EDITORIAL: Dejemos de llorar

La letra de “Limítate” de Hamlet es probablemente de las más egocéntricas que uno pueda escuchar, pero como letra egocéntrica está cargada de verdades que hemos vivido en estos tres años.

Los comienzos fueron duros. Pese a tener experiencia y saber al menos la base, hablar de tú a tú con colegas, promotoras, bandas etc., te hace sentirte pequeño en todos los sentidos. Da miedo hablar en alto. Por suerte hay quien lo entiende y rápidamente ves que el trabajo es recompensado. Las horas que se echan alguien las nota, te da las gracias e incluso te da algo a cambio, eso está bien. Pero por cada una de estas recibes hostias y más hostias. Y duelen… ¿Pero qué hacemos?

Me gusta la opción de llorar. Es fácil, sencilla y encima recibes un montón de apoyos. No está suficientemente valorada. Motivos además no suelen faltar. Sin embargo tiene un inconveniente enorme: quita tiempo. Cada minuto que se pasa llorando es un minuto que no se pasa trabajando. Es imposible no sentirse ofendido ante ciertos comportamientos y actitudes. ¿Sabéis el “cuando seas mayor lo entenderás”? ¿No hay cosas que han pasado décadas y no habéis entendido? Pues lo mismo, pero como no podemos hacer nada no perdemos el tiempo con ello.

Cada rechazo, cada no, cada portazo, hemos aprendido a tomárnoslo como una motivación. Cómo estamos en ese momento, cómo vamos a estar en el siguiente, y adelante. Si no lo ven ahora lo verán, pero no vamos a quedarnos parados.

Al respecto de esto en medios las quejas son constantes, y aquí nos gusta mucho hacerlo, ¿qué es si no este artículo? Pero que lleven a algún lado, y con nombres. Si tenemos el valor de hablar mal de alguien muy importante, no entiendo el miedo con alguien que no lo es tanto. Es como meterse con Mariskal y no con nosotros.

Al respecto se comenta que pueda darse la situación de apoyar a una banda y si esta crece, un poco (no es que hayamos tenido un boom de grupos hacia el estrellato en el último lustro), te deja de hacer caso… No, en serio, he leído esto mil veces y no sé que banda deja de lado un medio. ¿Acaso te prohíbe publicar sus novedades? Y si la banda se ha hecho grande no es ella quien te rechaza los pases a sus conciertos, y será porque algo no se estará haciendo bien.

No somos perfectos, es más, no lo queremos ser. Y no queremos la perfección porque no habría margen de mejora, nos habríamos estancado. Fotoconciertos hay para mucho tiempo, pero lo que veis hoy no será la sombra de lo que veréis mañana, lloraremos, un poquito, nos dejaremos la piel, y sobre todo las neuronas para ello.

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