Crónica del Rock The Coast día 1 – Marenostrum (Fuengirola) – 14/06/2019

Y, por fin, llegó el gran festival que todos esperábamos en Andalucía. El Rock The Coast tenía depositadas muchas esperanzas por parte del público y no defraudó. Además del éxito en cuanto a público, rozando el sold out y reuniendo alrededor de 15000 personas cada jornada, el sentimiento unánime es que también lo fue en cuanto a organización se refiere (iré explicando el por qué). La fórmula era tan sencilla y de sentido común como lo difícil que venía siendo que alguien diese el paso. Un festival de rock y metal en plena playa de la malagueña Fuengirola, con buenas comunicaciones con toda europa y un recinto apropiado. Cabezas de cartel clásicos como Scorpions y Rainbow y una gran variedad estilística de bandas de todos los tamaños. Visto así, el Rock The Coast lo tenía todo para tener una gran acogida.

Si hablamos del emplazamiento, se me ocurren pocos lugares mejores para organizar un festival de estas características. El Marenostrum Castle Park, pegado a la playa, está integrado por un amplio espacio verde con dos escenarios principales para la ocasión además del situado en el Castillo Sohail, una antigua fortaleza a la que se accede subiendo una ladera, donde se suelen realizar conciertos durante todo el año. La estampa es preciosa. La única pega es que podías terminar un poco quemado de subir y bajar del castillo si tienes que hacerlo varias veces al día. El festival también incluía el sistema cashless, con el que se abandonaban los famosos e incómodos tokens y simplemente recargábamos un chip llevado en la pulsera. Como había varios puntos de recarga, en ningún momento hubo aglomeraciones importantes, o cual es muy de agradecer. Como también lo es que hubiera baños en abundancia y que se permitiera a los asistentes acceder al recinto con su comida y botella de agua. Detalles que no encuentras en todos los festivales y que indudablemente suman puntos. Aunque para mí, el gran acierto de este Rock The Coast ha sido la instalación de gradas frente a los escenarios principales. La gente que iba en familia o simplemente no quería estar 10 horas de pie para ver conciertos lo agradeció muchísimo. Además, la acústica, salvo alguna excepción, era igual de buena desde allí que desde pie de pista.

El festival había dado el pistoletazo de salida el jueves con el concierto de bienvenida de Wardruna y su folk nórdico, que congregó a una cantidad importante de fieles que dieron la bienvenida a la banda en su primer concierto en España. Un contratiempo laboral de última hora me impidió estar en el recinto desde el inicio de la jornada del viernes, como a mí me hubiera gustado. Y es que el queso del cartel, como sabéis, también se encontraba en su parte baja. Me perdí conciertos que para mí eran de obligada asistencia, como el de Arkona y su folk metal desde Rusia, los navarros The Broken Horizon y su metalcore refrescante o el de los suecos Graveyard, que según me contaron, dieron un recital de blues rock setentero. Por su parte, Blaze Baley repasaba las canciones de su época en Iron Maiden, algo cuanto menos interesante de ver. Cuando al fin pude acreditarme, Leo Jiménez atronaba en uno de los escenarios principales, pegados uno al lado del otro, ante una legión de sus incondicionales fans. “La Bestia” cerraba su show con “Volar”, ante el griterío de un público todavía no tan numeroso como veríamos luego pero sí entregado por completo. Nada más entrar, cuestecita para subir al castillo, pues mi primer objetivo era el bolo de Bloodhunter. Muy puntual (la tónica durante casi todo el festival) salieron al coqueto escenario del interior de la fortaleza los cinco músicos que componen esta formación, liderados por la carismática Diva Satánica. Los deathmetaleros propusieron un show visual ofreciendo cierto espectáculo teatral. Así pues, primero una monja, que tiñó a los integrantes de rojo sangre, y posteriormente una especie de sacerdotisa enmascarada salieron a escena rompiendo un poco la linealidad de un concierto que comenzó a todo trapo con “Let The Storm Come”. La banda centró el repertorio en su último disco, The End Of Faith, pero no faltaro referencias anteriores como “Embrace The Dark Light”. De Diva ya me esperaba su carisma y su facilidad para echarse a la banda a las espaldas, pero sí me sorprendió su baterista, Marcelo Aires: una bestia a los platos. “All These Souls Shall Serve” y “Possessed By Myself” sirvieron para cerrar el concierto ante una multitud considerable para las horas que eran aún (y para estar tocando Wintersun a la vez).

Decidimos no movernos del castillo, pues en breves minutos, el death metal progresivo de Alkaloid nos deleitaría con técnica y brutalidad a partes iguales. No sería un concierto normal de la banda afincada en Alemania, pues uno de sus guitarristas, Danny Tunker, fue baja por enfermedad. Aunque lo notamos un poco en el empaque del sonido (a veces faltaba claramente esa guitarra extra de fondo), pudieron sacar adelante el show sin más contratiempos. La sorpresa fue que su cantante y guitarra líder Morean se desenvolvía con relativa facilidad con el castellano y habló permanentemente en nuestro idioma. Comenzaron fuerte con “Cthulhu”, de su debut The Malkuth Grimoire, disco del que alternaron temas con su segundo y último “Liquid Anatomy”. La verdad es que para ser una de las bandas de metal progresivo en boca de todos, gustándome porque me gustan ellos, su directo me decepcionó un poco, no siendo capaces de igualar el concierto de Bloodhunter en cuanto a calidad del sonido y puesta en escena. Aun así, me dejé el cuello haciendo headbanging con temazos como “Azagthoth” o “Kernel Panic”. Se despidieron con la que es la primera canción que compusieron, “Funeral For A Continent”.

Ahora ya sí, bajamos del castillo a los escenarios principales para ver el concierto de Tarja: Lo hicimos además probando las gradas, donde gracias a su altura ya daba la sombra. Entonces ya si se pudo ver una gran afluencia. Era media tarde y una hora clave a la que entró muchísima gente al recinto. La vocalista finlandesa, acompañada de su banda, dio un concierto cargado de hits de su nueva etapa como solista y obviando cualquier versión de su anterior y archiconocida banda, lo cual le honra. Sin ser mi estilo, el bolo me gustó. Los temas de su último The Shadow Self tuvieron un gran calado entre los fans, que saltaron y cantaron al ritmo de “Victim Of Ritual” o “Innocence”. La cantante no se quedó detrás del de Alkaloid y también se defendió a la perfección en castellano, pues además confesó que vive por la zona. Nos dejó un tema de su futuro disco, “Dead Promises”, antes de atacar la traca final con su versión de Gary Moore “Over The Hills And Far Away” y “Until The Last Breath”, de su ya algo lejano What Lies Beneath. La nota negativa es que el sonido no fue perfecto y, si estabas algo lejos, se perdía un poco. Pero nada importante.

Esto no les pasó a las leyendas UFO, quienes perdieron desgraciadamente a Paul Raymond hacía tan solo unos meses. Sonidazo y bolazo de los de Phil Mogg, que con más de medio siglo de historia como banda a sus espaldas dieron de los mejores conciertos de la jornada. Puro rock and roll el de los ingleses, que se mantienen en gran forma pese a su edad, algo a lo que ayudan los miembros más jóvenes. Es ver la clase que desprende de Neil Carter a la guitarra y teclado y te quedas embobado. Además, fueron a piñón interpretando temazo tras temazo. “We Belong To The Night” y “Light Out” hacían entrar en calor al público, antes de bajar revoluciones con “Cherry” y una “Love To Love” que puso en pie a buena parte de la grada. “Too Hot To Handle” y “Rock Bottom” y su espectacular solo ejecutado a la perfección y alargado aún más por Vinnie Moore dejaron el ambiente listo para rematar con su himno “Doctor Doctor” ante el atronador ruido de los asistentes.

Nos disponíamos a ver a los cabezas de cartel de la jornada mientras aquello se iba petando más aún de gente. Solo que, en vez de ver el concierto de Scorpions de una forma normal, quisimos hacerlo más divertido e hicimos un bocadillo de Scorpions con Aborted. Como el de tu clase que le echaba ketchup a las lentejas.En cuanto a los “escorpiones”, para mí mucho ruido y pocas nueces. Suplen un flojo nivel personificado en su vocalista Klaus Meine con alardes de iluminación y grandilocuentes clips de vídeo que podemos ver tras los músicos. Aún con todo, es indiscutible la enorme banda que son y, como tal, fueron el principal reclamo del festival con permiso de Blackmore. “Going Out With a Bang”, “Make It Real” (tirando del populismo más básico y efectista al mostrar una bandera gigante en la pantalla) y “Is There Anybody There?” Eran interpretadas casi del tirón con un grandísimo Mikkey Dee a la batería, el único que ponía algo de punch al asunto. Mientras, en un Castillo Sohail en penumbra estaba a punto de comenzar el auténtico recital de los belgas Aborted. Los blastbeats a gogó de Ken Bedene y los pig squeals de Sven de Caluwe son marca de la casa de la banda, como el depurado buen sonido que siempre ofrecen. Una máquina perfectamente engrasada para hacer mover el cuello y los circle pits en el interior de la fortaleza. Fueron de mis favoritos en el día junto a UFO y alguna sorpresa que vendría, pudiendo disfrutar de un setlist compensado con lo mejor de su excelsa última obra, TerrorVision, y una pila de clásicos de su carrera, parándose un poco más en aquel Goremageddon de 2003. Especialmente salvajes sonaron “Deep Red” y “Squalor Opera”, del último disco, y “Termination Redux” o “Necrotic Manifesto”, ante un público entregado a la causa. No habían terminado aún el bolo cuando vi que, tras casi una hora, era momento de volver al mainstream para ver el final del concierto de Scorpions. Llegué justo para la traca final que forman “Big City Nights”, que ya iba cantando por el camino, una “Still Loving You” con momento linternas y cante a capella del público, y el colofón con “Rock You Like A Hurricane”. Concierto a medio gas y con el piloto automático que aun así convenció a mucha gente.

No las tenía todas conmigo cuando decidí quedarme a ver a Europe en lugar de a los heavys ochenteros de Angel Witch en el castillo. Pero nunca había visto a los suecos y era la ocasión perfecta.Mi sensación al finalizar el show fue de que había visto un auténtico bolazo. Joey Tempest es un frontman brutal y se ganó a todo el público él solito. Nada que ver con los alemanes. Con mucha clase y tirando de los clásicos de siempre, como “Rock The Night” o la coreada “Carrie”, aquello fue una fiesta del rock de principio a fin. Comenzaron, eso sí, con dos piezas de su último disco: la homónima “Walk The Earth” y “The Siege”. El punto más álgido llegaría, cómo no, en el final. Primero, con una sobresaliente “Cherokee”, que adquirió matices de himno, y después, tirando el recinto abajo con “The Final Countdown”. El sorpresón de la noche.

Ya para acabar, ante una espantada general, nos quedamos a ver el principio de la actuación de los deathmetaleros Carcass, que nunca fallan, tirando de oficio para saciar la sed de caña de los amantes de lo extremo, con clásicos como “Buried Dreams” o “Incarnated Solved Abuse”. Hasta que, a mitad del concierto, el frío (no veáis cómo apretaba ya a esa hora) y el cansancio decidieron que era hora de marchar y descansar para la larga jornada de sábado que me esperaba.

Texto: Alberto Zambrano

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