ROCKTUBRE FEST – Plaza de Toros de Torres de la Alameda – 10/10/2015

En el pequeño pueblo madrileño de Torres de la Alameda estaba todo preparado para la primera edición de un festival que podría establecerse como uno de los grandes en España. En esta ocasión, un cartel de grandísimos nombres, variedad estilística y generacional, que sin embargo no acabó de cuajar. Los motivos podrían ser muchos y quizás requieran un análisis en profundidad, pero, según mi opinión, la organización debería tener en cuenta la coincidencia con otros conciertos (Glenn Hughes, Annihilator y el Atalaya Rock, en Valladolid, relativamente cerca), la propia variedad estilística (quizás un festival más específico atraiga a más gente),…no sé. El caso es que, en el punto álgido del festival, apenas superó los 800 participantes. Muy triste, pero muy cierto.

KHY_03

A las 16:00 comenzó el grupo de Patricia Tapia a descargar su A.O.R. con un relativo buen sonido. Las gradas de hormigón, vacías, hacían que éste rebotase, pero metidos en las primeras filas (a esa hora no había más que primeras filas: apenas unas 100 personas) se podía escuchar medianamente bien. Es duro actuar para tan poco público, pero Patricia&KHY se lo curraron profesionalmente para ofrecer un repertorio de caña melódica que ceden a la dama todo el protagonismo, pero que suena compacto, currado y rodado en directo. Ella se esfuerza en aparecer más simpática que dominátrix, pero ambas facetas le van en esta tarde de sábado. Manda en el escenario y sonríe desde él. Fantástica voz, buenísimos temas, enormes músicos…pero apenas para cien personas. Bien por el esfuerzo.

Sinkope_01

Una hora después aparecen sobre el escenario Sínkope para ofrecernos un setlist de grandes éxitos de su rock urbano-rural. Los extremeños tuvieron algún problema con la microfonía de la batería, solucionado a lo largo del segundo tema, lo que les proporcionó mejor sonido en general que a los primeros de la tarde. La voz golfa de Vito otorga personalidad a la poesía de sus canciones, repletas de humo, encinas, eras, sensualidad y sexualidad. Con su guitarra imaginaria, el tuerto acompaña los punteos de «Chino» y Alberto David, y nos invita a pasear por dehesas de Castuera fumando cigarritos clandestinos buscando parajes para retozar. Comienza a irse el sol y las ensoñaciones del rock and roll extremeño se mezclan con el aroma real de la leña de las barras, que empiezan a preparar bocatas de panceta. Muy grandes, los de don Vito. No faltó ni el «Humo de Contrabando», ni «Tirando de Rama» ni «El Carro de la Vida», tema con el que acabaron y se bajaron al foso a compadrear con el público, sin dejar a nadie sin su foto o autógrafo. Buen bolo para las aproximadamente 300 personas que había en la plaza de toros; buena banda, a la que se ve que lo pasan bien en el escenario, que disfrutan lo que hacen. Y que hacen disfrutar a quien los ve.

Asfalto_02

A eso de las 18:40 comenzó a lloviznar, lo que, combinado con los últimos rayos de sol, ofreció un arco iris para que los veteranos Asfalto accedieran a las tablas. Aunque el único miembro original es el propio fundador, Julio Castejón, el resto de las incorporaciones completan sin desmerecer la banda que ha hecho historia dentro de la música española, creando un estilo propio y único en el mundo. Si las autoridades culturales de este país hubieran estado preocupados por la música, en lugar de por las cifras, podrían haber explotado el estilo que esta gente (junto a otros de la época, como sus hermanos Topo, Bloque, Cucharada, Leño) inventó en nuestro país. Pero, por lo visto, siempre nos agarramos al «que inventen otros», e importamos los ritmos «electro» y «latinos», que se supone que nos van tan bien. En fin…país!!!

La mezcla de Hard rock/progresivo/sinfónico se fue desgranando con un sonido casi prefecto. Castejón parece nervioso, dubitativo en los discursos y temblorosa la voz, como si fuera un principiante. Pero en cuanto comienza a cantar nos muestra por qué lleva más de cuarenta años sobre el escenario. Porque aún tiene fuerza en la voz, buenos registros, ha compuesto himnos y se ha ganado el respeto tanto del público como de sus compañeros y, por supuesto, de la crítica. «Más que una Intención», «Es nuestro Momento», «Déjalo así», «La batalla», los inevitables «Días de Escuela» y «Capitán trueno», mezclados con temas más actuales como «Secuencia para un gran momento»…Julio se ha acompañado de una banda competente, como no puede ser de otra manera, compuesta por su hijo Paul a la guitarra y flauta travesera, Arturo García a los tambores, Nacho Lucas al teclado y Pablo Ruiz al bajo. La lluvia no amilana a un héroe como Castejón, pero sí parece que le inquiete la falta de apoyo a la música, por lo que solicita del respetable más apoyo a la música en directo. «Ser Urbano» nos despide de una época en la que un concierto de rock estaba lleno de gente interesada por la cultura. Testigo del nacimiento, evolución y actualidad del rock patrio, Castejón es un referente que sigue haciendo música de primerísima calidad, sigue haciendo rock y sigue siendo alguien en quien mirarse cuando uno trata de ser un músico coherente y competente. Y sin embargo…la organización cometió un (a mi juicio) desagradabilísimo e injusto error. Las dos señoras que hoy iban a actuar debían ser premiadas como mejores voces femeninas española y extranjera. Nada que objetar. Pero hacerles la entrega de dichos premios cuando aún hay una banda sobre el escenario, hizo que absolutamente todas las cámaras se olvidaran del final del concierto, y que incluso una parte del público abandonase a Asfalto para ver como los fotógrafos disparaban a Patricia Tapia y a Doro Pesch. Me parece fantástico lo de la entrega de premios, pero hubiera no se hubiera faltado el respeto a nadie si se hubiera hecho sobre el escenario, durante un cambio de equipo. Pequeño fallo de la organización que, a mí, me dolió por ser perjudicada mi banda favorita de la noche.

Doro_12

Eran las 20:45 cuando comenzaron los truenos. No, no había tormenta en el cielo. Era la tormenta que introduce a la rubia germana sobre el escenario de la Plaza de Toros de Torres de la Alameda. Problemas con el sonido del bajo hacen que este no sea audible, pero cuando llega «Burning the Witches» parece solventado. La pequeña gran rubia tiene una sonrisa tatuada en la cara, se comunica con el público en castellano «Estoy encantada de estar aquí», «Todos Juntos» e incluso un «Sois de puta madre», con una correctísima pronunciación y un énfasis perfecto. Doro domina su voz rota, en tonos altos se sigue moviendo cómodamente, pero a la hora de los gritos se contiene. Es una mujer con una historia a sus espaldas, y aunque físicamente sigue en forma (no para de saltar y hacer headbanging), su instrumento debe empezar a ser cuidado, y controla los excesos. Sin embargo, este control sobre los excesos no desvalora los himnos que la metalqueen ha ido cosechando a lo largo de sus treinta años de carrera (ella misma hace referencia a aquel primer concierto en España con Judas Priest y Warlock en el 86). «Raise your fists in the air», «The night of the Warlock», «Hellbound»…y Nick Douglas y Luca Princiotta abandonan bajo y guitarra respectivamente para tocar en sendos teclados «Für Immer». Deliciosa, como siempre. «Amigos para siempre», nos promete la cantante, acompañado de un «Madrid, os quiero», a lo que el público responde con gritos de «¡¡¡Doro, Doro!!!».Y se convierte en mamá metálica de todos al asegurar en perfecto castellano que «Somos una gran familia de Heavy Metal» para presentar el himno de Waken «We are the Metalheads». Constantes guiños al idioma, a la ciudad y al país en que tan cómoda se siente.Un pequeño problema con el micro, solucionado apenas acabada la coplilla. «Breaking the Law», de Judas (aunque pasada por el tamiz Doro), «Burn It Up» y «All We Are» nos deja rodado «Metal Tango», pieza que la despide del público madrileño…de momento, porque la pequeña alemana se ha convertido en una habitual de nuestra escena.

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Si bien el show había recorrido los cauces habituales (poca gente al principio, enlace del público con las bandas, emoción con Asfalto, metal headbanging con Doro), llegó, a mi juicio, la más triste situación del festival. Los Suaves se van. Se despiden de los escenarios como grupo. Y si bien la situación ya es suficientemente triste, lo es aún más viendo la salud de Yosi. No está en su mejor momento, ya sea por tristeza, la saudade, la morriña, problemas personales, por lo que sea, el canoso ourensano está mal. O, quizás, sólo haya sido una mala noche. Pero durante todo el show se lamentaba del final de la banda, apenas podía cantar dos estrofas y sufría para no tambalearse. Siento una profunda tristeza ante el mal estado de quien fue en su día un cantante con una enorme personalidad y un gigante como compositor. Deseo de todo corazón que reciba la ayuda que necesita y se reponga, para volver con la misma fuerza de antaño tras la despedida de Los Suaves. El bolo, en sí, fue el resumen de toda una carrera plagada de poesía, rock and roll e himnos, cantados por el público que en su gran mayoría estaban allí por ellos. «San Francisco Express», «Dulce castigo», «Mi Casa», «El Afilador», «Malas Noticias»…treinta y cinco años dan para mucho, y en el caso de los gallegos, para muy bueno. Con «Dolores se llamaba Lola» se dio una curiosa circunstancia: Yosi saca del backstage una bandera madrileña: respuesta tibia (casi nula) del público; después, saca una gallega: aplausos y vítores del público madrileño; finalmente, saca la bandera de Los Suaves y la audiencia rompe en una ovación. Desde luego, los de Madrid somos generosos…Fernando Calvo tuvo problemas con la guitarra, aunque finalmente (y tras angustiosos minutos) fue solucionado por los pipas. «La Noche se Muere» dio carpetazo al concierto de los gallegos. Volverán a la capital el próximo 29 de diciembre…esperemos que para entonces las meigas les sean más propicias que esta noche.

Leize_03

Alrededor de la una de la mañana aparecieron los guipuzcoanos Leize. Tenía muchas ganas de volver a verlos después de tantos años, y me dieron un disgusto al ver que los años pasan para todos…en lo físico. Porque en lo musical, estos cuatro tienen la misma mala leche que en aquellos tardíos ochenta de «Devorando las Calles». Félix sigue cantando brutalmente, con su voz grave y rota disparando estrofas, Patxi tocando la guitarra con la misma bravura, Toño sacudiendo el bajo y sin dejar de bailar y Andoni, el último en incorporarse a la banda, es una ametralladora rítmica detrás de los tambores. Un feliz reencuentro con temazos como «Sin Sitio», «Héroe», «Sangre de Barrio», «Noche de Ronda» o las inevitables «Buscando, Mirando» o «Devorando las calles». Sinceramente, una andanada de lo que se llamaba Rock Radikal Vasco y que yo simplemente englobo dentro del Rock and Roll de primerísima calidad. Una felicísima noticia el ver a los vascos en tan plena forma. Eskerrik Asko, chavales.

Lords.Of.Black_01

Y la noche la cerraron una banda madrileña de relativo último cuño, para mí, una sorpresa. Lords of Black, con la potentísima voz de Ronnie (qué suerte tener alguien cercano que pueda tratar de tú a tú al mismísimo Jörn Lande), el virtuosismo guitarrero de Tony Hernando, y la base rítmica de Andy C. y Javier, a la batería y bajo respectivamente. Un moderno metal progresivo, melódico y plenamente cañero; un metal de calidad y exigente, para sibaritas y gustosos de paladear la música lentamente. Sólo les falta, a mi humilde entender, un teclista. De hecho, en todos sus temas sonaron o bien de fondo o bien como introducción. El cierre del festival, del que disfrutamos apenas cien afortunados, fue una auténtica gozada para los agotados asistentes. Y como colofón, una colosal versión, a petición del respetable, del «Neon Kights», de Black Sabbath. Enhorabuena, Señores de Negro.

En líneas generales, fue una buena primera edición de un festival al que auguro un buen futuro, con pequeños errores en la organización fácilmente solucionables (horrible eso de tener que salir de la plaza para ir a los baños, volver a salir y volver a entrar; o la coincidencia don otros conciertos de primer nivel), pero con un gran cartel, relativamente buen sonido y muy buenas intenciones. Buen sabor de boca salvo alguna excepción, y un perfecto escaparate para descubrir bandas noveles. ¡Nos vemos el año que viene en el Roctubre Fest!

Texto: F.J. Casillas / Fotografía: Andrés Abella

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