Review del single de Ricky Merino – Miénteme

Ricky Merino, ex concursante de Operación Triunfo, acaba de sacar su primer single, “Miénteme”, un tema que ha incendiado absolutamente todas las redes sociales. Parece que el isleño se ha tomado demasiado en serio los carteles que le hicieron algunos de sus fans en los conciertos de la gira de OT:  “Ricky Merino, te como to’l pepino”, “Ricky Merino, tu culo es divino”, “Ricky Merino…”, “Ricky Merino…”, “Ricky Merino…”. Y es que, señores, el showman de su edición se ha marcado el videoclip más polémico del año. Es evidente que el sector más conservador piensa que la locura que ha hecho es intolerable e innecesario, pero, afortunadamente, la mayor parte de las personas que lo han visto tienen los ojos y la mentalidad que se espera del siglo en que vivimos, por lo que ha sido muy bien recibido.

Una canción buena tiene que serlo con o sin videoclip, no puede ser que los visuales opaquen un tema porque, si esto ocurre, sería cuestión de semanas que nadie se acuerde de nada y que la gente ni siquiera sea capaz de tararearlo. Ricky no caería en un error tan obvio y ha sacado un single que está a la altura del hype que tanto él como algunos de sus compañeros han estado creando en los últimos días. Es un tema que habla de sexo, de lujuria, del placer de los vicios carnales. La línea vocal va al compás de un ritmo muy marcado que induce a la seducción y a dejarse llevar. El estribillo es sencillo, pero convincente, además de fácil de aprender. Realmente es una canción que podrían poner en cualquier discoteca a altas horas de la noche para revolucionar las hormonas del personal, que seguro que a más de uno le da el subidón (y no solo de ánimos).

No obstante, el sumun de la cuestión está en el videoclip. Hay un hilo muy, pero que muy fino que separa la provocación para llamar la atención y la provocación reivindicativa. Provocar por provocar es totalmente lícito, pero si se hace con una intención, ganas muchos puntos. El vídeo de Ricky es un “gracias” de principio a fin. En cinco minutos, el mallorquín ha dado visibilidad a la libertad sexual, a la bisexualidad, a hombres que se maquillan y se echan purpurina, a desnudos femeninos –aunque hayan tenido que usar pezoneras para que YouTube no les censure- y a personas gordas manteniendo relaciones. Todos, absolutamente todos, están en el mismo nivel. El videoclip representa la promiscuidad de la libertad en el sentido más positivo de la palabra. ¿Por qué no hacer lo que quieras con quien quieras? ¿Por qué los humanos tenemos que juzgarnos en todo momento por algo que es completamente natural? ¿Por qué rechazar el placer? ¿Para qué? ¿Para evitar murmureos y malas miradas? ¿Y por qué hay que esconder las preferencias sexuales que tengamos? Desgraciadamente, el mundo aún no está preparado para ser libre por mucho que a la gente se le llene la boca al decir en voz alta “libertad”, y de ahí la provocación del vídeo. Hay una canción de Mago de Oz, “El que quiera entender, que entienda”, que dice que debemos tener “derecho a elegir con qué cabeza tu almohada compartir” y que hay que estar “orgulloso de ser quién eres y no cómo deberías ser”. Eso es exactamente lo que transmite el videoclip de Ricky: la necesidad de ser libres, de que todos tengan el mismo derecho, de que nadie tenga miedo a ser quien es, que todos deberíamos sentirnos orgullosos de ser nosotros mismos.

La música puede ser muchas cosas, pero en este caso es un sinónimo de libertad, de deseo y de necesidad de normalizar muchos temas que nos incumben a todos. Ricky ha sido muy valiente al sacar algo así para presentarse como artista en solitario: está claro que no gustará a todo el mundo y seguro que se ha ganado haters, y por qué no, puede que alguno de ellos resulte ser alguien importante en el mundo musical, pero cuando alguien como él tiene tan claras sus prioridades y sus valores están tan bien asentados, no hay miedo que lo tumbe.

De la chaqueta de Ricky colgaba la etiqueta de “showman” que le pusieron en el programa, pero con este nuevo trabajo se la ha arrancado, la ha tirado a la basura y ha demostrado ser mucho más que eso. Hoy Ricky Merino es visibilidad, y desde aquí le damos mil gracias por su valentía y por haberle dado voz a tanta gente que no la tiene.

Luis Sánchez

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