Crónica de Skindred + Blood Command – Sala Mon (Madrid) – 15/12/2019

Hace unos meses unos señores que se venían abajo con la enfermedad pasaron por la capital, y se trajeron con ellos a unos teloneros por aquél entonces desconocidísimos para un servidor: Skindred.

Todo lo mal que lo pasé con Disturbed (no me entendáis mal, pasarlo mal en el sentido de que se han vuelto unos blanditos y dan en la patatita) lo disfruté con Skindred, con el sentido del humor de Benji y el cómo saben mover al público.

Lo que nos lleva a esta crónica, 8 meses después, esta vez en la sala Mon (¿hay que decir aún lo de «antigua Penélope», o ya os habéis enterado todas?) con ellos como cabezas, y acompañados de Blood Command.

Puntual en la puerta, me sorprendió la inmensa cantidad de gente que había en la sala al entrar (alrededor de unas 10 personas), pero conforme se fue acercando la hora de los teloneros la sala estaba más o menos potable en cuanto a público.

Primer apagón de luces y empieza a sonar «Be my lover» de La Bouche, dando un anticipo de la fiesta sabrosona que iba a ser la noche. Aparecen en escena Blood Command, y he de decir que empezaron muy fuerte. Nada más salir, esperaba que la gente reaccionara de una forma más escueta, pero el grupo se enfrentó a una capital llena de energía, con, aunque reconocible desconocimiento por la banda, interés por cantar las melodías que provenían del escenario.

Sobre la música me sorprendió mucho el uso que hacen de samplers (relativamente pocos para lo que esperaba de la banda) y las guitarras armonizadas y los coros por parte de todo el grupo, que variaban desde lineas muy limpias y agudas en el micrófono del bajista (que se fue a la mierda en un mal movimiento de este) hasta guturales en el del guitarrista rítmica, y culminando con la voz chillona pero potente de su vocalista. Aunque para potente, la clase de spinning que me llevaban en el cuerpo guitarrista y bajista, ambos pegando patadas al aire con complejo de Geo contra una puerta de piso franco.

Llegando a la mitad de concierto, con la gente ya bastante en la onda de fiesta que proponía el grupo, tocaron el tema «Alarm All Assassins!», forzando un poco a cantar a la gente. Lo que no nos esperabamos ninguno fue el quiebro a mitad de canción para tocar una versión personal del grupo del «Believe» de Cher. Ahí más de uno, dos y de tres perdieron el carnet de TRVE metal (como si en un concierto de Skindred pudiese haber de eso), porque fue de lejos de las canciones mas coreadas de la noche. Mucha camiseta br00tal pero bien que nos la sabíamos todos.

Cercanos al final, la cantante tuvo una de las pocas interacciones entre temas para preguntar al público si la gente tenía ganas de ver a los reyes de la noche. En esto tengo que decir que me alegro de que fuera así, si tienen poco tiempo de actuación, ir tema tras tema sin casi interrupciones es lo más lógico y más agradecido por el público.

Tras el final de Blood Command, la gente ya llenaba la mayor parte de la sala Mon, y mientras iban pillando sitio para ver a los ingleses, el hilo músical indicaba que estábamos cerca de la época veraniegCINCO PUTOS VILLANCICOS. No tenéis perdón Skindred.

Tras cambiar el temario navideño por Queen, Ramones y AC/DC, se apagan las luces y la sala se llena de gritos. Pocos conciertos he visto con gente tan entregada al concierto como esta noche. Bajo el atronador sonido de la «Marcha imperial» de Star Wars, aparece en escena la banda al completo. Y bajo el atronador sonido de Skindred con «Sound the siren», la sala Mon se vino abajo.

Tras un comienzo con los cimientos de la sala vibrando, y un «Pressure» que terminó de convencer a la banda que estaban ante una buena noche, Benji aseguró que en la capital estábamos locos, mencionando el anterior concierto como más seco por parte del público, la típica riña Barcelona-Madrid.

Los ingleses continuaron soltando bombas como «Machine» o «Ninja», y a cada tema al público se le iba un poco más la olla. Por suerte para los cuellos ya tronchados de muchos, después de la tormenta llega la calma. Tras unas palabras de Benji, contando la historia de un amigo y de como este murió por cáncer, llegó la balada (guitarra acústica incluida) de la noche con «Saying it now» en la cual el cantante pidió que la gente prestara especial atención a la letra.

Pero claro, baladas solo había una, tocaba volver a la caña, y que mejor que «Kill the Power», con la que el grupo encaraba ya la recta final del concierto, y en la que volvía a tener a todo el público en gravedad cero.

Tras una desaparición momentánea del escenario, le siguió la que da nombre al nuevo disco y a la gira, «Big Tings», tras la cuál, Benji pidió a todo el mundo que se agachara, momento que aprovechó la cantante de Blood Command para salir al escenario junto a Skindred. Se acercaba «Warning» y la gente debía estar atenta al pistoletazo de salida, que culminó en la sala entera saltando durante todo el tema, con la camiseta en la mano para el ya famoso helicóptero de Newport, girando esta sobre sus cabezas.

En definitiva, me encantaría ver las caras de la gente al levantarse mañana lunes por la mañana después de la salvajada que presenciaron ayer. De los mejores conciertos de este año en la capital con toda seguridad.

Skindred Espana

Texto: Manuel Grande

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