Una imagen vale más que mil palabras

«Una imagen vale más que mil palabras». Salvo si esas palabras están escritas en un libro, puestas en forma sonora en un CD, un DVD, en un periódico, o, para resumir, en cualquier sitio.

Hoy, revisando imágenes, he dado con una, puesta por un músico en su muro de Facebook personal:

una imagen

Supongo que todo esto venga, además de por la crisis que atraviesa el sector musical (para las bandas pequeñas, esas que se hacen llamar/se consideran/son «escena», para las grandes no hay crisis, que se lo digan a AC/DC, Iron Maiden o Scorpions), por los últimos atentados a la dignidad de los asistentes: léase el caso del KolmeRock.

Promotores que no pagan a las bandas -no es nuevo-, conciertos a los que no asiste gente -tampoco lo es-, bandas que piden imágenes gratis a los fotógrafos -más viejo que el Camino de Santiago-. Pero según la imagen de antes, de las bandas viven los diseñadores, los publicistas, los roadies, las empresas de sonido, los managers, las salas de ensayo, ¿los diseñadores de moda? (en el caso de Oscar, de Lujuria, sin duda!), los luthiers…

Me choca mucho que, entre todas estas profesiones, que a buen seguro viven de las bandas, y que con un 100% de probabilidades, cobran lo que producen -vale, quizás los diseñadores y los publicistas no-, no estén los fotógrafos. Pero una imagen vale más que mil palabras, salvo si la imagen hay que pagarla. En ese caso, la imagen pasa a un segundo plano.

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