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Review del disco de ENTER SHIKARI – The Spark

No puedo negar que este disco me producía mucha expectación. Enter Shikari es una de esas bandas a las cuales tengo especial cariño y hasta ahora tener material nuevo, ya fuera en forma de single o de LP, siempre había sido motivo de celebración para mí. Cuando hablamos de esta banda hay que saber que se trata de un “rara avis” del género. Durante estos años no han sido pocas las veces que he tenido que hacer de pedagogo explicando que este cuarteto británico poco tiene que ver con algunas conocidas formaciones que mezclan de manera aberrante metalcore y electrónica y con las que comúnmente se les relaciona. Y es que las etiquetas son muy traicioneras, y se trata de “post-hardcore” o “electronicore” ni os cuento. A diferencia, aquí siempre hubo el talento que faltaba en otros grupos para combinar hardcore, rock, metal y electrónica y que el resultado fuera dulce, todo revestido con el original y único estilo que posee el grupo y que hace que se les identifique enseguida. También sus letras, siempre trabajadas y reivindicativas, son de las de una banda que marca la diferencia. Pero el tiempo ha ido pasando para todos y la banda ha evolucionado con cada disco, en mayor o menor medida. No olvidemos que cuando hace diez años lanzaron Take To The Skies, su frontman y compositor Rou Reynolds era un crío de 21 años y una mente muy diferente a la que se presupone a un hombre de 31, ya sea para bien o para mal. Ya con su segundo disco editado dos años después, Common Dreads, se atisbaba una evolución gigante dejando atrás casi por completo los breakdowns y dotando a su música de un tono mucho más rockero y festivo. Que siempre hayan apostado por la autoproducción mediante su sello Ambush Reality es otra de los hechos que vienen a confirmar que no les gusta que nadie les diga cómo tienen que sonar. Su cima compositiva les llegó alrededor de 2012 con A Flash Flood Of Colour y todos esos temas sueltos que lanzaron como “Destabilise”, “Quelle Surprise” o “Radiate”, en un momento en que habían logrado un sonido ultra reconocible y uno de los mejores directos del panorama, pero todo lo que sube tiene que bajar. No obstante, The Mindsweep supuso una vuelta de tuerca más y aunque no era otro A Flash…, seguía una evolución coherente con su sonido que lo hacían otro muy buen disco.

Llegamos a 2017 y a The Spark, el quinto disco de estudio de los de St Albans. Sabemos que las cosas no han sido fáciles últimamente en el seno de la banda, ya que Rou ha sufrido de depresión durante el último año, lo cual le ha llevado a recorrer un infierno en el que ha abusado de sustancias para salir adelante. Después de haber perdido este año a Chris Cornell y Chester Bennington sabemos que hay algo que está fallando en todo esto, aunque de alguna manera ya lo sabíamos. La vida de un rockstar a menudo es inestabilidad emocional y caminar sobre un alambre. Por suerte, los hay que se caen y vuelven a levantarse y felizmente este ha sido el caso de Reynolds. Su mejor terapia ha sido componer este disco llamado The Spark, traducido “la chispa”, en el que establece un cambio cualitativo con respecto todo lo anterior. La verdad, no juzgo lo difícil que tiene que ser para esta banda buscar el más difícil todavía cuando prácticamente está rozando lo surrealista en sus composiciones, pero no pude evitar decepcionarme enormemente cuando escuché por primera vez “Live Outside” y a posteriori el álbum completo. The Spark supone el casi abandono de lo enrevesado, de lo alocado y por supuesto de lo duro. En definitiva, se trata de la renuncia al sonido con el que se encontraban cómodos hasta ahora y que habían convertido en su sello con el objetivo de dar paso a su álbum más pop y accesible hasta la fecha.

Se trata de un disco que de primeras, por el tono alegre, nos recuerda a aquel Common Dreads de 2009, pero con nostalgia y desasosiego asistiremos a comprobar que no goza ni de lejos de la inspiración que los ingleses disfrutaron aquella vez. Hay un agujero enorme entre temas a priori más poperos como “No Sleep Tonight” o “Juggernauts” y “Live Outside”, que tiene el amago de hit pero naufraga en sus ansias de llegar a todos los públicos. Así pues, en este nuevo disco nos encontraremos con algún que otro tema verdaderamente sonrojante, como el mencionado single y adelanto “Live Outside” o “The Revolt Of The Atoms”, cuyos estribillos se hacen cansinos a más no poder; que se alargan innecesariamente como “Airfield” o “An Ode To Low Jigsaw Pieces” y algún otro como “Rabble Rouser” que sin estar mal (de hecho es un tema que recuerda a la época The Mindsweep) se queda corto de aspiraciones y pide a gritos algo más de mala baba al final, y es que por lo general los gritos se echan bastante en falta en todo el LP.

Pero no todo es negro, sino que por suerte también hay destellos de calidad como no podía ser de otra forma por parte de un grupo al que le sobra talento. Por ejemplo, “The Sights” me parece un buen tema que sin duda está entre los salvables del disco. Al menos es una canción que, sin ser nada del otro mundo, está a la altura de lo que Enter Shikari pueden ofrecer en su vertiente más accesible. Otra de mis favoritas y en las que más reconozco a la banda es “Take My Country Back”, un alegato a la situación política en el Reino Unido (Brexit, racismo…) con un mensaje muy claro como es “Don’t wanna take my country back, I wanna take my country foreward” y en el que de nuevo encontramos los Enter Shikari más comerciales musicalmente. Es sabido que Rou lleva a cabo una labor activista en las redes sociales y ha trasladado ese interés por la política y los movimientos sociales a su banda con infinidad de letras reivindicativas a lo largo de sus discos, por lo que este tipo de proclamas no son nuevas y era de esperar que tocara el tema en el álbum. El hecho de que hayan tratado de llevar mensajes transgresores a un mayor público cuando la banalidad en la música está a la orden del día me parece algo a valorar positivamente.

Seguimos escuchando y nos topamos con “Airfield”, que como balada no está nada mal, pero el problema viene en el fallo que supone haberla colocado en un punto del disco donde uno está esperando más bien un hit rompedor (que nunca llega) antes de pasar el ecuador del mismo. Al final te parte el disco a la mitad y resulta algo molesto, sobre todo por sus dos primeros minutos lentos a piano. La parte final del tema, eso sí, es una maravilla, un oasis en el desierto, lo que me hace pensar que hubiera sido un cierre perfecto para el disco al estilo de anteriores entregas con “Adieu”, “Constellations” o “Dear Future Historians”. El fragmento que recita “It’s common for people to believe everything happens for a reason. I’m sorry that’s false, and it’s poison” habla por sí solo.

Después de un tema aceptable como “Rabble Rouser” entramos en la segunda mitad del disco, la cual en mi opinión no es catastrófica pero sí el símil definitivo de la falta de inspiración, a excepción, siendo benévolos, de “Undercover Agents”. “Shinrin-yoku” está a medio camino entre pasaje y canción y la entendería si hubiese quince pistas en el disco, como relleno o transición, pero no es el caso. Estamos hablando de que hay once pistas en total que se quedan en nueve (la primera y la última son meramente ambientales), por lo que me parece decepcionante y poco coherente que encima se recurra a experimentos de este tipo. Luego tenemos la ya citada “Undercover Agents”, que es un tema disfrutable; poppie pero sin sonrojar y azucarado al máximo pero entretenido de escuchar, sobre todo por el dinamismo que aporta Rou a la voz con rapeos y falsetes que evocan a otros tiempos en la banda. A “The Revolt Of The Atoms” la ensombrece su monotonía a pesar de un digno final y “An Ode To Low Jigsaw Pieces” es una balada emotiva marca de la casa, la segunda que encontramos en el disco, pero tiene varios problemas: palidece ante “Airfield”, se hace demasiado larga y dos temas de este rollo en nueve pistas son demasiados.

Está claro que el problema de Enter Shikari en este disco no radica en que sean más o menos pop, sino en que en él abundan canciones más bien vacías, repetitivas y que parecen hechas casi sin alma, en un momento de su carrera en el que además parecía que la creatividad de estos chicos era infinita. La reconocida influencia del british-pop a lo largo del disco termina siendo una sombra muy alargada y algo que como matiz puede no haberles compensado como esperaban. Sin duda, un aspecto positivo a destacar en cuanto a evolución sonora es la variedad de registros vocales que ha trabajado Rou en el disco, el cual ha reconocido que la muerte de David Bowie le llevó a experimentar con su voz tratando de imitarle y de ahí que en este trabajo le escuchemos utilizar más registros graves a los que no nos tenía tan acostumbrados. He echado en falta durante todo el disco la voz de Crhis Batten, a la cual han decidido no darle el protagonismo que sí tiene en trabajos anteriores, aunque a buen seguro sí gozará de este en directo. Sea como sea, aunque es un disco que como seguidor de la banda he acabado disfrutando y que contiene buenas ideas, tomando como referencia anteriores trabajos no podemos negar que The Spark es flojo y no logra dar la consistencia suficiente a esas ideas, las cuales se terminan diluyendo entre una exagerada cantidad de azúcar. A pesar de eso, “The Sights”, “Take My Country Back”, “Airfield”, “Rabble Rouser” y “Undercover Agents” son al menos dignas de lo que uno espera del grupo en su versión más comercial.

Paradójicamente, aunque se trate del disco menos inspirado de su carrera, puede tratarse de la mejor oportunidad para que algunos de aquellos que hasta ahora miraban a esta banda desde la distancia o la desconocían puedan empezar a introducirse en su universo, principalmente debido a la abundancia de composiciones más sencillas, melodías pop y ausencia de gritos y distorsión que sin duda harán de este un álbum mucho más accesible para todo el mundo, manteniendo la esencia del sonido de Enter Shikari. Aun así, las comparaciones son odiosas y sabemos que The Spark está a años luz de lo que esta banda puede ofrecer, por lo que no podemos darle más de un aprobado raspado. Mientras nos sentamos a esperar que de aquí a un par de años las aguas vuelvan a su cauce, de momento me pongo el A Flash Flood Of Colour a toda pastilla para rememorar tiempos mejores.

Enter Shikari Spark

Formación

Rou Reynolds: voz, teclado, sintetizador y guitarra acústica
Rory Clewlow: guitarra y coros
Chris Batten: bajo y coros
Rob Rolfe: batería, percusión y coros

Tracklist

1. The Spark
2. The Sights
3. Live Outside
4. Take My Country Back
5. Airfield
6. Rabble Rouser
7. Shinrin-yoku
8. Undercover Agents
9. The Revolt Of The Atoms
10. An Ode To Lost Jigsaw Pieces
11. The Embers

Enter Shikari

Alberto Zambrano

5
  • Puntuación 5

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