Reviel del disco de Daniel Cavanagh – Monochrome

Cualquier conocedor del rock progresivo sabrá de Anathema, la banda inglesa liderada por Vincent Cavanagh y su hermano Daniel. Anathema es una de las mejores bandas de progresivo del panorama actual y su recorrido da buena cuenta de ello con álbumes como A Natural disaster, We’re here because we’re here o Weather Systems. Anathema es un grupo que ha pasado por muchísimos cambios de estilo, desde sus inicios en el doom metal, pasando por un rock distorsionado y lento, muy progresivo, hasta un rock progresivo más ligero y con voces claras. Daniel Cavanagh es el guitarrista y cantante (junto con su hermano) de esta banda, además del principal compositor. Como solista, Monochrome es su cuarto álbum lanzado al mercado.

Con un currículum así y un talento envidiable, esperaba que Monochrome estuviera a la altura de sus otras composiciones. Sin embargo, y de la misma forma que me pasó con The Optimist, el último álbum de Anathema, ha sido una experiencia decepcionante. De calidad, sí, y con un buen sonido y composición. Pero no llega a la altura de lo que se esperaría de un creador de este nivel.

El álbum abre con “The exorcist”, que es a su vez el single. Y ya con este primer tema, se puede entrever el por qué de esta decepción. Cavanagh empieza con un sonido suave, acústico, de piano, dejando que las notas resuenen antes de que entre la voz. Y tanto la melodía de la voz como la letra están adaptados a la perfección al tono deprimente, triste, que quiere imprimirle el cantante. Pero el problema que tiene “The exorcist” es su falta de originalidad. Transmite una sensación de dejavu ante sus trabajos anteriores con Anathema. Por supuesto, las referencias hacia antiguos trabajos o hasta un álbum temático usando temas y composiciones desechadas en otros lanzamientos no es una mala praxis. Pero la sensación es la de que Anathema y Daniel Cavanagh llevan usando estos recursos demasiado tiempo.

Monochrome es un álbum introspectivo, muy personal y que cuenta una historia sobre amor y pérdida. Esas dos sensaciones, que a veces contrastan entre ellas, se ven reflejadas en canciones más esperanzadoras y otras más lentas y oscuras. La sensación de dejavu se pierde a partir de “Soho”, la tercera canción del álbum. La voz femenina, muy presente en la mayoría de canciones, ambienta la canción que, junto con el piano, logra transmitir una sensación de desesperación.

The silent flight of the Raven Winged Hours” le sigue. Una canción que es tan Poeriana como el nombre indica. La melodía del piano es sencilla y va repitiéndose a lo largo de la canción pero expresa, de esta forma, un sentimiento desesperanzador. A esto le ayuda la voz de Cavanagh, que suena a ratos clara, a ratos distorsionada por una sensación de lejanía. Muy interesante también la incorporación de teclado electrónico a la acústica de toda la canción, con un toque a lo Pink Floyd maravilloso. Esta es una de las canciones más originales e interesantes del álbum. “Dawn” sigue a esta canción y aumenta el ritmo con un violín, interpretado por Anna Phoebe, que dulcifica la canción. De esta manera, parece que Cavanagh muestra una nueva luz donde antes, en las anteriores dos canciones, parecía haberse extinguido.

Por eso “Oceans of time” empieza con un piano más alegre. Los lyrics también lo muestran. La voz de Anneke Van Giersbergen ayuda también a estas sensaciones. Pero de nuevo, tanto la letra como la melodía recuerdan a canciones antiguas de Anathema (algo que no ayuda el hecho de que sea Van Giersbergen la que colabora, de la misma manera que lo ha hecho en los últimos álbumes de Anathema). Las notas finales dejan paso a “Some dreams come true”, una canción mucho más alegre y optimista que las anteriores. Los instrumentos de cuerda que suenan a contraste del piano parecen empezar una conversación que acaba en un final feliz.

En conclusión, Monochrome no es un mal álbum. Tiene canciones redondas y la línea argumental de todo el álbum es clara e ideal para el tipo de música que suele crear Cavanagh. Sin embargo, hubiera esperado algo más original, más alejado del estilo que Cavanagh usa para Anathema. Pues al final, ¿para qué sacar un álbum en solitario, si la mayoría de estas canciones son igual de introspectivas, íntimas y melódicas que las que hace con Anathema? Hay algunas excepciones como “Soho”, “The silent flight of the Raven Winged Hours” o “Dawn”, canciones que si muestran otra cara del compositor. Lástima que no todo el álbum siga esa línea.

Daniel Cavanagh Monochrome

Formación

Daniel Cavanagh: composición, voces, piano y guitarra

Tracklist

1. The Exorcist
2. This Music
3. Soho
4. The Silent Flight of thee Raven Winged Hours
5. Dawn
6. Oceans of Time
7. Some Dreams Come True

Isa J. González

6
  • Puntuación 60%

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