HELLFEST Día 3 – Complejo deportivo de Val de Moine (Clisson) – 22/06/2014

Ya agotados, nos enfrentábamos al tercer y último día de Hellfest, en el precioso Clisson… aunque cuando vas a cubrir este festival del infierno, no es que tengas mucho tiempo para dar una vuelta por el pueblo, ya que el domingo, por ejemplo, los conciertos empezaban a las 10 de la mañana… justo cuando el solazo está empezando a calentar la tienda de campaña, y no te permite tener aire en los pulmones.

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Tras un pequeño desayuno para reponer todas las fuerzas posibles, y aún a sabiendas de que nos perderíamos varias bandas, aunque a priori no muy importantes, nos lanzamos al Leclerc más cercano a llenar el buche con todo lo posible para aguantar el caluroso día. Tras un par de vueltas por el mercadillo instalado al lado del recinto festivalero, llegamos por fin a ver el sludge de Crowbar: barbas por doquier y sobre todo mucha actitud, aunque yo, personalmente, tenía más que curiosidad por lo que vendría a continuación. El día pintaba power, muy power.

Y los primeros, Powerwolf, que después de haber hecho la crítica de su última grabación, no esperaba mucho en cuanto a su sonido. Pero tengo que reconocer que me equivocaba. Un conciertazo, con mayúsculas, con el mini botafumeiro incluído, hicieron que además de musicalmente, el espectáculo se tornase de un gran atractivo visual.

Hellfest-Powerwolf_3

Los siguientes en la lista eran Sheeter, como entretiempo para otros grandes del power: los brasileños Angra. Para mí, que crecí con ellos en el walkman primero, y en el discman después, fue todo un honor poder verles en directo, porque lo merecen sobradamente. Otros que tal bailan, Alter Bridge venían a continuación, y el cansancio de tres días ya empezaba a hacer mella, no tanto en el espíritu, sino en el cuerpo, teniendo los pies ya resentidos.

Pasamos de Annihilator, sabiendo que irán tarde o temprano a España, y confiando en que un rato tumbados en la zona de sombra del festival nos haría más bien que mal, y tras ese más que necesitado descanso, nos fuimos a ver a Dark Angel. El show de los thrashers fue de lo mejorcito de la tarde, y eso teniendo en cuenta que las luces eran prácticamente nulas, al estar a pleno sol.

Hellfest-Dark_Angel_1

Exactamente igual pasó con Behemoth, que al tocar en un slot tan «poco oscuro» como el de las ocho de la tarde, aún con demasiada luz, deslució un tanto bastante su actuación. De ahí, nos escapamos a ver a unos clásicos del punk, últimamente convertidos en moda de H&M: Misfits.

Los de New Jersey hicieron un espectáculo más que admirable, con el público totalmente desbocado, siendo casi imposible cruzar la Warzone, teniendo que rodearla, hecho del que estaban totalmente encantados los dependientes de la caravana-bar que se encontraba allí. Tras esta odisea de camino, y viendo que a Emperor era prácticamente imposible llegar, decidimos por tomarnos algo en la parte dedicada al vino francés, que es como un Rueda de aquí. Y ya que estábamos relativamente cerca, nos fuimos hasta The Altar a ver a Soilwork. Los suecos hicieron quizás uno de los mejores conciertos que he visto en uno de los escenarios pequeños, con permiso de Eluveitie el día anterior.

Hellfest-Soilwork_1

Pero mientras Soilwork estaban tocando, en el escenario principal todo el mundo estaba pendiente de lo mismo. Ozzy Osbourne, Geezer Butler, Tony Iommi estaban en el escenario. Y decir estos tres nombres es decir parte de la historia del Heavy Metal. Acompañados de Tommy Clufetos en las baquetas, asistíamos a la reunión de Black Sabbath casi en su totalidad. Y los fans me van a perdonar mis palabras, que pueden ser tomadas como motivo para mi ahorcamiento: una retirada a tiempo es una batalla ganada. No lo digo por Iommi ni por Butler, pero en serio Ozzy… ¿tenías que hacernos esto? Estoy de acuerdo en que son un mito. Pero todo buen mito debe tener un punto y final, y al señor Osbourne hace tiempo que le tendría que haber llegado un más que merecido retiro. Las carreritas por el escenario hace veinte años podrían haber sido largas, pero ahora mismo resultan ridículas.

HellFest-Turbonegro_1

Menos mal que aún quedaban Turbonegro para quitarnos ese mal sabor de boca, y esos paseíllos trastablillantes de la cabeza, y dejar bien alto el nivel del festival.

Texto y fotografía: Andrés Abella

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