga duración titulado Domino, por lo que el setlist se compuso en su amplia mayoría de cortes del mismo, como “Star Done”, “My Only Faith” o “Believe”, con la que cerraron el concierto. A pesar de ello, tuvieron tiempo de rescatar el tema homónimo de su anterior trabajo, “Paint The World”.

Había ya mucho ambiente en la sala, tanto que costaba moverse por las primeras filas. Pero es que nadie quería perderse a Cellar Darling, la banda formada por los escindidos de Eluveitie Anna Murphy, Ivo Henzi y Merlin Sutter que presentaba This Is The Sound, su primer disco. Un trabajo que no dudo en calificar como de los mejores del año por su perspectiva transgresora y novedosa del folk metal. Sin duda, un aliciente más a la noche que seguro que hizo moverse hasta la Custom a más de uno y una. Con una zanfoña permanente al frente del escenario y con un bajista de apoyo para la gira, este trío convertido a cuarteto para la ocasión hizo las delicias de los allí presente con más calidad y clase que arte escénico, y es que los componentes permanecieron bastante estáticos, quizás por no estar acostumbrados a un rol tan protagonista en Eluveitie (a excepción de un enérgico Merlin Sutter a la batería). En el setlist no hubo cabida para nada que no fuesen canciones de su primer trabajo, lo que muestra que poseen una gran confianza en su propuesta. Desde que abrieran con su primer single “Black Moon” pudimos disfrutar de un gran sonido, del cual la característica voz de Anna se llevó el protagonismo, como cabía esperar. Hasta nueve temas pudimos escuchar, entre los que sobresalieron “Avalanche”, coreada por el público en su estribillo, “Six Days” en la que Murphy nos deleitó con su flauta, la lenta y delicada “Challenge” o la explosiva “Fire, Wind & Earth”, con la que Cellar Darling cerraron su actuación dejando un muy buen sabor de boca.

Con el espectacular escenario que lleva en esta gira Lacuna Coil ya montado y con los horarios cumpliéndose a rajatabla, solo quedaba esperar a que llegasen las nueve y cuarto, hora fijada por la organización para el inicio del concierto. La expectación era muy grande y es que cuesta ver llenarse la Custom para un concierto de metal. Tras lanzar su octavo y último disco, Delirium, Lacuna Coil son más grandes que nunca en su historia y esto es otra prueba más de ello. Luces de sirena anunciaban el comienzo y lo hacían, como viene siendo habitual en esta gira, con “Ultima Ratio”, la canción que pone el cierre a Delirium. Protagonismo, como se espera, para Andrea Ferro y Cristina Scabbia, quienes han desarrollado una simbiosis perfecta a lo largo de los años. Un paso por detrás aunque bien visibles están Mario Coti Zelati al bajo (el tercer miembro original de la banda) y Diego Cavallotti a la guitarra. Detrás de ellos también podemos ver bien a Ryan Blake Folden a la batería, gracias a su posición elevada sobre el resto. Un gran juego de luces y leds hacía muy vistoso el show, de manera que estas se reflejaban en los trajes blancos con los que Lacuna Coil vienen realizando los conciertos de presentación de Delirium con los que escenifican ser protagonistas de un turbio sanatorio. Hasta siete temas, casi la mitad, fueron pertenecientes a este, su último álbum. Quizás algo excesivo viendo cómo las canciones de su primera etapa apenas asoman en el setlist, pero lo cierto es que todas sonaron como un cañón y el público las aplaudió. A destacar “Blood, Tears, Dust”, “Ghost In A Mist” o “Downfall”, para la que Cristina pide recordar a quienes ya no están y encender las linternas de los móviles como homenaje, dando lugar a una curiosa estampa. Pero también sonaron hits de otros discos, como “Spellbound” de Swallow Life, “Die And Rise” de su anterior trabajo Broken Crown Halo, “Kill The Light” y “Trip The Darkness” de Dark Adrenaline o “Swamped” de su aclamado Comalies, el cual fue acompañado por luces amarillas en referencia a la portada de ese disco. Antes de ir con los bises, por supuesto que no podía faltar “Enjoy The Silence”, su conocida versión de Depeche Mode que prácticamente han hecho suya siendo ya un clásico inamovible en los directos, que fue cantada a pleno pulmón por toda la sala. Tampoco podían pasar sin tocar “Our Truth” de Karmacode, otro de sus temas más populares, al que el público respondió volviéndose loco y saltando al comienzo y en los estribillos. Antes de que toda la sala corease “we fear nothing” y se encendieran las luces rojas para “Nothing Stands In Our Way”, Cristina Scabbia daba las gracias a cada uno de los asistentes por hacer posible veinte años de Lacuna Coil, que se cumplirán el próximo año, y da un pequeño discurso diciendo que no dejemos de ser nosotros mismos. El ambiente en ese momento era insuperable. Todo estaba yendo como la seda, tanto para banda como para los asistentes. El único fallo que podría señalar es que los samplers que acompañaban muchos temas de la banda a menudo sonaban algo bajos, hecho casi despreciable.

Se acercaba el final y por sorpresa vimos cómo se erguían sobre un escenario vacío un muñeco de nieve y un árbol de navidad. Era el momento de “Naughty Christmas”, single que la banda lanzó para las pasadas navidades y que fue acompañado de una lluvia de copos de nieve en forma de espuma, para sorpresa y disfrute de los asistentes. En ese momento, Andrea Ferro nos confesó lo especial del show al ser su abuela andaluza, gesto que el público agradeció con vítores y palmas. Finalmente, la locura se desató con las primeras notas de su clásico “Heaven’s A Lie”, antes de volver a Delirium y cerrar con “The House Of Shame”, uno de sus temas más agresivos y con el que parte del público se animó a crear un pogo.

Pocas veces se ven conciertos tan impolutos como este que hemos vivido. Si Lacuna Coil aún no estaban en la Champions League del circuito de bandas, deberían empezar a estarlo desde ya, tanto por show y sonido como por respuesta del público. Como curiosidad, en el puesto de merch regalaban vales de meet and greet para después del concierto con algunas compras. Una fantástica manera de redondear la noche para algunos. Otros nos quedamos con lo visto sobre el escenario: Lacuna Coil petándolo en Sevilla, que no fue poco.

Texto: Alberto Zambrano

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