Fosos comunes: un año de fosos

Cuando la directiva se reunió conmigo para que realizará Fosos comunes, no pude negarme. “Alex, hemos recibido varias ofertas de patrocinio para que hagas una sección propia. Te harás famoso y ganarás mucho dinero.”

Mis pupilas se convirtieron en símbolos de dólar y me puse a escribir como un loco sobre lo primero que se me venía a la cabeza. Así surgieron textos tan atemporales y exitosos como “No leas esto” o “El año que me pasé la música”, por el que recibí el premio al Mejor cuento de terror de Minglanilla.

La fama llamaba a mi puerta, llegando a ser maestro de ceremonias del festival de Quintanar de Hormiguera, Metal at the Campoo, y cerré las jornadas de Metal y la vida en la gran ciudad de Soria.

Pero el éxito se me subió a la cabeza, siendo portada de las principales revistas de este país, incluso de las de metal, que se hacían eco de mi descenso a los infiernos, provocado por un fotógrafo de guerrilla que filtró unas imágenes en las que se me veía en un concierto de Amaral.

El consejo de sabios de Fotoconciertos, vestidos con sus típicas túnicas ceremoniales, me juzgó por traición al metal. Tras lidiar con el juicio por combate, decidieron aplicar su infinita bondad y ofrecerme una segunda oportunidad. Ahora el futuro pinta color rojo fuego.

Alejandro Sanz

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