Editorial: Cuestión de principios

¿Por qué estás leyendo esto? Nadie te ha obligado a ello. ¿Entonces? Quizá porque te ha llamado la atención y creerás que en ello encontrarás… Sea lo que sea que esperes, quédate, seguramente no merezca la pena, pero si no lo lees no tendrás motivos para criticarnos.

Con cerca de cuatro años de existencia Fotoconciertos ha crecido mucho más allá de lo que esperábamos, quedándose la etiqueta de hobby pequeña. Podríamos hablar de seguidores en redes sociales o webs de rankings, y como hemos superado a páginas con más tiempo que nosotros, incluso a aquellas que nos quieren sacar los colores diciendo que la definición de medio no se corresponde con lo que hacemos, pero eso otro día. A estos últimos les dedicamos cada uno de nuestros éxitos. Además, aunque aún lejos de la Santísima Trinidad de las webs de metal, podemos asegurar que cada vez la diferencia es menor. No es egolatría sino matemáticas.

Que los culpables de este hayan sido el trabajo constante y rodearnos de un equipo es sólo la punta del iceberg. No teníamos padrinos y tampoco contactos. No éramos los mismos de siempre. Ser unos hijos de puta y hacer valer la etiqueta de la web más despiadada ha sido las principales razones que nos han llevado aquí y nos siguen elevando. Porque aunque hay bandas y fans, que se quejan cuando escribimos algo que no les gusta, a la larga, no la objetividad, sino el argumentar opiniones, gusta. Claro que a un grupo le encanta que le pongan por las nubes, pero está harto de que lo hagan añadiendo un par de frases a la nota de prensa, como si fueras un rockero y tuvieras un diario. Pero una banda de verdad, no cuatro colegas que ahorran y graban algo, saben que no son perfectos, y más en sus primeros discos.

Nunca hubo una reunión en la que se tomara la decisión de no cortarnos y decir nuestra opinión, siempre desde el respeto y tratando a todo el mundo por igual. En nuestra infinita inocencia pensamos que así se hacían las cosas, bien. Pero oh sorpresa, dista mucho de la realidad. Textos hechos por hacer, o por sacar entradas, poco cuidado en nada… En resumen, predominando cantidad a calidad. Y no hablemos del pay to win para reseñas y crónicas.

¿Y adónde llevan estas palabras? Adonde cada uno quiera. No estamos aquí para dar lecciones de vida a nadie. Que cada cual llore a sus muertos. Pero queremos dejar claro que esto no acaba más que empezar y como siempre defendemos, Fotoconciertos hay para rato.

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