NEVER SAY DIE! TOUR 2016 – Sala Caracol (Madrid) – 21/11/2016

Terminado definitivamente el verano y con el frío predominando en casi todas las partes del país, podríamos afirmar que ha comenzado la temporada de conciertos de este año más suculenta para los amantes de los sonidos extremos. Ya pudimos disfrutar hace unas semanas de los conciertos de grupos de la talla de Dark Funeral, Behemoth, Inquisition, o Enslaved, entre otros (todos con sus correspondientes crónicas en nuestra web), a falta de todavía poder asistir a otros de gran nivel, como por ejemplo Suicide Silence o Meshuggah. En la crónica que nos depara a continuación, hablaremos de una de las dos visitas a España de una gira sobradamente conocida: Never Say Die! Tour, a su paso por la capital con motivo de su décimo aniversario, en un evento organizado por HFMN Crew. Dicha parada, prevista para el lunes 21 de noviembre, traería consigo a siete bandas de verdadero renombre dentro de las escenas death metal y deathcore a nivel mundial (a excepción de un par que se asociarían más a los géneros metalcore y hardcore): Polar, Make Them Suffer, Fallujah, Obey The Brave, Carnifex, Thy Art Is Murder y Whitechapel, es decir, un gran elenco de grupos con mayúsculas, que suponía, una ocasión como pocas en la que poder verlos a todos en el mismo día, y la cual, Fotoconciertos no pensaba desperdiciar.

La expectación tras el anuncio de dichos conciertos en la madrileña sala Caracol iba en aumento según se acercaba el mencionado lunes. A diferencia de otras ocasiones en las que la asistencia de público podría haber dejado bastante que desear un día a principios de semana, se pudo comprobar esta vez que la decisión de la promotora de ofrecer siete conciertos en una sola tarde jugaría un papel clave. Y es que, aun siendo lunes y por poco pasadas las cinco de la tarde, la cola formada por los asistentes daba la vuelta al edificio de la sala. Al llegar, se veían al lado de ella aparcados los dos enormes autobuses, encargados de llevar de gira a todos los grupos.

Supuestamente, la apertura de puertas tuvo que haberse producido según lo anunciado en las redes sociales a las 17:00 horas, pero por algún motivo todavía desconocido, se retrasó hasta prácticamente tres cuartos de hora después, momento en el que tendrían que salir los primeros previstos al escenario, los ingleses Polar. La larga fila iba reduciéndose a cuentagotas desde entonces, lo que evidentemente, repercutió en su actuación. De hecho, parte del equipo de Fotoconciertos tras la pertinente espera de la cola, entramos por fin a la sala cuando ya estaban tocando su penúltimo tema, “Black Days”. Tras él, tan solo quedaba disfrutar en lo posible de su (para muchos), hit más importante, “Tidal Waves And Hurricanes”. Pudimos observar a sus componentes bastante animados, entregando además un sonido correcto, pero sin poder evitar el desconcierto causado por la comentada demora, viéndose a muchas personas todavía entrando cuando habían terminado su show. Afortunadamente, y más aún para aquellos que fueron al evento “exclusivamente” por ellos, podremos disfrutar nuevamente de su presencia en el mes de marzo del año que viene.

Al terminar estos puntualmente, tras sus veinticinco minutos de actuación y los sucesivos quince minutos posteriores de preparación, llegaba el momento de ver por segundo año consecutivo al sexteto procedente de Australia Make Them Suffer. Instalado el teclado de la también vocalista Louisa Burton y con el cantante principal testeando el volumen de su micrófono con guturales, daba por comenzada su puesta en escena con la melodía inicial de “Widower”. Continuaron con “Let Me In”, de su último trabajo, Old Souls, tema en el cual se pudo oír por primera vez a la teclista en el estribillo, que al igual que en el disco, hizo una aparición con voces limpias y dando la sensación de que se encuentra como en segundo plano. Desde el primer minuto que empezaron a tocar, se notó que podían haber pulido un poco más su sonido, sobre todo en las distorsiones de guitarras. Este detalle mejorable se llegó a notar hasta el final, acentuándose más sobre todo en “Neverbloom”, por ser de los temas más rápidos y agresivos, perteneciente a su primer disco largo. Agresividad y rapidez que contrastó con el siguiente corte escogido, “Ether”, el cual mejoró ligeramente por su carácter más melódico, aunque en ésta, apenas se oía a la cantante. Para finalizar, tocaron “Blood Moon”, disponiéndose tras ese tema a recoger sus instrumentos para dar paso a los siguientes de la lista. Recordar, para los que se quedaron con ganas de más, que al igual que con el grupo anterior, tendremos la oportunidad de ver nuevamente a Make Them Suffer a principios del año que viene acompañando a Chelsea Grin, en su primera visita a España.

Agotados los minutos de descanso, pasadas las siete de la tarde, y con la sala completamente llena y por ello un sofocante calor, comenzaba el show de Fallujah, quienes contarían con el mismo tiempo de actuación que los dos grupos anteriores. El quinteto de California salió a la palestra sin presentación, comenzando en su repertorio con “Sapphire”, de su tan bien recibido por la crítica The Flesh Prevails. Como siguiente corte eligieron de su tercer y último disco “Scar Queen”, para a continuación volver a sus orígenes con “Cerebral Hybridization”, perteneciente a su álbum de debut The Harvest Wombs. Indicar que la nitidez en el sonido desafortunadamente no acompañó en ninguno de los temas, pero el grupo sí que consiguió llegar a transmitir ese toque casi épico tan característico de sus composiciones (muy palpable en el final de “Sapphire”), gracias al cual han conseguido ese puntillo de originalidad dentro del mundo del death metal melódico. Concluyendo su setlist, reservaron “Amber Gaze” (tras la cual por algún problema tuvieron que sustituir una de las guitarras, con los consiguientes segundos de espera) y “The Void Alone”, ambas del disco Dreamless. En esta última, el cantante Alex Hofmann, diciendo “Madrid, necesito tus luces”, pidió a los presentes que alzaran sus brazos con mecheros o móviles encendidos, tras el segundo estribillo. Igualmente, en ese momento se echó en falta el acompañamiento vocal que se escucha en este tema en el disco en esa parte tan tranquila, del que se encargaba Tori Letzler… En resumen, un concierto que repasó, exceptuando su primer EP, los tres largos publicados de la banda, pero dejó la sensación de que su sonido, aunque fuese muy enérgico (logrado con esas peculiares afinaciones de guitarra), pudo haberse exprimido un poco más…

Puntualmente preparados para empezar, Obey The Brave, otorgaron el punto más hardcore entre tantos enrevesados riffs y pesados guturales. Los canadienses, dos años después de su última visita, se encaminaron a presentar una recopilación de los cortes más famosos de sus dos trabajos. Alternándolos en la primera mitad del setlist, pudimos disfrutar de “Get Real” o “Live And Learn”, de su primer disco, Young Blood. De su último disco, Salvation, lanzado en 2014, tocaron “Next Level”, “Up In Smoke”, “Raise Your Voice” (coreada por prácticamente todos los presentes en su pegadizo estribillo), o “Full Circle”. Incluyeron además, un tema inédito que en teoría pertenecería a su nuevo disco, todavía pendiente de salir al mercado. Un curioso detalle a mencionar fue, que desde el primer corte, el cantante (vocalista también de la banda de deathcore Despised Icon, que para opinión de muchos, hubiese encajado más en el tour) no estuvo al cien por cien, sabiendo además, que suele ser muy activo en sus conciertos. Aunque lo intentó disimular, continuamente se retiraba a la parte trasera donde se encontraba la batería, para agacharse de espaldas al público y colocarse una toalla en la cara. Algo debió de ocurrirle (algo que exactamente desconocemos) ya que incluso hubo un momento en que tuvo que salir el cantante de Make Them Suffer para continuar a las voces. Aun así, aguantó hasta terminar su repertorio, eso sí, notándosele completamente exhausto. Tras treinta minutos, los de Montreal, dando en un principio la impresión de que no estarían a la altura en cuanto a estilo si se comparaba con el de los demás, supieron estarlo, pareciendo además, que habían ofrecido el concierto más completo hasta el momento.

Carnifex, quienes visitaron nuestro país por última vez en la edición del año pasado de Resurrection Fest, habiendo ofrecido uno de sus mejores conciertos, fueron de las bandas más deseadas en este Never Say Die! Tour. Sin retraso, aparecieron sus miembros en el escenario: con los dos guitarristas (entre ellos el enorme Cory Arford) y el altísimo bajista Fred Calderon en primer plano, rodeando al cantante Scott Lewis vestido con su peculiar indumentaria, arrancaba el primer tema de su concierto: “Drown Me In Blood”. Desde el primer segundo se pudo escuchar una clara diferencia en el sonido, en comparación con lo oído hasta entonces. Era palpable que la ecualización de los instrumentos fue mucho más acertada, aun contando con que el estilo de Carnifex era de los más brutales de la tarde. Los siguientes cortes, igualmente, sonaron muy bien y de manera muy fiel a lo escuchado en sus álbumes de estudio, como “Slow Death”, de su también homónimo sexto disco, “Hatred And Slaughter”, del penúltimo Die Without Hope, o “Lie To My Face”, de Dead In My Arms, disco publicado allá por el año 2007. A modo de remate final se decantaron por incluir en su repertorio “Hell Choose Me”, tema del álbum del mismo nombre, demostrando un gran potencial sobre todo en esa parte final tras un ligero parón. Dejaron claro, una vez más, que continúan siendo a día de hoy una de las principales referencias del metal extremo, y es que, viendo su trayectoria, con seis discos con una más que positiva recepción de los amantes del deathcore más brutal, sumada a directos de ese nivel, quedaba justificaba sin lugar a dudas esa afirmación.

Justo a continuación de los de San Diego, era el turno de los penúltimos de la lista: los australianos Thy Art Is Murder. La banda, de cuatro miembros, no era la primera vez que se dejaba ver en España. Acompañó a Architects a principios de este año y también fue parte del cartel de Resurrection Fest en este verano. Tras la salida de su disco Hate, con el paso del tiempo han ganado una inesperada popularidad, hasta tal punto que en eventos como este mismo Never Say Die! Tour podrían ser considerados por muchos oyentes como un grupo con una reputación mayor que incluso los propios Carnifex, según se puede interpretar por el cartel. Independientemente de ello (algunos pueden estar de acuerdo, y otros no), Thy Art Is Murder se han convertido en la actualidad en uno de los conjuntos más reclamados, siendo por ello, algo normal poder verles en esta gira. Acostumbrados además a la presencia de su nuevo vocalista entre ellos, con todo dispuesto en el escenario, los dos guitarristas, el bajo y el batería arrancaron con las primeras notas de “Holy War”, del último disco llamado del mismo modo. Le siguieron “Light Bearer”, “Coffin Dragger” y “Absolute Genocide”, igualmente todos de ese trabajo. Por desgracia para los asistentes a su concierto, al contrario de lo ocurrido con el anterior grupo en escena, con los de Sidney se exageró demasiado el volumen de la batería, que aunque rítmicamente sonara de manera clavada como si de un metrónomo se tratara, gracias al imparable Lee Stanton, sobrepasaba al resto de los instrumentos, llegando a costar bastante identificarlos. La última parte de su setlist, la dedicaron por completo al mencionado disco Hate, ofreciendo sus cortes más importantes, gracias a los cuales se han ganado la fama que poseen, como lo son “Shadow Of Eternal Sin”, “Purest Strain Of Hate” o su single emblema, “Reign Of Darkness”. Estos últimos, aún con los evidentes problemas con el sonido, revolucionaron completamente a la sala, comprendiéndose que son un grupo que gana fans en cada evento al que acude.

Ya únicamente quedaba por subir al escenario la banda cabeza de cartel del día: los estadounidenses liderados por Phil Bozeman, Whitechapel, que se retrasaron unos diez minutos por encima de lo previsto. Evidentemente, siendo de los grupos más esperados, contaban con casi el doble de tiempo, es decir, unos tres cuartos de hora, y curiosamente, ese retraso no afectó en nada su directo. Del mismo modo que los anteriores artistas, no se centraron únicamente en su último disco, y recordaron igualmente parte de sus temas más conocidos. Aunque comenzasen con “Mark Of The Blade” y “Elitist Ones”, del último disco titulado como el primer corte, siguieron después con “Faces”, de Whitechapel, publicado en 2012. Desprendiendo una calidad en el sonido que se comparaba, e incluso por momentos, superaba a la de los anteriores Carnifex, el sexteto demostraba por qué era el grupo con el logotipo más grande y situado en la parte más alta del cartel de este año de Never Say Die!. Dispuestos a regresar al pasado, rememoraron “Vicer Exciser”, de su álbum debut, y “Prostathic Fluid Asphyxiation”, de This Is Exile, al que volverían más adelante, ofreciendo en ese tema, uno de los momentos más salvajes, cuando llegó en su parte final ese tremendo breakdown tan bien ejecutado, dejando boquiabierto a más de uno… Tras eso, el single del que han publicado vídeo hace muy poco tiempo, “Bring Me Home”, sirvió para calmar el ajetreado ambiente, y a su vez, dar un poco de tregua al cantante, debido a su carácter melódico y tan cargado de voces limpias. Tras ese ligero “descanso”, se iba acercando poco a poco el final de la noche. Los temas elegidos para cerrarla eran “Tremors”, nuevamente de Mark Of The Blade, “End Of Flesh”, de su también álbum A New Era Of Corruption y por último “This Is Exile”, corte con el mismo nombre que el disco, al cual volvieron, como adelantamos unas líneas más arriba. Una forma de acabar que dejó satisfechos a los presentes (completamente entregados), tras haber ofrecido además el mejor concierto de todos. Por todo ello, Whitechapel son, en el presente, un grupo que difícilmente defraudará a los fans que busquen calidad, técnica y una gran puesta en escena.

Habiendo visto fotos y videos de la gira en otras ciudades, comparando por ejemplo con la parada en Barcelona, fue extraño no ver un telón de fondo durante las actuaciones. En cuanto a la cuestión de la iluminación en la sala, se echaron en falta luces frontales que iluminasen a los artistas. Aparte de eso, pocos más detalles negativos se podrían mencionar, exceptuando el ya comentado retraso inicial. En lo demás, se escucharon potentes y acertados repertorios, que para los previstos pocos minutos de los que dispondrían los grupos, cundieron más de lo esperado. Además, ya de por sí, poder disfrutar de un cartel con tantos grupos de tal calibre juntos representaba una ocasión única, la cual solo por eso presagiaba una muy buena tarde de música extrema. Así, finalizada por completo esta visita de la décima edición del festival Never Say Die!, solo faltaba a las bandas recoger las cosas para continuar con el viaje por el resto de Europa, y por nuestra parte desearles suerte en su próximo destino: Francia.

Texto: Serguei Igorovich

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