Review del disco de Devin Townsend – Empath

Gracias a Devin que existe Devin.

Seamos francos: soy un fanboy de todo lo que saca el calvito. Es superior a mis fuerzas. Y este Empath, separado ya de su homónimo Project, no defrauda. Es más, no sólo cubre la expectativas, sino que las relanza a un nivel sólo alcanzable por muy pocos en este planeta.

La creatividad de Townsend no conoce límites. Punto. Obviando ya la indudable calidad y cualidad técnica de sus composiciones, lo que nos queda es un disco lleno de canciones memorables, lleno de sentimiento, lleno de pelos como escarpias.

Y yo tenía preparada una review larga como un día sin pan, describiendo casi cada compás de cada corte, pero a la quincuagésima octava escucha (más o menos) me di cuenta de que hacerlo de esa manera sería peor que contarte el final de La Espuma de los Días. Porque, querido y querida, lo importante es el viaje, por supuesto, pero en estos dos casos, el final y el viaje contienen tanto simbolismo que estamos hablando de repartir spoilers por doquier, y este disco es una obra maestra que merece ser escuchada sin saber nada de ella, como un servidor se acercó, sabiendo sólo lo que Townsend había creado antes, entendiendo que, quizá, lo mejor que le ha venido a ese Project ha sido disolverse, ya que quizá se había agotado la fórmula (por llamarla de alguna manera) que lo hizo grande en su momento.

No quiero, pues, que te pierdas lo que se siente al adentrarte por primera vez en la introducción de fantasía absoluta de “Castaway”, en el crescendo de “Genesis”, en el medio tiempo emocional y reivindicativo de “Spirits will collide” (genial videoclip), en la grandeza progresiva de “Evernote”, en el Devin cuentacuentos de “Sprite”, en la ametralladora rabiosa de “Hear Me”, en el guiño a Broadway de “Why”, la chanza y danza de “Borderlands”, el interludio de BSO que es “Requiem” y la enormidad en todos los sentidos de “Singularity”, que sería el “Mighty Masturbator” de Empath, con sus 23 minutazos de excelencia musical y su división en seis actos.

Y es que de lo que sí te puedo hablar, querido o querida, es de que Devin se ha sacado el carné de compositor de orquesta con este disco. No me malinterpretes, ya antes el bueno del calvito hacía malabares, pero es que en este redondo la magnificencia de la parte orquestal abruma, te abraza y te da amor de abuela un domingo de resaca. En todo este amor orquestal, el trabajo de las corales es impresionante. En el momento justo, completamente justificadas (no miramos a nadie, de verdad), melódicamente memorables. Tanto las más orquestales hasta el trabajo de respaldo a Townsend. Culpa de mucho de esto tiene la producción, no consigo explicarme cómo algo tan grave puede sonar tan bien, cómo cada matiz tiene su lugar exacto en la mezcla.

Y, bueno, Devin. Ya dije al principio que soy un fanboy. No puedo ser totalmente imparcial. Pero arrancando el fanatismo de mi corazón y poniendo sólo números y pulsos, como músico, Devin no deja de crecer. Sea su faceta como cantante, como guitarrista o como compositor. Técnico hasta lo enfermizo, emocional hasta el tuétano, asusta y arrulla a partes iguales. Es uno de los genios de nuestra época, como ya supo ver y vaticinar tu primo, el Vai, en su momento. Y hablaría de cada músico que ha colaborado en este disco… Pero es que son un pequeño ejército de hijos de puta con una canción en el corazón, donde están el mismo Vai, Chad Kroeger (Nickelback), el jovencísimo youtuber Nathan Navarro, la sempiterna Anneke… . Baste remarcar que su trabajo es magistral, siguiendo las órdenes del bueno de Devin.

Qué más puedo decir, miarma, salvo que la perfección en esto del Metal Progresivo no existe, pero el calvito se le acerca demasiado. Tanto, tanto, tantísimo, que da miedo cuando es el Devin más Devin.

Aprendan, DT.

Devin Townsend Empath

Formación

Devin Townend: voces, guitarras, bajo, teclados, programación, producción Nathan Navarro: bajo («Genesis», «Evermore», «Why?», «Borderlands» )
Morgan Ågre: batería («Genesis», «Sprite», «Why?», «Borderlands», «Curious Gods», «Empath», «Summer»)
Samus Paulicelli: batería («Genesis», «Hear Me», «There Be Monsters», «Gulag», «Middle Aged Man», «Total Collapse»)
Anup Sastry: batería («Genesis», «Spirits Will Collide», «Evermore», «Borderlands», «I Am I», «Silicon Scientists», «Here Comes the Sun!», «King», «The Waiting Kind», «Singularity»)
Elliot Desgagnés: voces («Genesis», «Spirits Will Collide», «Evermore», «Sprite», «There Be Monsters»)
Ché Aimee Dorval: voces («Genesis», «Borderlands»)
Anneke van Giersbergen: voces («Hear Me», «Here Comes the Sun», «King»)
Chad Kroeger: voces («Hear Me»)
Josefa Torres: voces («Sprite»)
Ron Getgood: voces (intro narrada en «Sprite»)
Reyne Townsend – voces
Ryan Dahle: guitarras adicionales («Borderlands»)
Steve Vai: guitarras adicionales («Here Comes the Sun!»)
Shaun Verault: pedal steel
Coral femenina Elektra: coros
Callum Marinho: silbidos

Tracklist

1. Castaway
2. Genesis
3. Spirits will collide
4. Evermore
5. Sprite
6. Hear Me
7. Why?
8. Borderlands
9. Requiem
10. Singularity
. I. Adrift
. II. I am I
. III. There be Monsters
. IV. Curious Gods
. V. Silicon Scientist
. VI. Here comes the Sun!

Gabriel Wolfsherz

10
  • Puntuación 10

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