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Review del disco de CALIGULA’S HORSE – In Contact

Desde que en 2011 sacaran sus primer álbum de estudio, Caligula’s Horse ha ido haciéndose un hueco en la esfera del progresivo. Primero fue con Moments from Ephemeral City (2011), luego llegaron The Tide, the Thief and River’s End (2013) y Bloom (2015). Y como viene siendo costumbre de la banda, después de dos años desde su último disco, vuelven con In contact, un CD que sigue la línea de proyección que iban marcando en los últimos discos pero que es mucho más personal y cercano.

In contact es un álbum conceptual, como suele pasar en la música de este género. Como han expresado los propios miembros de Caligula’s Horse, en In contact querían hablar de la naturaleza del arte y la inspiración, ligando todo esto en cuatro históricas oníricas sobre cuatro artistas diferentes. El tema, tan relacionado con la música como arte, se plasma muy bien en todas las canciones del álbum, que tiene un toque más oscuro y heavy que sus anteriores, pero a su vez más esperanzador también.

El álbum empieza con “Dream the Dead”, con un riff muy cañero desde el segundo cero que parece indicar el tono en el que se desarrollarán el resto de canciones. La guitarra distorsionada y la magnífica batería de Josh Griffin hacen una introducción magnífica al tema. La canción tiene una estructura curiosa, con un puente de acordes suaves de guitarra que une las dos partes diferenciadas de la canción y que sirve para contrastar con la intensidad de los riffs anteriores. Sigue “Will’s Song (Let the Colours Run)”, una canción algo histriónica que se basa mucho en la voz de Jim Grey y en los coros de Dave Couper. Es una canción de contrastes, como la primera, pero al contrario que la primera la velocidad e intensidad que transmite es muy diferente.

Sigue con “The Hands Are the Hardest”, una canción más pausada que muestra el registro tonal de Jim Grey y que bebe más del tono ambiental de los anteriores álbumes. Aunque para mi gusto es de las más flojas del cd, hace muy bien de contrapunto con las dos primeras canciones. Ese contrapunto, aún así, podemos encontrarlo también en la siguiente, “Love Conquers All”, una canción lenta que ya venía conectada con la anterior por el cambio de ritmo de las dos primeras canciones y también gracias a las letras: “Love conquers all, you said, but until then, light be damned”. Es una balada acústica corta con un riff que bebe del pop de principios de los 2000 y el protagonismo a la voz de Jim Grey.

Estas dos canciones más lentas y pausadas dan paso a “Songs for no One”, el single del álbum y que retoma el tono más heavy de las dos primeras canciones. Los riffs de la guitarra se fusionan a la perfección con la magnífica voz de Jim Grey, que protagoniza toda la canción desde el primer segundo. Es muy interesante el diálogo vocal en el estribillo entre los coros y la voz principal, diálogo que vuelve a aparecer hacia la mitad de la canción, pero esta vez entre Grey y la guitarra de Sam Vallen. Esta es una de las canciones más independientes e interesantes del álbum y un acierto como presentación de todo el trabajo de los australianos. Esta, junto con “Capulet” y “Fill My Heart”, hacen un tercer capítulo bastante peculiar, pues mientras que la primera y la tercera son canciones muy potentes y de las más buenas del disco, “Capulet” hace de contrapunto acústico y lento. Y funciona mejor que en la segunda parte del álbum con “The Hands Are the Hardest” y “Love Conquers All”.

En “Capulet” Grey muestra su mejor falsete, acompañado de una guitarra que recuerda levemente a la música de cámara de la época Shakesperiana de dónde sale el nombre de la canción. Una canción con una estructura muy básica, pero una tímbrica bastante peculiar que la hace interesante. Y sigue “Fill My Heart”, una de las piezas de arte más finas del álbum. El contraste de la segunda guitarra con acordes más suaves y el riff de la primera que le da intensidad y tensión a la canción. La batería ayuda a esta intensidad y le da contraste a la canción anterior, pese a que la composición de la voz sea más parecida a “Capulet” que a “Songs for no One”. El final de la canción es magnífico y deja paso a la última parte y más peculiar del álbum.

Esta parte empieza con “Inertia and the Weapon of the Wall”, una pieza que cuenta solo con voz y que más bien parece la lectura de un poema de Shakespeare que una canción. La tónica y la actuación del lector es impresionante, aunque rompe totalmente con la dinámica del disco, es interesante dónde está colocada esta pieza. Esta es la pieza que más se acerca al concepto del que hablan los miembros de Caligula’s Horse en las entrevistas, pero se vuelve repetitivo al escuchar el álbum más de una vez. La fusión entre esta y “The Cannon’s Mouth” es perfecta y casi parece que formen parte de una misma canción. Comienza con un riff muy potente similar al de “Dream the Dead” (en intensidad más que en composición). El registro grave de la voz de Grey en esta canción es muy interesante y le da un toque oscuro que se apoya en las letras de la canción. Este último capítulo acaba con una de las mejores canciones del disco y la más larga con diferencia. “Graves”, de más de 15 minutos, es una magnífica pieza musical en la que Caligula’s Horse pone toda la carne en el asador. No es fácil hacer canciones tan dinámicas e interesantes como esta y que duren 15 minutos, aunque la canción pasaría más desapercibida si no fuera por los magníficos solos de saxo hacia la mitad y el final de la canción. Una canción que podría representar al álbum entero en cuanto a los cambios de ritmo y a la dualidad entre los riffs más agresivos y las partes más suaves y lentas.

Este es el álbum más oscuro y metalero de la banda australiana y eso se nota en muchas de sus canciones. La banda ha apostado por hacer un álbum novedoso y aunque algunos de sus sonidos siguen en sus composiciones, han arriesgado con canciones diferentes como “Capulet” o “Graves”. Las letras son magníficas, muy poéticas, pero dificultan la transmisión del concepto en el que está basado el álbum. Y aunque dentro de cada canción la banda sabe bien como calibrar las intensidades, en el álbum la selección y posición de las canciones queda algo rara y dificulta un poco el ritmo del álbum. Pese a todo eso, In contact es una buena muestra del progresivo de calidad que puede componer la banda australiana. Caligula’s Horse acaba de empezar en el progresivo, pero con cada álbum demuestran que han venido para quedarse. In Contact es una clara muestra de ello.

Caligulas Horse In Contact

Formación

Jim Grey: vocalista
Sam Vallen: guitarra principal
Adria Goleby: guitarra
Dave Couper: bajo, coros
Josh Griffin: bateria

Tracklist

1. Dream the Dead
2. Will’s Song (Let the Colours Run)
3. The Hands are the Hardest
4. Love Conquers All
5. Songs for No One
6. Capulet
7. Fill My Heart
8. Inertia and the Weapon of the Wall
9. The Cannon’s Mouth
10. Graves

caligula's horse

Isa J. González

8
  • Puntuación 8

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