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THE PICTUREBOOKS – Home is a Heartache

El debut de estos alemanes hace un par de años con su Imaginary Horse (2015) se inscribió entre la mala suerte de llegar tarde al periódico boom del prisma heavy – blues – pop – rock y, por eso mismo, la fortuna de conseguir un cierto halo de malditismo, rureza outsider atemporal. Sin embargo, poco importa en qué extremo te encuentres, mientras te muevas entre estos dos ejes eres presa del mundo del espectáculo y sus estereotipos, del pop en su sentido más llano. Así, por mucho que lo desearan, The Picturebooks se encontraban muy lejos de las coordenadas de alguien capaz de saltar del tren en marcha como Jack White, irreductible a ser encajado en una representación unívoca. En este sentido, y a pesar de que Imaginary Horse consiguiera caldear el ambiente al llegar a su ecuador, tenía menos de espiritualidad mestiza que de simulacro blanco resultón a lo The Black Keys; música que queda muy bien en la vitrina de tu Spotify pero que no lleva a ningún viaje de transformación, no te saca de ti.

Son entonces legítimas las dudas al llegar a la portada del presente Home Is A Heartache, de fuerza visual gigantesca, sí, pero que obliga a preguntarnos si nos hará volar la imaginación o se quedará en las fantasías estándares en donde ya griparon sus motores. Cerramos los ojos, que su moreno de carretera no sea aceite bronceador sino hollín de estar trabajando bajo suelo.

@eserregeio

“Seen Those Days”. 36 segundos. La mejor forma de dejar atrás cualquier crítica acerca de posibles posturitas. Acelerón que nos introduce al final de un tema en directo, siendo salpicados por su saliva, sudor y cualquier otro fluido, los cuales, como el mejor de los virus, nos transforman en unos brujos y brujas bailando alrededor de una hoguera diurna, con el sol abrasando nuestra piel en la pagana “Wardance”. Allí recogen todos los trucos del anterior Imaginary Horse, esta vez con una producción mucho más sucia y un coro que en su saturación suena a conjura al cielo para manejar la naturaleza. Finalmente nos libramos de la sensación de estar en un anuncio para televisión.

Intuimos entonces en los dos primeros temas un esfuerzo por dirigirse contra ellos mismos, contra todo aquello que sonaba impostado. Eligen desgarrarse su piel. Pero esta táctica no pasa exclusivamente por una violencia contra sí mismos, también significa baños purificantes en cataratas a la luz de la luna, los aullidos y la tensión nocturna del Indian Runner durante la más larga “Home Is A Heartache”. Allí, sorprendentemente, domina un bajo, también una sensación de gran explanada americana donde se cruzan los caminos de Wilco y Kings of Leon antes que los de Steppenwolf. A pesar de que los alemanes estén acostumbrados a introducir trazas melódicas dentro de su sonido véase la segunda mitad de su debut, aquí se alejan de la influencia de los Beatles y de The White Stripes para introducir un toque de country rock que les hace virar radicalmente la dirección hacia la que apuntaban, permitiéndose salir de la carretera para perderse entre los campos y bosques.

Así se entiende la pesadez del heavy blues del siguiente “Fire Keeps Burning” con una voz mucho más matizada, del gusto de las variaciones stoner introducidas por Josh Homme y cía. Finalmente se abandona el olor invasivo de la gasolina para ofrecernos un aroma rico en sonidos, matices y, lo más importante, paisajes. La meta de sus composiciones ya no parece reducirse a ser lo más ruidosos y ‘machos’ posibles –actitud que por otra parte no es muy distinta a la de un anuncio de colonias para tipos y tipas que se depilan a fin de triunfar más. Ahora por el contrario, disfrutamos de un sonido menos obvio, que juega con las variaciones entre temas, con una mayor soltura en sus individualidades. Así, el lo-fi de los dos primeros temas, su textura tan inmediata, puede convivir perfectamente con cortes mucho más definidos que no necesitan demostrar nada.

Será por eso que “On These Roads I’ll Die” comienza como el estado mental que se esfuerza por conseguir Alex Turner, aunque mucho más calmo, casi como transmitiendo el cansancio de horas y horas en la carretera con el sol encima. Una canción cercana al bostezo encerrado en un cuarto, al que se le promete que, de liberarlo y echarlo a correr al aire libre, terminará por estallar en una combinación imposible con los colores de la luz. Sólo con imaginarse semejante estampa ya es suficiente para rescatar el tema del agotamiento y valorarlo como otra variación más que refuerza la propuesta de este Home Is A Heartache. Tras mostrarse tan vulnerables toca, como no podía ser de otra manera, un “I Need That Oooh”, con la alternancia entre unas vocales sensuales y un guitarreo bruto que, por suerte, vuelve a evitar convertirse en un wannabe blanco para acercarse en su lugar al ritmo pélvico de Danko Jones. Por ello, te suene impostado o una muestra de autenticidad irreductible frente a las modas, es capaz de lograr un escalofrío que mueve los huesos. A The Picturebooks no les vale con eso, empeñándose en ganar el pulso mientras nos enseñan sus dientes ennegrecidos de los que sale un palillo en todavía peor estado: “The Murderer”, cincuenta y un segundos de un hillbilly en la carretera, compañero de vivencias de Scott H. Biram.

Tras esta vuelta a la carretera más desértica y en peor estado, donde antes las tribus indias perseguían caravanas, “Zero Fucks Given”, resulta todo un holler que se dirige directamente al corazón de nuestras vidas presas en trabajos inútiles. Por fin los alemanes lo han logrado, alejándose del rock blanco y el estilo retro europeo contemporáneo para introducirnos de lleno en el terreno del country, entendido éste no como un sonido nacionalista, sino como un sentimiento directo por parte del occidental con una naturaleza salvaje y misteriosa. Música para contorsionarse como sólo cierto trap y alguna electrónica pueden lograr hoy. “Cactus” fuerza este sentimiento pero desde el otro lado del espejo, cuando se ha abandonado la moto y el cuero para saltar desnudo pintado con sangre, revolcarse por las laderas de naranja tierra y amarillo trigo y jugar con serpientes, donde toda articulación comunicativa es imposible, siendo únicamente capaces de expresar los hipos de nuestros otros cerebros haciendo piruetas con nuestros cuerpos.

Tras todo este esfuerzo por sacudirse las malas intuiciones de su primer Imaginary Horse mediante un largo camino entre sonidos crudos, matices de otros géneros y finalmente la comanchería más atroz, toca un conato de balada; “I Came A Long Way For You”. Qué decir de una pieza capaz de encajar en el sublime imaginario de El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford con ese sentir del tiempo pasando y mientras este pasa, nada más puede pasar. Confluencia entre formas de vida que pone en jaque a todas ellas y las sitúa en un espacio etéreo que alguno compararía con el limbo; de ahí que esa referencia en el título de la canción, cruzar espacios y tiempos para llegar a alguien, no se trate tanto de amor como de metafísica, de sentido de la existencia.

Y hablando de distintas formas de hollers, “Get Gone” suena a los gritos rimados de quienes hacen trabajos forzados, picando al lado de la vía con esposas en los pies para no poder escapar. Por eso las fantasías de huida del título, tanto de ellos como, una vez más, de nosotros los oyentes. Y quizás aquí encontramos lo más importante del álbum, una vez The Picturebooks han luchado contra ellos mismos, deshaciéndose de todos los clichés, posturas y maquillajes que les pesaban, toda esa fuerza cosechada se dirige hacia quienes les estamos escuchando; ahora nosotros somos los que debemos hacer ese esfuerzo. Por eso cada tema va a más y, cuando éste chirría y se vuelve loco, somos nosotros quienes entramos en trance. Ya no estamos atentos a verle las fallas a ellos, en su lugar perdemos el control con puñetazos a nuestros pechos, pasos más amplios de lo normal.

Debido a todo esto aquí las intuiciones que tenemos en nuestro día a día no sirven, de hecho guardaba la intuición de que el álbum iba a desinflarse progresivamente pese a su buen comienzo. Por el contrario, con cada tema que se sucede nos introducimos más en su universo, gracias también a una evolución sonora muy bien planteada, donde su marcado arco sonoro conecta unas partes y otras sin encontrar trompicones, favoreciendo la inmersión. De esta manera, la más estándar “Bad Habits Die Hard”, con esos slides grandilocuentes y su sonido rimbombante, es acolchada por el resto de los temas, imponiéndose el contexto frente a la canción individual. Algo que precisamente nos permite valorar el susodicho “Bad Habits Die Hard” aunque se trate del clásico tema para promocionar el álbum a gente que sólo se ve atraída por la estética de moteros duros.

Dos temas quedan para probar el vigor de su propuesta y “Heathen Love” lo tiene fácil. La lascivia maldita de un depredador de la noche animal era uno de los elementos con los que completar este caleidoscopio del salvajismo, conteniendo, conteniendo, siempre conteniendo ese deseo de totalidad, esperando a reventar, recogiendo la vivencia suspendida del tiempo de “I Came A Long Way For You” pero ahora dotándola de cuerpo, insuflándola de deseo. Cuatro minutos y medio en los que nos morimos de placer demorado gracias a una batería siempre a punto de llevarnos a algún sitio, una guitarra iluminando tramos de la nada como los focos de un coche atravesando la noche y una voz deshaciéndose en millones de fragmentos que son nuestras ganas. Normal que ese amor pagano desemboque en “Inner Demons”, donde la batería anterior posee sordina y la guitarra se vuelve ladina. El hálito de nuestros cuerpos se ha convertido en el viento sobre las montañas; ya formamos parte de algo mucho más vasto. Y para ello no hace falta inventarse mundos.

The Picturebooks Home Is A Heratache

Formación

Fynn Claus Grabke: vocales, guitarra
Philipp Mirtschink: batería

Tracklist

1. Seen Those Days
2. Wardance
3. Home Is A Heartache
4. Fire Keeps Burning
5. On These Roads I’ll Die
6. I Need That Oooh
7. The Murderer
8. Zero Fucks Given
9. Cactus
10. I Came A Long Way For You
11. Get Gone
12. Bad Habits Die Hard
13. Heathen Love
14. Inner Demons

The Picturebooks

@eserregeio

8.8
  • Puntuación 8.8
1 comentario
  1. […] Picturebooks regresan a España en noviembre presentando su último disco, Home is a Heartache, siendo acompañados en Bellhound […]

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