Crónica de Trivium + Power Trip + Venom Prison – Teatro Barceló (Madrid) – 07/04/2018

La noche del pasado sábado tenía muchas papeletas para ser inolvidable. Iba a producirse el regreso a la capital de uno de los grupos de metal con más tirón por aquí y que además acaba de sacar un trabajo, The Sin And The Sentence, por fin a la altura de lo que se espera de ellos, tras sendos chascos con Vengeance Falls y Silence In The Snow. Además, que coincidiese con el concierto de Insomnium o que apenas hiciese un año de su anterior visita no fue un impedimento para que el Teatro Barceló se llenase gracias a las hordas de fans de Trivium, que hicieron colgar el cartel de sold out con dos semanas de antelación. Como aliciente extra, íbamos a poder disfrutar también de dos formaciones de futuro prometedor, como son Power Trip y Venom Prison.

Con puntualidad milimétrica, los británicos Venom Prison y su mezcla de death metal y hardcore salieron a escena para tratar de caldear el ambiente de un Teatro Barceló ya hasta la bandera. Encabezados por Larissa Stupor, ex de los malogrados Wolf Down, supieron conectar con la mayoría de un público ansioso de caña a base de carisma.

Presentando su primer largo, titulado Animus, tuvieron tiempo de interpretarlo casi a la totalidad, faltando solo un par de temas. Su intro “Syllogism” dio paso a “Abysmal Agony” seguido de “Babylon The Whore”, uno de los dos temas que rescataron de su anterior EP The Primal Chaos. Aunque estaban sonando como un cañón, la inmovilidad de Ash Gray y Mike Jefferies deslucía un poco lo que podía haber sido un espectáculo mucho más dinámico visualmente. Larissa, que iba presentando uno a uno los temas, es la líder visible de la banda, algo que quedó patente echándose el grupo a la espalda durante todo el concierto.

Mientras unos cinco asistentes a lo sumo se animaban con el karate y el crowdkill (algo que a punto estuvo de crear algún conflicto serio), nos íbamos acercando al final con “Perpetrator Emasculation”, con tímido circle pit incluido, “Womb Forced Animus” o “Celestial Patricide”, la más celebrada por el público hasta el momento. Con “The Primal Chaos” finiquitaron un concierto en el que transmitieron mucha frescura con su propuesta.

Sin mucha espera estaríamos disfrutando ya de la segunda banda de la noche: los thrashers texanos Power Trip. Sobre ellos llama la atención que pese a llevar más de diez años en activo, no sea hasta ahora que están despuntando y siendo alabados por la crítica. Su nuevo trabajo, Nightmare Logic, ha llegado casi un lustro después de su anterior Manifest Decimation.

En lo que respecta al concierto, poco se puede reprochar al show de los de Dallas. Fue una dosis adrenalínica y visceral de cuarenta minutos de duración a la que el público respondió con total complicidad mientras el vocalista Riley Gale no dejaba de dar saltos y patadas al aire. La pesada “Soul Sacrifice” acompañada a ritmo de headbanging desembocó en un circle pit con “Executioner’s Tax (Swing of the Axe)” a petición del propio Gale, que reclamó vítores a Trivium antes de presentar la homónima “Nightmare Logic”.

La banda en su conjunto fue mucho más dinámica sobre el escenario que sus predecesores, con unos Blake Ibanez y Nick Stewart que iban intercambiando sus posiciones a la vez que hacían los coros, muy notables en “Murderer’s Row”. Su frontman, mientras, trataba de levantar al público alzando y acercando al público constantemente su pie de micro. Para cerrar, “Manifest Decimation” fue seguida por el respetable con un wall of death, constatando que se lo estaba pasando en grande con los americanos.

El sonido acompañó nuevamente como seguiría haciéndolo hasta el final de la noche. Para lo poco apropiado que me parece el Teatro Barceló para este tipo de conciertos por su forma plagada de escaleras y desniveles, qué maravilla fue en ese sentido.

Tras un descanso algo más prolongado, era turno ya para los indiscutibles protagonistas de la noche. La gente se agolpaba para poder ver de cerca a Heafy y los suyos, mientras terminaban de llenarse los pocos resquicios de la sala que quedaban. Sonaba “Run To The Hills” de Iron Maiden y la multitud cantaba mientras permanecía expectante por lo que iba a venir. Poco antes de que terminase la canción, subieron Trivium al escenario y la enlazaron con “The Sin And The Sentence”, uno de los pepinos de su último álbum titulado de igual manera. La compenetración entre los americanos era total, con unos Matt Heafy y Corey Beaulieu que se repartían las voces guturales a la perfección según conviniera. Ofrecieron un show rodado en el que daba la sensación de que sabían dónde tenían que estar en cada momento, con una precisión instrumental impecable y mucha movilidad entre los anteriores citados y Paolo Gregoletto.

“Throes Of Perdition” puso a absolutamente todo el público a botar y la zona central del teatro era ya un pogo gigantesco que prácticamente no decaería hasta el final. “Betrayer” fue la siguiente elegida, llevándose los “oh’s” de la gente en los punteos de guitarra. Hay que decir que el feedback que se dio al último disco es algo totalmente fuera de lo común, siendo más celebradas las canciones de este que muchas de las anteriores. Antes de seguir, Matt chapurreó el castellano y bromeó sobre una competición entre sus bolos en Madrid y Barcelona.

Ascendancy es la gran obra de Trivium y nunca deja de estar muy presente en sus conciertos. En esta ocasión decidieron rescatar “Ascendancy”, tema que acostumbran a interpretar menos, en detrimento de superhits como “Rain”, “A Gunshot To The Head Of Trepidation” o “Like Light To The Flies”, pero todos estuvimos dispuestos a perdonarles eso al final del show. A esta la siguieron “Sever The Hand” e “Inception Of The End”, otra rara avis en sus directos. “Until The World Goes Cold”, de su insulso Silence In The Snow, funcionó bastante bien y puso la nota más melódica del concierto, poniendo a todo el público a cantar.

“Becoming The Dragon” fue la encargada de recordar The Crusade, seguida por la pesada “Thrown In To The Fire” y una muy celebrada “Strife”, que hizo que puso patas arriba (literalmente) la sala. “Caustic Are the Ties That Bind” suponía un nuevo receso a In Waves (momento mechero incluido), antes de interpretar dos últimos temas de The Sin Of The Sentence que serían “The Heart From Your Hate” y “Beyond Oblibion”, de nuevo con una respuesta formidable de los asistentes.

Era tiempo ya para los bises, para los cuales decidieron sorprendernos con una “Shattering The Skies Above” a la que siguió un tema que no podía faltar como “Pull Harder on the Strings of Your Martyr”, a la que el público respondió con un circle pit gigante. Y como colofón, no podían elegir otro tema sino “In Waves”, hecho que así hacía presagiar el pasaje “Capsizing the Sea”. Para este último envite, Heafy solicitó a todos los asistentes que se agacharan hasta que rompiera la canción, momento en el que debían saltar. La petición fue estrictamente seguida por un público que no dejó de botar hasta el final.

Y así, casi sin darnos cuenta, estábamos saliendo del Teatro Barceló en una noche que estoy seguro muchos y muchas recordarán con gran cariño por haber visto a sus ídolos en un show casi impoluto, habiéndose demostrado una vez más que la base de fans de Trivium en España es enorme. Apostaría, pues, a que no tardarán demasiado en regresar de nuevo por aquí.

Texto: Alberto Zambrano

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