MUNTZ – Hypna

Tres datos. Sólo tres datos necesité para lanzarme a escuchar ansiosamente a esta banda de Alcázar de San Juan a pesar de que éste fuera su primer EP. Primero, el juego entre Hypna, nombre de mariposa, y Muntz, entre otras cosas el apellido de Nelson en los Simpson, producía en mi asociaciones curiosas, imágenes poderosas. Segundo, los miembros del grupo provenían de los más variopintos espectros sonoros, del grunge al death metal pasando por el post-metal e incluso el pop-rock. Tercero, este Hypna ha sido grabado y mezclado en el Westline Studios de Madrid por Juan Blas, uno de los arquitectos de Nothink y Minor Empires. Realmente podía haber empezado por ahí y me ahorraba las anteriores razones.

“Memories”, primer tema y videoclip del álbum, se inicia con una guitarra lánguida haciendo el recorrido de una piedra revotando contra la superficie del lago. A cada salpicón una imagen nos golpea en la mente intentando hacernos recordar, hasta que una tromba, como si el lago estuviese encima nuestro y cayese de repente, provoca que las guitarras se impongan y la lluvia de recuerdos, o mejor dicho, de esperanzas sepultadas, nos empape. Con semejante carta de presentación es posible que enseguida nos venga a la boca la palabra ‘grunge’ aunque, a decir verdad, en su sonido se aprecia un mayor poso del rock alternativo de los noventa que de esa deriva del hardcore noise ochentera. Sea como sea, la guitarra deshaciéndose entre una voz que comienza rota para luego ascender hacia donde nuestro pasado no alcanza y se convierte en anhelo futuro, posee la marca del comandante del post-rock en estas latitudes; Juan Blas.

Así, Muntz poseen una fragilidad enmascarada entre una progresión aparentemente más dura que el granito, la cual tarde o temprano se deshace en una melodía pegadiza que jamás se atreverá a reconocer en voz alta. Esa era una de las definiciones del indie, al menos fuera de nuestras latitudes, aquí secuestrado por los medios mainstream y los soplapollas de siempre. Con la memoria de esta traición y su consecuente cabreo entramos en “Floats”, el bajo se roe las uñas, nervioso, con una oscuridad romántica post-punk, mientras la voz hace el amor con Brian Molko de Placebo, llevando la fórmula del anterior tema a otro nivel y escondiendo cual trilero un mejorable acento inglés. Aquí los fragmentos sucediéndose entre la calma guitarrera y su tensión se dan mediante un corte con menor sensación de transición, como si esta vez estuviésemos saltando entre nenúfares sin hundirnos en los lagos de la mente, sacando provecho a nuestros vaivenes emocionales, de la piel erizada a la crispación final con un pasaje instrumental de dientes chirriantes. Sentimientos distintos se despliegan en “Memories” y “Floats”, misma sensación de tener el corazón henchido, a punto de reventar.

Acaso el placer que encuentro al escuchar este Hypna se deba a mi debilidad por los noventa y esa sensación de derrota tras habernos borrado la posibilidad de mirar a ningún lugar más allá del que teníamos en frente. Para confirmarla y al mismo tiempo rebelarse llega “Cyrano” entre un riff de pasos stoner, de cuando no queda más remedio que acelerar y dejarse de suspiros. Pero es imposible, siempre que irrumpe la voz de Álvaro ésta nos engancha como el diablo en los cruces de caminos; da igual que el ritmo intente librarse de él, la batería destile doble bombos sarnosos, las guitarras golpeen tildes grooves u horizontes con ese sabor castizo a la The Dust Bowl… pues las vocales consiguen que piquemos una y otra vez en su anzuelo. Y eso que nos encontramos ante un tema bastante repetitivo, con una fórmula que pone un peso excesivo en el estribillo, provocando así una sensación de montaña rusa, de esas en las que parece que no el carro no tira, que no vamos a subir la cuesta y alcanzar la cima, pero, cuando comenzamos a sentir la fatiga, dan el último empujón, conduciéndonos al descenso adrenalínico. Sudados, “Maniac” empieza nervioso, repiqueteando en un contrapunto guitarra-bajo, obligándonos al silencio, a disfrutar de esa noche misteriosa que observa el joven al que todavía le está prohibida. De esta manera nos topamos con algo así como el reverso tenebroso de “Floats”, poseyendo una estructura similar salvo por el hecho de que lo que antes implicaba equilibrio armonioso, aquí se muestra como desesperación nerviosa. Buena idea a pesar de un desafortunado intermezzo donde se recalca en exceso su mensaje sin que éste venga acompañado de una instrumentación a la altura, rompiéndonos la burbuja en la que llevábamos desde el primer tema. Pero todavía no hemos caído al foso del ácido. Venga, un último empujón, que no se diga que ya en vuestro primer EP estáis faltos de ideas.

En esas nos topamos con “90”, la década en la que los integrantes de la banda nacieron, en la que otros vivimos nuestra particular mentira. Aquella que trae un bajo que vuelve a centrar nuestra atención en cómo se reconcomen por dentro, ofreciéndonos unas explosiones propias de un campo lleno de minas en el que se practica una detonación controlada, progresiva, estilo dominó. Donde debería haber metralla aquí hay fuegos artificiales sombríos. Los de Ciudad Real son unos especialistas en esas transiciones entre la quietud zalamera y la grandilocuencia tímida, el problema radica entonces en sus inevitables puntos muertos que se dan entre que se pasa de un punto a otro. Por eso, si los vicios de muchos grupos jóvenes se arremolinan en torno a su particular horror vacui, teniendo que aprender a relajarse, Muntz necesita todo lo contrario, aferrarse a la intensidad como sea, incluso aunque quieran ofrecernos un sonido alicaído. Así, tras el último sprint debe haber otro sprint. Y un salto de obstáculos, y luego una maratón, otra, siempre la última, siempre la primera. Si en próximos trabajos consiguen esa concentración obtendremos un nuevo rincón donde acuclillarnos y abrazar a las tempestades en silencio.

muntz hypna

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Formación

Álvaro Carrascosa: voz, guitarra
Carlos Moreno: batería
Mario Escribano: guitarra
Alfonso Moreno: bajo

Tracklist

1. Memories
2. Floats
3. Cyrano
4. Maniac
5. 90

muntz

@eserregeio

7.8
  • Puntuación 7.8

2 Comentarios

  1. NEXT STEP - Legacy - Fotoconciertos

    […] bandas de metal alternativo de la zona –con Muntz, cuyo disco ya analizamos hace unas semanas aquí, como otra de las extremidades, eso sí, bajo la atenta mirada de Juan Blas. Dicho esto “End Of […]

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