Crónica de Nashville Pussy + Neon Delta – Sala Caracol (Madrid) – 10/10/2018

Tras un largo rato desde el último concierto de metal extremo que fui (Demi Lovato) toca volver por estos lares, esta vez para hablaros de la sureña palabra de Nashville Pussy.

Una vez dentro de la sala, las 15 personas que estábamos empezamos a disfrutar del concierto de Neon Delta, que pese a tener poco público en una sala tan grande como Caracol, supieron defenderse bastante bien, desde el principio empezaron con bastante fuerza, en especial Dani el cantante, en un concierto en el que presentaron algunos cortes de lo que será su próximo álbum.

Tras su versión del “God Save the Queen” españolizada, terminaban con un “Imparable” en el cual cometieron para mí el único error de la noche: hacer que un público casi inexistente que no sabía la letra de la canción cantase un último estribillo de la canción. Pese a ello salieron bien del paso y terminaron bien arriba su actuación.

Tras escuchar por segunda vez el hilo musical de la sala (Vale, si, a todo el mundo le gusta “Sweet Child o Mine”, basta de ponerla en todos los garitos, empieza a oler el temita) Cierra el telón de la sala y toca esperar unos ricos 20 minutos hasta que vuelve a abrirse, al parecer para sorpresa del cantante de Nashville, siendo bastante obvio que se abrió antes de lo esperado.

Salen los Pussies a escena, y pese a que suelen ser bien recibidos y sonaron bastante bien en el concierto, o bien porque era miércoles o bien porque octubre ha hecho mella en los termómetros de Madrid, la gente no reaccionó hasta casi pasado medio setlist de la banda, pese a sonar incluso una versión de Ac/Dc, que quien más quien menos a la gente puede dejar más a tono para el concierto. Pese a esto, el grupo no bajó ni un ápice la intensidad, con una Ruyter dando vueltas por todo el escenario y tocando licks entre canción y canción para ver si era cierto que la gente no tenía horchata en vez de sangre.

En el setlist, dividido en dos por un solo de batería de Ben Thomas, repasaron temas de toda su discografía, terminando con su ya mítico “Go Motherfucker go”, el único que la gente levantó la voz algo más que para pedir otra birra.

Salvo que la gente no dio mucho de sí, fue un concierto bastante más que correcto por parte de ambas bandas. Tras media botella de Jack Daniels y un par de versiones tocadas, toca recogerse, que algunos al día siguiente trabajábamos, y dejar atrás un bonito recuerdo de ambos conciertos.

Texto: Manuel Grande

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