ENABLER – Fail To Feel Safe

Es una vieja historia y, sin embargo, sigue resultando difícil de comprender cómo hay ascensos en ciertas carreras artísticas que transcurren paralelamente a un descenso a los infiernos. Fenómeno menos ligado a la manida y popularizada relación entre sufrimiento y creatividad, que a esa broma cruel de la existencia que dice que cuando puedes disfrutar de tu duro trabajo previo, gracias a los caprichosos ritmos de la popularidad de los media y no a un pico de genialidad, entonces el momento queda ensombrecido ya que acabas de atravesar una línea sin retorno que acumula frustraciones, fracasos, humillaciones clamando revancha y una inseguridad multiplicada exponencialmente debido a que si antes dolía la caída ahora, desde más alto, las consecuencias serán intolerables. Como si a lo que uno desea siempre se llegase demasiado tarde.

enabler_Fail_To_Feel_Safe

«Suffer to Survive» clama el primer tema de «Fail To Feel Safe» de Enabler, quitando hierro al asunto, asegurándonos que es de esos que no se sienten tan mal en ese dolor, del que no reniega pues es constitutivo de su vida, lo que le salva de no cometer las atrocidades de la gente normal. Los aullidos, el doble bombo, las guitarras que van de lo trash a lo black pasando por el hardcore o el groove final quieren apagar todo el ruido exterior, callar bocas, que sólo queden los gritos de fondo uniéndose con la oscuridad al final del tema. Así, el álbum comienza con un monólogo frente a las estrategias de otros grupos de metallic hardcore más centrados en la invasión de lo exterior en lo interior, la indiferencia de lo interior en lo exterior, desatando la locura.

No obstante, con el segundo tema, «Fail to Feel Safe», parece que retira parte de su chulería y permite cierto coqueteo con el sonido citado en el párrafo anterior; esa guitarra que de ruido de fondo, casi como entrañas desparramadas, accede al primer plano desbocada, saliéndose de su cauce, esprintando sin fuerzas hasta llegar al checkpoint, al estribillo que le permita pillar aire. Para su desgracia ese descanso hace que aparezca una voz del interior, melódica, con la que comienza una conversación llena de cuchicheos y reprimendas que continuará a lo largo del disco. Una tentación sensual que le persigue y que en la siguiente canción, «By Demons Denied» se convierte en una voz entrando por la derecha, por la izquierda, él mismo gritándose esas falsas opciones que propone la realidad, ser esclavizado por una cosa u otra. Opta por subir el volumen hasta alcanzar el blast-beat, apoyándose en él para expresar sentimientos, estrategia que el hardcore mira con cierto recelo a pesar de estar imponiéndose cada vez con más fuerza –mutándose en ocasiones en la crítica de la religión del capital.

Incluso cuando el tema dura solamente 3 minutos, éste nos introduce elementos que van a desarrollarse en el futuro. La reducción del ritmo permite escuchar una sinfonía de la ciudad, caminar, hacer los recados, trabajar, ser un buen chico… hasta que la voz calla y vuelve a correr hasta lo insoportable. El uso del black y del sludge como los dos extremos de nuestra cotidianidad, la pesadez de los pies hacia tareas que no nos interesan pero que debemos realizar al galope para llegar antes que el adversario. Hasta que no puede más y, entonces, la voz melódica vuelve a entrar salvo que esta vez queda sincronizada, totalmente pegada, a los gemidos. Ha claudicado. Mi lectura era que, como Cifra en Matrix, se decantaba por caer ante los cantos de sirena de la industria, pasar por el aro hacia un sonido más accesible, pero según la perspectiva del cantante bien podría significar algo totalmente distinto, claudicar ante unos impulsos más aterradores…

Entonces es el turno de «Euphoric Revenge» e «Isolation Sickness». Si el primero despliega un sonido que se protege a sí mismo de manera que choque con todo, no sólo destrozándolo sino pegándose a él como una bola de nieve que se va agrandando mientras se traga a los sonidos de fondo disonantes; el segundo intenta convertir un riff con la accesibilidad de los Queens of Stone Age en un chirrido, una de esas melodías que odia pero que no se la puede quitar de la cabeza, tarareándola continuamente. Es esa voz melódica de nuevo jugando con él, deshilándose hasta que se convierte en un pasaje instrumental, más post-rock si es que se puede utilizar esta denominación aquí. Es extraño, pensamos, que emplee recursos así en un tema sobre el aislamiento, quizás lucha por abrirse camino hacia un espacio donde respirar. Y entonces llega otro cambio sonoro, suena a tripas moviéndose, retortijones que expulsarán los dos siguientes temas, claves para comprender el devenir de lo escuchado.

«Sinister Drifter», con un riff pariente de «Sadness Comes Home» de Converge y similares, repite la misma estructura de velocidad desfallecida, rabiosa, como si no hubiera aprendido nada de todo el camino y éste fuera un álbum encerrado en sus errores. Con «Sail the Sea of Fire», por el contrario, resuenan ecos más hard rockeros, parecería que a pesar de todo ese infierno en el que vive se permite irse fiesta, no importándole nada, sucumbido a la tentación puede seguir con su vida normal –algo inimaginable en discos cercanos como los últimos de KEN Mode y The Hirsch Effekt. ‘»Haunted» sería entonces el tema perfecto para cerrar el álbum con el mal campando a sus anchas, un Hyde sin Jekyll, pues el resto de las canciones se dividen entre la ira de caminar con cuchillas de afeitar como suelas y el rock de irse de fiesta buscando lo peor de la noche, únicamente alargándonos la escucha por el miedo a terminar y quedarse verdaderamente solo.

Considero que el ‘metallic’ hardcore y derivados se encuentra en una posición privilegiada frente a otros géneros metal actuales a la hora de describir nuestro mundo –por sentimientos, versatilidad en los ritmos, estructuras, paisajes, etc. Por desgracia éste también es el caso, un imponente álbum que deja de lado el sonido de las auto-lesiones provocadas cuando el peso de toda la sociedad se te mete en la piel y pasa a congeniar con ella, lesionando a los demás.

Formación:

Jeff Lohrber: toda la música escrita y tocada por él salvo «Sabotage Within», escrita por Susan Lohrber

Tracklist

1. Suffer To Survive
2. Fail To Feel Save
3. By Demons Denied
4. Euphoric Revenge
5. Isolation Sickness
6. Sinister Drifter
7. Sail The Sea Of Fire
8. Haunted
9. Drownage
10. Demolition Praise
11. Malady
12. La Furia
13. Sabotage Within

Si queréis saber más sobre ellos, podéis obtener más información de la banda en sus distintas redes:

@eserregeio

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Continuando el uso de esta web está aceptando las políticas de cookies. Más información

Los ajustes de cookies de esta web están puestos en "Permitir Cookies" para que puedas disfrutar de una expreriencia de navegación satisfactoria. Si continúas usando esta web si cambiar tus ajustes de cookies en el navegador o haces click sobre el botón "Aceptar" estás dando tu consentimiento explícito.

Close