Crónica de Ross The Boss + Bullet + Crystal Viper – Sala Bóveda (Barcelona) – 18/10/2018

Hace ya algo más de una semana que el guitarrista neoyorkino Ross The Boss trajo su descarga de true metal a la sala Bóveda de la ciudad condal, basando casi todo su repertorio en todos los clásicos que los fans de su ex banda Manowar desearían escuchar en los conciertos de DeMaio y compañía; muchos quedaron decepcionados por los directos de los “reyes del metal”, por la cantidad de momentos de “postureo”, solos ridículos y eternos de DeMaio y otras distracciones audiovisuales que lo único que conseguían era romper el ritmo y clímax del show. Además, una mala elección del setlist en sus últimas giras tampoco ayudó a llevarse una sensación satisfactoria.

Por otro lado, los recientes comentarios en prensa de DeMaio respecto a las condiciones de las promotoras para volver a España y sobre todo la nefasta noticia que hemos conocido esta semana sobre Karl Logan respecto a las acusaciones de posesión de pornografía infantil, nos hace intuir que Manowar no pasa por su mejor momento. También es cierto que lo siguiente iba a ser una larga gira de despedida de la banda, pero ya sabemos cómo va eso, con la excusa de la despedida teníamos Manowar para rato (para muestra Scorpions, Kiss o Aerosmith) Aunque los últimos acontecimientos no auguran un futuro muy prometedor.

A todo esto, personajes como Ross the Boss han sabido aprovechar el momento, y ya lleva unos cuantos añitos ofreciendo a los desengañados fans de Manowar lo que necesitan, y el pasado jueves 18 de octubre podemos decir que lo consiguió con creces.

Los encargados de calentar la velada fueron Crystal Viper, una ya veterana formación de metal tradicional (calentar en sentido literal ya que hacia hasta frío en esa sala, cosa que es algo fuera de lo habitual allí). Banda polaca liderada por la carismática Marta Gabriel que desde luego es el valor más destacable. Es sorprendente como de una chica tan pequeña puede salir semejante chorro de voz. Tengo que decir que, pese a que llevo muchos años oyendo hablar de ellos, jamás me paré a escuchar ninguno de sus discos. Si alguna vez escuché algo de tengo que admitir que no me llamó la atención, ya que por los años en los que apareció la banda yo me encontraba inmerso en tesituras más extremas o experimentales y cuando volvía al metal tradicional lo hacía con los clásicos. En todo caso se puede decir que ofrecieron lo que su publico buscaba: una buena ración de Power Metal y Heavy metal tradicional. Es admirable que no hayan sucumbido a las modas y hayan sabido mantenerse allá arriba además de tocar en algunos de los festivales más importantes del continente. A lo tonto llevan ya unos cinco álbumes de estudio y otros tantos EPs, recopilatorios y directos registrados. Se puede decir que hicieron todo lo que estuvo en su mano para caldear el ambiente pese al poco aforo que presentaba la sala a tan temprana hora de la tarde. Aun así, me consta que gozan de una buena legión de seguidores y los más fieles disfrutaron de lo lindo a pesar de que el sonido no estuvo de su parte.

A algo menos de la mitad de su capacidad estaba la sala cuando Bullet subieron al escenario. Y voy a admitir que, aunque tengo entendido que son asiduos a nuestros escenarios y llevan ya la friolera de seis álbumes editados habiendo sido publicado el primero por allá en el 2006, no sabía apenas nada de ellos y jamás los había visto en directo. Me pasó lo mismo que con sus compañeros de escenario, había oído alguna cosa, pero jamás me llamaron la atención. Lo que me trasmite esta banda es un poco desconcertante. Si no los has visto nunca, el primer impacto que te llega cuando los ves salir a escena es: ¿de dónde leches salen esta panda de colegas? Te da la impresión de que una versión algo más crecidita de los Goonies han montado una banda medio en serio medio en broma homenajeando a las bandas que más les gustaron en su juventud al más puro estilo Tenacious D. No sabes si tomártelos en serio o no. Lo que está claro es que se han empapado hasta arriba de AC/DC, ACCEPT o Judas Priest y todos los clichés posibles del Heavy Metal de los ochenta. Me trajeron a la mente también a Cheap Trick, no tanto en lo musical como en el punto auto paródico que aquellos hacían de los rock stars, ya que dos de ellos se presentaban como los guaperas del grupo al más puro estilo Bon Jovi y otros dos como dos punks feúchos como contra punto (véase portada y contra portada de su álbum “In Color”).

En todo caso tengo que decir que es imposible aburrirse con esta gente: el excesivo falsete en clave Brian Johnson o UDO de Day “Hell” Hofer cumple su función a las mil maravillas y aunque apenas se mueva, los gestos y expresiones de un tipo de su envergadura consiguen atrapar a la audiencia. Las guitarras tienen grandes momentos recurriendo a las clásicas harmonías y juegos de rítmica/solista, todo en clave tradicional y con los postureos y recursos de cualquiera de las bandas de los ochenta. Los observaba durante el desarrollo del set para vislumbrar si estos tipos iban en serio o no. Y la verdad es que si…aunque parezca mentira, se lo creen. La actitud de Hampus Klang a la guitarra es admirable, no dejó de sonreír y jugar con sus compañeros y el público. Lo del bajista es de otro planeta o mejor dicho de su propio planeta. Es una mezcla entre Peter Baltes y Bigote Arrocet que cumple su función la mar de bien y que transmite simpatía, aunque no quiera. ¿Alguien dijo vergüenza? Pues estos tipos no tienen ninguna. El guaperas del grupo a la otra guitarra Hampus Klang es todo un hacha a las seis cuerdas, y su torso al viento y postureo bajo la chupa de cuero hicieron las delicias del sector femenino del lugar y algún que otro barón seguramente. Y a una batería muy sólida, teníamos la versión sueca de Phil Rudd, Gustav Hjortsjö, que en el momento en que Hofer lo presentó como al resto de miembros del grupo, este decidió lanzar besos a la audiencia en lugar de obsequiarnos con un típico aburrido solo de batería. Que cracks.

En definitiva, dieron todo un recital sin dar tregua alguna, conscientes del tiempo limitado que tenían sobre el escenario. Quizá su principal problema resida en que es una banda que te encantaría ver en cualquier festival, pero de la que sin embargo no comprarías un solo disco, a pesar de la incuestionable calidad que muestran.

Bullet dejaron el terreno abonado para el Boss. Siempre me he preguntado cómo es posible que un tipo que creció artísticamente en el entorno del punk neoyorkino con The Dictators acabara en una de las bandas que representaban una propuesta a priori aparentemente tan opuesta como la megalómana y archiconocida banda de metal Manowar. En todo caso tenemos que agradecer aquel encuentro con Joey DeMayo durante los años en que este se dedicaba a preparar la pirotecnia para los shows de Black Sabbath, y que para la cual Ross abría con su banda de entoncesShaking Streets. De ese encuentro nació Manowar y los mejores discos de la banda sin lugar a dudas, hasta que DeMayo decidió echarlo. Desde entonces Manowar tuvieron algunos momentos de gloria, pero desde luego nada comparado a lo que consiguieron durante esos años, al menos en lo musical, y es una lástima que tan buenos temas quedasen en un segundo plano por cosas como las que comentábamos más arriba.

Actualmente Ross The Boss sigue viviendo del legado Manowar, del cual en gran medida es el responsable, nada que objetar al respecto. Además, sin demasiados artificios y rodeándose de buenos músicos consigue alcanzar un clímax que sus excompañeros hace tiempo dejaron atrás disponiendo del doble de recursos. Y así, sin más, golpearon a la sedienta audiencia de metal de saque con de “Blood of the Kings”. The Boss es listo, y sabe lo que los fans necesitan para mantenernos conectados. Ardua tarea la del grandioso vocalista Marc Lopes, de la menos conocida banda Let Us Prey, que aun conservando su tono particular de voz atacó las tonalidades de Eric Adams asombrosamente bien. En los primeros temas pareció estar algo desconectado, pero en seguida se metió en el papel haciendo una labor de frontman al más alto nivel y conectando estupendamente con el público. Y yo sufriendo por su garganta, simplemente brutal,

acojonante. Continuaron con “Death Tone”, “The Oath”, “Sign of the Hammer” y sin vaselina ni nada. Por lo que la audiencia ya estaba en lo alto. Gran labor la de Mike Lepond ex bajista de Symphony X que ejecutó los temas sin demasiadas dificultades y con una actitud mucho más discreta que su homónimo en Manowar, si se me entiende la ironía. Quizá lo único que se le pueda achacar es el detalle de imprimir en el sonido del bajo esa característica distorsión que tienen los temas originales y que le imprimen más crudeza, pero por lo demás intachable.

Seguíamos queriendo lo mejor y nos lo dieron con “Sign of the Hammer” y “Wheels of Fire”, que me pilló en el bar y casi me hace derramar la bebida de la emoción, haciéndome cabecear, así, a mi edad y medio calvo … si ¿que pasa?, dentro de mi hay un bárbaro melenudo de la era hiboria (si, muy escondido) … pero esa es otra historia. Atacaron su Hail to England con “Bridge of Death”, dándonos un ligero respiro y disfrutando una vez más de la capacidad vocal de Lopes. Dieron una píldora de su último trabajo con “This is Vengeance” que a priori busqué en mi cabeza como un tema de los “reyes del metal” que se me había escapado. De pronto mi cara de preocupación se destensó al darme cuenta de que se trataba del tema que da título a su último trabajo. Buen tema, arrollador, digno de su legado.

La sorpresa vendría con “Hatred” un temazo prácticamente olvidado de uno de los discos más flojos de ManowarInto Glory Ride con un regusto prog la mar de original para la media de sus temas. A mí me encanta, y aportó frescura el setlist. Volvimos a uno de sus discos más laureados con “Blood of my enemies”, dimos el resto en “Thor (The Powerhead)”, y en “Kill with Power” ya me empecé a quedar afónico. No pudo faltar “Fighting the World” y “Battle Hymn” obligadas y el broche de oro con “Hail And Kill” con la que ya me desgañité del todo. Hay documentos gráficos de ello.

A destacar la intro blusera que precedió este último clásico, que quedó estupendamente bien. En el fondo todo viene del mismo sitio, y bien es conocida la pasión del Boss por los clásicos del Blues como BB King.

Como conclusión, una gran noche, donde pudimos escuchar lo mejor de una banda ya en horas bajas. Todo el mundo especula de su vuelta a Manowar después de la nefasta noticia sobre Karl Logan, y la verdad es que no se si las cosas están mejor como están. En todo caso, esperamos que los buenos temas de Manowar sigan sonando en directo de una u otra manera y nos hagan pasar un rato al menos la mitad de bueno como el que se vivió esa noche. Death to False metal!

Texto: Hug Ballesta

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