Crónica de The Dead Daisies – Sala Salamandra (l’Hospitalet de Llobregat) – 06/12/2018

Es indudable que The Dead Daisies está formado por músicos de trayectoria admirable, cuya calidad y solvencia quedan lejos de cualquier sombra de duda.

Para quienes no estéis tan familiarizados con ellos, os daré cuatro datos: han contado entre sus filas con varias figuras más que remarcables del entorno del hard rock americano como el ex-Guns Richard Fortus, John tempesta (Testament , @MadnessLivee, BLS, Exodus), Tommy Clufetos (Black Sabbath, Ozzy Osbourne, Alice Cooper, Rob Zombie), Jackie Burns (Glenn Hughes, Joe Bonamassa, Steve Morse, etc.), entre otros. Por si fuera poco, desde este año 2018 cuentan en sus filas con personajes de la talla de Deen Castronovo, uno de los gigantes de la batería, el cual ha formado parte de muchas de las grandes bandas y artistas del entorno del hard rock. Es uno de esos mercenarios que todas las grandes personalidades del mundillo se han rifado en algún que otro momento; pasando por Steve Vai a Journey, Bad English, o Cacophony …por el amor de dios… ¡aparece hasta en una disco de Fear Factory!

Por otro lado, tenemos al propio Marco Mendoza, otro músico todo terreno que ha formado parte de bandas como Thin Lizzy, Ted Nugent, Whitesnake, la superbanda Soul Sirkus, Black Star Riders, etc. Luego tenemos a Doug Aldrich uno de los más afamados guitarristas de las dos últimas décadas, apadrinado nada más y nada menos que por Dio, y que ha trabajado junto a Whitesnake, House Of Lords entre otros. Finalmente, tenemos a John Corabi, uno de los vocalistas más solventes del estilo, conocido principalmente por su implicación en Mötley Crüe durante los años “difíciles” de Vince Neil.

Todos ellos capitaneados por un hombre de negocios de particular trayectoria, miembro de la “orden de caballería de Australia” y galardonado aviador, David Lowy, fundador de la propuesta que nos ocupa junto al ex INXS (¿?) John Stevens. En definitiva, una banda americano-australiana de puro hard rock de corte clásico. ¿Qué podría fallar? pues quizá precisamente eso. Mucho talento interpretativo por metro cuadrado pero una banda a la que quizá le falte una mente creadora detrás de todo.

El caso es que a pesar de estar interpretados con la solvencia que se espera de semejante elenco, sus discos no han representado ni mucho menos una referencia en el género. Y antes de que algún incondicional me ponga a caer de un burro por esto, si que os puedo reconocer que a lo largo de su ya dilatada discografía existen algunos buenos cortes. Pero a pesar de admitirlo, igual os digo que estos cortes no frecuentan a lo largo de sus ya cinco LPs editados, incluyendo un “live”, y que no resultan suficientes para mantener el interés del oyente a lo largo de un álbum entero. Aun así, cabría esperar una interpretación en directo arrolladora de estos grandes músicos, a pesar de lo manido de su propuesta. Doy fe que con los antecedentes que tenía, ya que he tenido la ocasión de ver a Aldrich y Mendoza en directo en varias ocasiones con sus otras formaciones, tenía motivos suficientes para esperar al menos un muy buen show en directo.

Con todo ello en mente me dirigí a una de las salas de referencia del entorno rockero de Barcelona, la Sala Salamandra. Y tengo que decir que tenía dudas respecto al aforo, dado que era día festivo en todo el país y con el correspondiente puente vacacional por delante; y, por otro lado, me daba la impresión de que con la cantidad de conciertos que habíamos tenido en la ciudad durante el mes de octubre y noviembre, sumado al relativo interés que una banda como The Dead Daisies podía despertar, la sala podía estar como mucho a medio gas.

Por suerte llegué unos minutos justo antes de la actuación y resultó que sin conseguir un sold out, sí había una sala prácticamente llena. A pocos instantes de mi entrada en la sala y mientras sonaba en el equipo de la sala el “Rock n’ Roll Outlaw” de los inmensos Rose Tattoo, la banda subió a escena arrancando su show con “Midnight Moses” una cover de una de las bandas para mi más infravaloradas de la historia del rock, The Sensational Alex Harvey Band. Sin dar respiro a la audiencia, enlazaron con otro gran clásico para cualquier amante del hard rock que se precie: “Evil” de Cactus, la antigua formación liderada por uno de los bateristas más carismáticos de la mitología rockera Carmine Appice. Y es que como comentaría durante el show el mismo John Corabi, todos los miembros de la banda han crecido escuchando a todos esos clásicos, muchos de ellos ídolos para los presentes también.

Creo que The Dead Daisies tienen muy claro que su mejor baza es el directo y su calidad como intérpretes, y fueron inteligentes escogiendo estas covers como inicio de su show para cautivar a la audiencia desde el principio. Una vez con el público muy arriba, se atrevieron por fin a dar cuenta de sus temas propios continuando el show con “Make Some Noise”, correspondiente a su anterior álbum de mismo nombre lanzado en 2016. Atacaron por fin su último álbum Burn it Down con el tema “Rise Up” y seguidamente, tras saludar a la audiencia, Corabi pidió la ayuda del público para corear el estribillo de “Dead and Gone” también de su última entrega. Nos obsequiaron con dos temas más de su última obra: “What goes around” y “Resurrected”, tema este último con el que Corabi hizo referencia a su “resurrección” personal tras un episodio de su vida en el que estuvo inmerso en diversas adicciones, condenado al olvido por la industria, y durante el que nadie daba mucho por él. Expresó su satisfacción de haber superado esa situación y celebró el encontrarse delante de una audiencia considerable, girando con su banda y cantando sus canciones para públicos como el de Barcelona, después de todo. Y es que no existe estrella del rock que se precie sin su particular descenso a los infiernos.

En definitiva, una ración de buenos temas, que sin ser excepcionales sí que consiguieron mantener el interés y el calor del público, sobre todo por la presencia escénica de la banda y la química que se percibía entre ellos. A estas alturas y todos sobrepasando la cincuentena, mostraban una envidiable forma sobre el escenario: la voz de Corabi estaba estupenda; Doug como siempre tremendo a la guitarra y ejerciendo de sustento de la banda en gran medida; Marco Mendoza, un valor seguro, demostrando su profesionalidad a las cuatro cuerdas y a los coros; y sobre todo la imponente contundencia de Castronovo a la batería. Solo por verle aporrear los tambores a él, ya valía la pena pagar la entrada. Mi única duda recae en el papel que desempeñó David Lowi, que, sin hacer una mala faena, en general parecía prescindible. Teniendo en cuenta sus antecedentes, su papel en todo esto da que pensar. Pero esa es otra historia.

Discurrió el show con “Last time I Saw the Sun”, un tema de corte clásico al estilo de la escena glam metal de los ángeles y que podían haber firmado los mismísimos Nikki Sixx and Co. Recurrieron de nuevo a los clásicos con una cover de The Who, “Join Together” alcanzando uno de los momentos álgidos del show, tras el cual instalaron un set acústico para interpretar una parte más relajada y emotiva de la velada. Empezaron con “Set Me Free”, con el que quisieron recordar lo bello de la vida de farándula en la carretera, pero a la vez mencionar lo duro que es estar tanto tiempo lejos de los suyos. A continuación, se marcaron el “Maggie May” de Rod Stewart, interpretada a la voz por el versátil Deen Castronovo, que además de ser un baterista increíble es también un gran cantante, y cuyo timbre recordaba muchísimo al del mismísimo legendario cantante británico.

Y tras esta, se produjo una de las anécdotas de la noche por parte de algunos personajes de la audiencia. Corabi nos demostraba su pasión por el cuarteto de Liverpool más célebre de la historia universal de la música e introduciéndonos un poco de historia acerca de “Let It Be”. Luego pidió al equipo técnico que apagase las luces y que el público encendiese las linternas de sus móviles o mecheros (los más clásicos), para conseguir un ambiente realmente emotivo durante la interpretación de la canción. Mientras tanto, como no podía ser tristemente de otra manera, un sector del público no dejaba de hablar. Se trataba de ese perfil, en ocasiones entrañable, de Jevi con “J” clasicón de barrio de periferias. Esa especie en extinción devota de Obús y Barón Rojo, la mar de respetables estos últimos, nada que objetar, (no así Obús, para mí no tan respetables) pero que como no tiene pajolera idea de inglés, pues se aburre con las explicaciones entre canción y canción del cantante de la banda y por lo tanto le da por hablar. Y esta vez hasta me arrancaron una carcajada, ya que después de que Corabi hubiese estado como media hora introduciendo “Let It Be”, no fue hasta que llegó el estribillo de la misma que nuestro amigo el Jevi se percató de que lo que sonaba no era otro que el tema en cuestión, y en medio de tan solemne momento espetó: ¡Coño, esto son los Beatles!” En fin, sensacional. Además de nuestro amigo, había otros tantos del público a la derecha del escenario que respondían a la misma descripción y cuya embriaguez iba en aumento a medida que transcurría la velada. Y al poco, una señorita de dicho elenco, empezó a gritar esta vez con menos gracia: “A la mierda con los Beatles yo he venido a un concierto de rock, a la mierda el puto Let It be…” En fin, vergüenza ajena.

Retomaron el pulso rockero, para satisfacción de nuestra amiga, con “Burn it Down”, un tema con un punto prog también de su último disco. Sonaron “All the Same”, “With you and I” y “Revolution”, y llegó el típico momento de las presentaciones de los miembros de la banda, durante el cual se produjo otro episodio algo más humorístico esta vez, protagonizado por un compañero de borracheras de nuestra amiga la Jevi. Corabi presentaba a cada uno de los miembros de la formación seguido de un breve fragmento de alguna emblemática canción con la que cada uno se identificaba. Todo ello para amenizar el asunto. Y en el momento en que Corabi presentó al australiano Lowi, como no podía ser de otro modo, se arrancaron con Highway to Hell de sus archiconocidos compatriotas, con lo que el público se vino arriba momentáneamente, al igual que nuestro amigo el Jevi borracho, que se llevó una tremenda decepción al ver que la banda solo tocaba un fragmento, dejándole con la miel en los labios. El susodicho entró en cólera, lanzando maldiciones a la banda y marchándose durante un buen rato por el tremendo disgusto que se había llevado. Como niños, vamos.

En fin, cuando presentó a Marco Mendoza sonó “I love Rock n’ Roll”, canción que popularizó en su momento Joan Jett; un fragmento del “Schools Out” de Alice Cooper tras presentar a Castronovo; “Long Live Rock And Rock” de Rainbow tras nombrar a Doug Aldrich; y finalmente Marco presentó a John Corabi a la audiencia mientras sonaba “It’s only Rock n’ Roll” de los Rolling. En fin, cada uno quiso hacer su pequeño homenaje a sus ídolos.

Otro de los grandes momentos de la noche fue su celebrada versión del “Bitch” de los Rolling Stones, con la que enfilaron el tramo final de la actuación. No podía faltar la respectiva cover de sus eternos contrincantes “Helter Skelter”, en medio de la cual hicieron caber el enésimo homenaje de la noche, que por otro lado no podía faltar, intercalando en la misma canción el riff principal del tema “Nobody’s Fault But Mine” de mis adorados Led Zeppelin.

Con esto se despidieron por todo lo alto del respetable (unos más que otros como comentaba antes). Pero aun así dio tiempo a que se produjese el último bochornoso episodio de la noche. Y fue que después de que la banda se decidiese a rematar la faena con un par de bises, en esta ocasión su tema “Mexico” y “Highway Star” de Purple, que no podía faltar, cuál fue mi sorpresa cuando antes de acabar el clásico, veo sin dar crédito, como nuestra amiga la Jevi atrapa a otra chica del público por los pelos (vete tú a saber con qué pretexto), empezando una penosa pelea ante la mirada atónita de alguno de los miembros de la banda y la correspondiente estupefacción de los que nos encontrábamos cerca de tan lamentable escena. Sin palabras.

En resumen, un gran show, con todos los tópicos habidos y por haber, que en gran medida se sustenta por la cantidad de versiones y homenajes que la banda hace de los clásicos durante la actuación. Esto solo hace que confirmar lo que comentaba anteriormente, que se trata de una banda de grandes intérpretes a quienes les falta un cerebro detrás.

Por otro lado, que aun hoy día se produzcan en los conciertos comportamientos tan lamentables por parte de determinados personajes de la audiencia solo sirve para perpetuar la lamentable visión que tienen algunos de nuestro país fuera de nuestras fronteras. Si bebes no conduzcas que decía el amigo Stevie, nos afecta a todos.

Texto: Hug Ballesta

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