Rueda de prensa de WARCRY en Madrid – Breaking Bar (Madrid) – 14/09/2013

11:45 de la mañana, Breaking Bar, Hortaleza. No hay hordas de fans esperando a la puerta del local. Dudo de si será el lugar correcto. Reviso el mail, la hora, y confirmo que todo está en orden, estoy en el sitio adecuado, a la hora correcta. Hasta que aparece el personal de Maldito Records, que, tras las presentaciones oportunas, me reconfirma. Y es que últimamente, es extraño que si aparece el nombre de una de las bandas más influyentes del Metal nacional por algún rincón, no esté plagado el lugar de fans.

Los asturianos Warcry hacían una presentación/rueda de prensa/charla distendida con los medios, en un ambiente en el que reinaba el compañerismo, tanto entre medios, como con la propia banda, que se mantuvo totalmente cercana tanto antes como después de subirse a la tarima. Os dejamos con la transcripción de la rueda de prensa:

Warcry_logo

¿Qué representa «Inmortal» en la carrera de Warcry, cómo lo valoráis?

Victor García: Como suele ocurrir, siempre que hay un último disco todas las bandas lo valoran como quizás la mayor o la más compleja obra hasta el momento. En nuestro caso, disco tras disco siempre hemos intentado ir mejorando, pero hay mucho que pulir todavía. Lo bueno es que la meta la tenemos tan arriba que siempre nos parece que tenemos mucho más que hacer, y eso es bueno, te exige un poco. En este disco hemos intentado cuidar mucho el sonido, para ello nos tuvimos que subir a Finlandia, que es un país precioso para no volver, hemos cuidado la presentación, hemos trabajado muchísimo en el local de ensayo con las canciones, hemos estado en el estudio… Y a partir de ahí, que es lo que la banda controla, depende de la gente. Nosotros podemos hacer todo lo que nosotros controlamos, pero al final es la gente la que dice «sí» o «no».

Después de tantos años en el panorama musical, ¿cómo han conseguido Warcry llegar a ser inmortales?

V. G.: (risas). Es una palabra muy grande. Yo creo que no, todavía no hemos conseguido nada. Son once años de historia, este es el octavo disco, eso está muy bien. Es prolífico, vamos bien encaminados y tenemos la suerte de que no parece que hayamos dado ningún paso atrás en ningún momento, o eso creo, algunos tendrán otra opinion… Pero aún queda mucho, esa medallita al final la ponéis vosotros, no nosotros. Desde mi punto de vista, como a la gente que admiro a nivel musical lleva muchísimos años y muchísimos discos, son reconocidos en diferentes países y continentes, a nivel mundial… Yo creo que aún nos queda. Estamos trabajando en tener ese punto de «inmortalidad», que al final la gente te recuerde y te lleve consigo. Hasta que eso ocurra aún nos falta «un poco», pero gracias.

¿Es quizá Inmortal el disco más potente a nivel de producción desde «Dónde está la Luz»? ¿Buscábais un sonido más potente que en los anteriores trabajos o simplemente ha salido así?

Roberto García: Creo que nos faltaba el puntito de sonido europeo, un disco que suene como el resto de bandas extranjeras. Nos faltaba ese toque de calidad. Volvimos a confiar en Daniel Sevillano como productor, volvimos a grabar en los estudios Distrito Federal en Oviedo y luego la mezcla y el master lo realizamos en Finlandia, como dijo Víctor, un sitio para no volver, pero por el frío que hace (risas)

¿Está tan bien masterizar en Finlandia como se suele decir? Porque ahora va todo el mundo allí…

V. G.: El proceso de «mastering» es importante, pero lo más importante es la mezcla, y esa fue la elección más sabia. Cuando llevas dos o tres meses grabando algo, llega un momento en que tienes el cerebro muy saturado y hace falta una persona con una calidad y una comprensión bastante importante para que pueda ver lo que has intentado expresar pero con el cerebro «limpio». Creo que lo más destacable de Finlandia fue la mezcla y luego el mastering. Ellos lo tienen muy fácil, porque al hacer los dos procesos y trabajar con Stratovarius, Nightwish y demás, los tienen mecanizados, y por eso lo más importante es la mezcla que la hizo Karmilla, que no habla, no sonríe, pero es una máquina en eso. El mastering se puede hacer en diferentes sitios con la misma calidad, en mi opinión.

¿Cómo fue la presentación de «Inmortal» en el Leyendas del Rock?

Santi Novoa: Ciertamente muy grata, impresionante la acogida de la gente tanto en la firma como en el concierto. Tuvimos que hacer cerca de tres horas de firmas en la tarde, y luego a la noche, después del concierto, todavía hicimos otras dos horas y pico. Puede parecer una auténtica locura, pero para nosotros fue una auténtica maravilla. Muy grato ver tanta gente esperando para conseguir una firma o una foto. Tres horas en la primera tanda, y otras dos después del concierto. Estrenamos allí el tema «Quiero oirte» y sorpresivamente fue muy cantado por la gente, porque sólo llevaba cuatro días puesto en la red. Impresionante. Aparte, es un sitio donde siempre nos tratan muy bien.

Sobre la canción «Quiero oirte», ¿esperabais semejante respuesta? Porque este tema es para toda la vida…

S. N.: Tengo la suerte de tocar en un grupo donde Víctor compone los temas. Es un creador de himnos, está demostrado. Creo que dentro de «Inmortal» va a haber más de un tema que va a ser muy coreado, seguramente. «Siempre» tiene también un estribillo genial, «Huelo el miedo» creo que cuando suene en directo va a ser brutal… Pero quien conoce un poco la historia de Warcry, sabe que este cabrón, no sé cómo coño lo hace, pero consigue sacar un «bueno, de este disco me gustan nueve de diez», pues no está nada mal. «Yo le pongo un ocho y medio», ¡cuando yo estudiaba un ocho y medio era un regalo muy grande, mis padres me daban cosas! (risas).

La letra de «Huelo el miedo» tiene muy mala baba, ¿se lo habéis dedicado a alguien o simplemente es como ha salido?

V. G.: Mala baba o mal genio,si. Parezco simpático, pero no. Es una historia ficticia, me gusta elucubrar de vez en cuando, ponerme en papeles diferentes. Además, ahora mismo estamos en época de crisis, estamos viendo que hay gente que lo está perdiendo todo. Cuando tú localizas o sabes quién es el responsable lo políticamente correcto sería decir que te sientes enojado. Yo no, yo me enfado mucho. Entonces consideraría que esta canción transmite ira, que si yo pudiera, si no hubiera ningún límite, yo iría a por ti. Es ficción, es una historia, pero siempre tiene algo de lo que tenemos dentro del cuerpo, un pedazo más oscuro y violento.

Warcry-Inmortal-Frontal

¿Qué significa la portada de “Inmortal”?

V. G.: La portada está basada en «Keops», que es el tema central del disco. Y hemos empleado todo el concepto egipcio, que está lleno de rasgos de inmortalidad. Sale el Ka, que es la llave de la inmortalidad y más simbología. Va todo relacionado con el título del disco, una reminiscencia a Egipto como algo inmortal. Es una cultura que algunos más y otros menos, pero todos conocen algo de ella. La pirámide de Keops tiene 5000 años, es una brutalidad, conocemos antes a Egipto que a Jesús en el tiempo, casi el doble. Buscábamos transmitir ese rasgo: los grandes tiempos de Egipto.

Sobre el tema «Mi tierra», era algo fijo, ¿no? Había que meterlo por narices.

V. G.: No, no. Primero hago la música y luego le busco una letra, depende de lo que la música me transmita. «Mi tierra» me sonaba a himno, quizás nórdico o celta. Y lo primero que se me ocurrió fue hacer una letra sobre algo vikingo o escandinavo, pero pensé: «¿Por qué tengo que hablar de algo que no conozco tanto cuando tengo algo que sí que conozco realmente?». No había obligación alguna, sólo pensé en aquel momento que la canción tendría que ser un himno a tu patria, donde has vivido y crecido. Y lo que más conozco es Asturias, claro. Pero realmente no había una búsqueda, en plan «vamos a hacer un tema que Melendi va a flipar».

«Huelo el miedo» tiene uno de los solos más intensos. ¿Cómo se encajan los solos en las composiciones?

Pablo García: Yo me considero más un guitarrista de grupo que uno solista, lo que quiere decir que lo más importante a la hora de hacer el solo es que no baje la intensidad de la canción. Hace tiempo escuché en una entrevista, no recuerdo de quién, que un buen solo no te puede mejorar una mala canción, pero un mal solo sí te la puede joder. Significa que el solo tiene que formar parte de la música, seguir contando la historia de la canción, y así es como me lo planteo. Conociendo la línea vocal de Victor y lo que cuenta, intento con la guitarra seguir esa línea. Hay canciones como «Venganza» que no piden solo y en ningún momento me planteé que lo necesitara. En «Huelo el miedo» está el solo más largo de todo el disco, y eso que en «Inmortal» los solos duran menos que en discos anteriores. Prefiero que a la gente se le pase deprisa el tema y tenga ganas de volver a escucharlo y no que pasen a la siguiente porque el solo es muy largo y les está aburriendo. Esa es la idea a la hora de poner solos, que mantengan la tensión y no dejen caer las canciones.

En «Si te vas» parece que hay cierta influencia de Deep Purple, también en el solo,ya que tiene corazón y sentimiento. ¿Te has fijado en guitarristas como Blackmore y otros clásicos de los 80?

P. G.: Pues precisamente en ese solo, desde el punto de vista técnico, es donde puede haber más influencias modernas. Pero esto es como los cuadros, cada uno lo ve como lo entiende, como lo vive, y eso es lo bueno de la música y del arte, que cada uno lo hace propio y lo siente de esa forma. La idea que tenía al hacerlo era que tuviera aires más modernos con tapping, que sonara más técnico pero manteniendo la melodía. También a menudo aunque un solo esté delante, lo que lo define es lo que tiene detrás, la base rítmica. Por eso es importante que se ciña y dé color a lo que esté sonando detrás, transmitiendo el mensaje. Al que lo escucha le da igual que estés haciendo tapping, tocando con púa o con los pies, el mensaje tiene que llegar. Comentaba con Victor que cuando se llega a «cantar» un solo, es que no solo te quedas con la melodía. Si consigo transmitir algo bueno o malo, entonces doy las gracias.

¿Qué escucháis últimamente? ¿Compráis discos todavía?

P. G.: Yo escucho muchas cosas diferentes, no sólo metal. El último disco que me compré fue el de un grupo de fusión. Escucho mucha música, lo que me ayuda a dar clases, pero intento escuchar otros géneros para que te den otras posibilidades y te digan algo diferente. Sobre todo tirando a fusión, funky, jazz más que metal.

Rafael Yugueros: Yo no escucho nada de música, la verdad. Quizá ultimamente estoy con grupos italianos de la época de los 70 y 80, de estilo progresivo. Hay una influencia muy importante en esos años y me gusta mucho.

¿Pensáis que ahora mismo se puede vivir del rock en España?

V. G.: Yo creo que sí. (risas) Yo sí. Con mucha cabeza. Las últimas entrevistas que he hecho he terminado hablando de economía. Tengo la suerte de que puedo echar 23 horas al día en esto, porque me gusta y no lo considero trabajo, pero a final de mes yo tengo que comer. Es una cuestión complicada pero no imposible, y la prueba es que estamos nosotros aquí (risas). Habrá bandas que puedan vivir de ello y otras que no, tenemos la gran suerte de tener público, y al final eres tan grande como gente puedas convocar. Al final lo que te coloca en un sitio o en otro es la gente que puedas congregar, como en el fútbol, en el que se pagan grandes precios porque se gana mucho dinero. Y eso es lo que una banda tiene que intentar gestionar, por ejemplo con la última gira, intentar mover a la gente a sitios más grandes donde yo puedo ofrecer un mejor concierto y promocionarme más. Se puede hacer, pero siempre tiene que haber un lado contable.

Después de 11 años y 8 discos, ¿no tenéis miedo de repetiros a la hora de componer?

V. G.: SÍ. Así de simple y rotundo. Cuando compones sacas una parte de tu forma de pensar y de sentir, y no tanto cómo tratas la historia, sino de qué historia vas a hablar. Hay muchos grupos con una temática muy rígida y eso lo hace más complicado. Lo bueno es que yo soy una persona muy variable, así que sería incapaz de sacar un disco conceptual, no podría pasarme un año escribiendo sobre una sola cosa. Así que tenemos el camino un poco abierto, aunque debo tener ya unas setenta y pico canciones, y te preguntas: «De qué hablo yo?» Y al final es… «pues otra canción de historia». Si me saturo mucho pienso «pues a tomar por saco, si a la gente le gusta, me da igual». Pero sí que me planteo el repetirme, porque son tantas canciones y te suena haber tratado tal tema de tal manera…

¿Qué expectativas tenéis con «Inmortal»? ¿Dónde esperáis que os lleve el disco de aquí a que saquéis el siguiente?

S. N.: Japón, Asia, Africa… (risas)

Pero realmente habéis hecho una inversión muy grande con «Inmortal»…

V. G.: Antes estaban las discográficas que te garantizaban todo: convocar medios, publicidad, grabación… Te lo daban todo hecho. Pero las discográficas funcionan en términos económicos y nosotros somos músicos y esos términos a veces no los medimos, porque es pasión. Ahora mismo, las ventas del 2001 hasta ahora han bajado un 77,5%, es una burrada. Pero dices, ¿y si es el último disco que hago? Te lías a hacerlo lo mejor que puedas porque a lo mejor es tu última oportunidad de hacerlo así. Es música, nunca sabes si mañana la gente dejará de escucharte, y procuras hacerlo un poco sin cabeza. De momento, vamos bien.

Inmortal-desplegado

Con «Inmortal» aún no se sabe, pero por ejemplo, las ventas de «Omega», ¿han sobrepasado ya las expectativas o no han llegado?

V. G.: Del primer disco probablemente haya vendido más que de los tres últimos, porque fue en 2002. Pero por otro lado es muy posible que «Alfa» y «Omega» hayan recorrido medio mundo. Hay un lado bueno y un lado malo, hay que convivir con ello. Las expectativas son muy bajas, pero está muy bien, porque es el momento que me ha tocado vivir y hay que hacerlo así. Ahora mismo las expectativas no se pueden medir en venta de discos, porque esas referencias de «en esta tienda han comprado el disco 200 personas» ya no existen. Ahora vas un poco a ciegas, pero sabemos que en algunos sitios funcionamos muy bien y nos arriesgamos.

Sobre América Latina, estáis intentando tocar bastante allí. Pero, ¿qué pasa con el Caribe o Estados Unidos?

V.G.: Hay 17 países en Latinoamérica con lengua oficial española, y no incluyo Estados Unidos, pero… durante poco tiempo. El español está subiendo mucho allí y es un país a tener en cuenta, pero en este caso hay que utilizar un poco la cabeza: Vamos poco a poco. Queremos ir. Pero vamos país por país, tocando y asentando, no tocar sólo en la capital, probar ciudades grandes. Asentarse antes de seguir progresando y no intentar abarcar mucho. Lo tenemos muy claro, despacito y buena letra.

Las bandas de rock españolas están teniendo mucha repercusión en Latinoamérica, ¿qué diferencias veis vosotros entre el público latinoamericano y el español?

P. G.: Una de las cosas que más se nota en Latinoamérica es la pasión con la que disfrutan de los temas. En nuestra sociedad la música es un bien de consumo como tantos otros, pero allí la música les marca de una forma muy especial. Hay gente que echa muchas horas de viaje, días de cola en los conciertos para coger sitio. Son cosas que me dejan fuera de sitio porque no te esperas que lo sientan así. No somos conscientes de lo que realmente siente la gente, lo que les estamos transmitiendo, esa es una gran diferencia. Aquí, tenemos la suerte de que el público siempre nos ha tratado bien desde el principio, pero cuando estás tan lejos de casa y ellos te cuentan sus historias, o cómo la música les ayuda a seguir adelante, lo que sienten con temas como «Un poco de fe»… sientes incredulidad, que todo esto te viene un poco grande, nunca me imaginé que algo así podría pasar. Por otro lado hay mucho respeto al trabajo del músico: En España si eres músico, te preguntan «¿y qué más haces?», como si no fuera una profesión. En Sudamérica sí, valoran ese hecho y lo que supone.

¿Y por qué crees que pasa esto aquí?

P.G.: Probablemente por costumbre, o una cuestión cultural: aquí la música siempre es el último de Filipinas. En clase, es la última asignatura que tienes. En EGB di flauta dos años y se acabó. Pero si miras en los paises escandinavos, Francia, Inglaterra… allí la música es tan importante como cualquier materia, porque forma parte de la historia cotidiana. Si quitáramos la música de la tele, de la radio, de todos lados, de todo lo que lleva música, a lo mejor la gente se daría cuenta de su importancia. Pero las clases de música siempre van a ser lo último, yo doy clases y te lo puedo decir desde el punto de vista pedagógico: es una cuestión cultural.

V.G.: También hay otra diferencia: yo viví en los 80 y si querías ir a un concierto, sobre todo viviendo en Asturias, tenías que viajar, ya que era un bien escaso. Te metías 300, 400 kms en coche, ibas al concierto y te comprabas el disco y te sentías orgulloso, porque era muy complicado tenerlo. Hemos pasado una época en la que nos costaba tanto tener las cosas, y ahora todo eso se ha vuelto mucho más sencillo y se ha perdido esa perspectiva: vas al ordenador y tienes ahí el mundo entero. Entonces eso es lo que se ha perdido, tener el disco en la mano y contemplarlo como un producto artístico, con un valor. En España somos muy artistas todos y llega un momento en el que todo el mundo sabe hacer algo y se pierde un poco el valor de lo artístico, no lo apreciamos.

Curiosamente, estamos viviendo una época en que la calidad de las bandas en España está mejor que nunca, con músicos espectaculares que no había hace 10 o 20 años, y muy jóvenes, pero también se les da menos importancia que nunca…

S. N.: Yo soy mucho más optimista en ese sentido, creo que hay muchas más facilidades y oportunidades para aprender, la influencia de las personas que han venido de fuera se nota muchísimo. Compañeros de mi generación lo tenían imposible para comprar un ampli o una guitarra, pero ahora Pablo por ejemplo tiene una academia que te permite estudiar un tipo determinado de guitarra que hace años no existía. Creo que es más fácil que nunca, la gente está más preparada que nunca, así que la gente que viene detrás está dando mucha guerra, lo hacen muy bien y con una calidad alucinante, en todos los géneros, no sólo en el metal.

V.G.: Pero por el momento que se vive quizá tengan menos oportunidades, ese es el problema. Vamos mejorando porque eso es lo que nos queda, no podemos estar toda la vida a 50 años de Europa. Cada vez hay más medios y la gente no es tonta: se lo busca y se lo curra, si no es con un profesional es autodidacta. Pero tal como estamos, esas bandas probablemente tengan menos posibilidades aquí que en otro país. Y estoy hablando de gente como Angelus Apatrida o Crisix, un montón de bandas, que si en vez de estar en España estuvieran en otro país serían la bomba, y aquí… también lo son pero les va a costar un poco…

S.N.: De todas maneras, hay algo muy importante, a raíz de la pregunta de antes sobre Latinoamérica y España. Allí siempre resaltan lo positivo de un disco y en España lo negativo. Aquí entran con una fuerza brutal a meter caña sobre lo que no les gustó. A mí me gusta hablar sobre lo que me agrada y me apasiona. Pero si cogen un disco de esas bandas de aquí para escribir «esto no me gusta, y esto tampoco, ni aquello»… pues casi prefieres escuchar a aquellos más pasionales. Nosotros estamos muy abiertos a las críticas que podamos recibir, pero es interesante resaltar esa gran diferencia.

V.G.: Pones algo en facebook y aparte de los comentarios que ya conoces «vengan a Chile, estuvieron fantásticos aquí, vendo opel corsa…», te encuentras una frase corta y directa, y sabes que es español. Somos muy bruscos y secos al hablar y una vez que has estado en Latinoamérica lo notas. Ellos te dicen «maravilloso el concierto pero me duele el alma porque faltó esta canción», y aquí es «el concierto bien, pero te faltó esta, tío». Es otra forma de expresarse,pero ahora lo notamos. También es que quieren figurar y dar la nota llevando la contraria, así que no hay que cebarse con ellos. Al final lo que cuenta es la gente y la música.

¿Cómo veis la gira, tanto en España como al otro lado del charco? ¿Seguís con la misma filosofía de pocos conciertos pero grandes?

V.G.: La idea es en 2014 empezar la gira en España, y ahora mismo estamos intentando cerrar fechas en paises latinos, algunas antes de que acabe este año. Pero sería en 2014 la gira del disco como hablábamos antes. Estamos planificando dónde podemos hacerlo, que no es tan simple. ¿Te imaginas a U2 en una sala de 200 personas? Para tener un escenario decente tienes que irte a un polideportivo de la hostia, ese es el gran problema de aquí: No hay salas de conciertos. Sí que llegamos más facilmente a la gente haciendo más fechas en salas más pequeñas, pero los que estuvieron en «Omega» por ejemplo, o durante la gira de «Alfa», vieron que estar en una sala mayor te permite dar más, no a nivel musical, sino a nivel escénico. Y una vez que has visto que puedes hacer eso, ¿qué haces? Pues ir hacia delante. Intentamos cubrir todas las zonas, y hay ciudades en las que se puede hacer algo, y repito, lo último que hicimos aquí fue en una plaza de toros cubierta, que no es un sitio para tocar. Es complicado encontrar recintos, no por el aforo, sino porque el escenario no va acorde, y si quieres llevar telones, pantalla de video, y ya no menciono los fuegos… tiene que ser de cierto tamaño. Porque queremos dar más, no menos.

warcry_ruedaprensa

Creo que tanto «Directo a la Luz» como «Omega» separan periodos de Warcry, así que este «Inmortal», ¿es un principio de algo, o un cambio?

R.G.: Pues en el primero tenía el pelo corto, en el segundo lo tengo largo y en el tercero igual lo llevo con cresta a lo mohicano. (risas)

V.G.: A ver, son ocho discos y dos dvds, sólo los grabamos cuando creemos que es el momento oportuno. En «Directo a la Luz» estábamos en un momento muy bueno para nosotros y se nos ocurrió hacerlo. Sabemos que estamos condenados a tocar ciertos temas, pero no quiero hacer un DVD con tres cosas nuevas. Tiene que ser un DVD que aporte algo aparte de lo que es el directo de Warcry. Y visualmente no es lo mismo una sala de 100 personas que una de diez mil, si ves a tanta peña botando pues… te «enchota» es la palabra, te mola más. Pues eso es lo que buscábamos en «Omega». Así que ahora el próximo dvd puede que tarde dos o tres discos mínimo, porque sacarlo porque sí me parece «tirar» del fan. Nosotros trabajamos haciendo música y los dvds son una especie de regalo, un extra, y no puede ser una cosa vacía.

Hablando de esos temas obligatorios, en el Leyendas del Rock faltaron varios. ¿Estáis pensando en cambiar el setlist para la próxima gira?

V.G.: No, pero tengo mucho miedo a «anclarme». Miedo a que la gente me pida los dos primeros discos y del resto se despreocupen. Así que canciones muy buenas que funcionaban muy bien en directo las hemos ido dejando atrás, porque hay un crecimiento. No obstante hay ciertas canciones con las que la gente disfruta mucho y tu lo notas desde el escenario. Y posiblemente sean canciones que a nivel musical para el grupo se haga repetitivo volver a tocarlas una y otra vez durante años. Pero aunque alguno me eche la bronca, de vez en cuando intento cambiar algo y meter otra cosa y conseguir que no sea monótono ni esperable. Si vas a un concierto de Barón Rojo, por mucho que saquen disco nuevo tu quieres que toquen lo antiguo. Yo no quiero quedarme ahí, intentamos evolucionar.

Pero es lo que pasa con las bandas grandes. Hay temas que si no los oyes en un concierto, te sientes defraudado.

V.G.: Pero ahora a un setlist de dos horas y pico tenemos que incorporar lo nuevo, seis o siete canciones. Y bueno, yo puedo estar cuatro horas como Bruce Springsteen, pero el público no, con todo lo que participa cantando, saltando… Más de tres horas, jodido. No lo aguantan.

P.G.: Esta conversación la tuvimos ayer o antes de ayer. Y es que tenemos la gran suerte de que a pesar de existir esos temas que le gustan a una gran mayoría, en cada disco tenemos muchas canciones que también gustan. No hay un único single, por decirlo de alguna manera. La gente espera que toquemos ciertos temas, sí, pero como dice Victor, podemos llegar a tocar 30 ó 40 temas y seguro que al final viene alguien a decirnos que nos hemos dejado esta y esta otra.

V.G.: Hacer un setlist para nosotros es increíble, porque cada uno tiene una canción que le gusta más y el problema es que TODAS funcionan en directo en mayor o menor medida. Las baladas, por ejemplo, pero si para un festival tengo que hacer un setlist de hora y pico, no meto dos baladas. Hay que elegir y para nosotros es un gran problema. ¡Aunque bendito problema!

Después de esta última pregunta, y viendo que ya más o menos todo estaba dicho y contestado, excusándose por las horas que eran (que, a lo tonto tonto, entre pregunta y pregunta, eran cerca de las dos de la tarde ya), tenían que irse a comer, para poder estar más tarde en otra entrevista en radio, y la ya mencionada tarde de firmas de FNAC.

Transcripción por A.Abella

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